El Shakhtar Donetsk vuelve a la máxima competición europea en el último turno que cierra la primera jornada. Su rival será el PSV Eindhoven. Lo harán fuera de casa, en Países Bajos, pero para el equipo de Arda Turan, ex del Atlético de Madrid o FC Barcelona entre otros, es lo habitual después de 12 años sin casa.
El club llega como vigente campeón de liga. Un billete para la fase de liga donde se medirá también a AEK, Inter, Sporting, Fenerbahçe, Slovan Bratislava, Leipzig y, en la última jornada, al Real Madrid. Y será su quinta presencia consecutiva en la Champions desde que Rusia lanzó la invasión a gran escala en 2022.
PUBLICIDAD
Una situación “terrible”, según el entrenador del PSV, Peter Bosz. No obstante, los neerlandeses querrán hacerse con la victoria en su debut delante de su gente.
Stanford Bridge, la nueva casa del Shakhtar
La gran novedad de esta edición es dónde jugará el Shakhtar “en casa”: Stamford Bridge, el estadio del Chelsea de Xabi Alonso. Los dos clubes acordaron que el conjunto de Donetsk dispute allí su competición europea, sujeto a los permisos de las autoridades reguladoras.
El Chelsea respondió con un comunicado no exento de ironía, en el que justificó la cesión aludiendo a su propia “decepcionante temporada 2025/26” y a su “fracaso a la hora de clasificarse para competiciones europeas” tras terminar décimo en la Premier League.
PUBLICIDAD
No es la primera vez que el Shakhtar recurre a un estadio ajeno en Europa: desde 2022 ha sido local en Varsovia, donde empató 1-1 con el Real Madrid; en Hamburgo, donde ganó 1-0 al FC Barcelona; y en Gelsenkirchen, ya con el nuevo formato de 36 equipos. Antes de eso, entre 2014 y 2022, pasó por Lviv, Járkov y Kiev, siempre dentro de Ucrania, pero cada vez más lejos de Donetsk.

Del Donbás al trono europeo
El nombre del club viene de “minero”, en homenaje a la región del Donbás donde nació en 1936 como Stakhanovets. La gran transformación llegó en 1996, cuando Rinat Akhmetov asumió la presidencia y convirtió al Shakhtar en un proyecto de dimensión europea: academia, inversión y, en 2009, un estadio propio, el Donbass Arena, construido por unos 400 millones de dólares. Ese mismo año llegó el mayor título internacional del club, la Copa de la UEFA, con un gol de Jádson en la prórroga ante el Werder Bremen y Mircea Lucescu en el banquillo.
PUBLICIDAD
Fue también la época dorada de su conexión con Brasil: desde 2004, Lucescu convirtió el fichaje de jóvenes brasileños en un modelo de negocio que dio nombres como Fernandinho, Willian, Douglas Costa o Alex Teixeira, vendido en 2016 al Jiangsu Suning por 50 millones de euros, récord del club en su momento. Aquel verano, Lucescu se marchó tras 12 años y 22 títulos.
12 años de exilio
El 2 de mayo de 2014, el Shakhtar ganó 3-1 al Illichivets Mariupol en el Donbass Arena. Fue su último partido allí: la guerra obligó al club a abandonar Donetsk y el propio estadio acabó bombardeado. La invasión a gran escala de 2022 fue un segundo golpe. La liga se interrumpió con el Shakhtar como líder, la FIFA permitió a los extranjeros rescindir sus contratos y el club evacuó a más de una docena de brasileños hacia Rumanía.
PUBLICIDAD
El fútbol ucraniano no volvió hasta agosto, con partidos a puerta cerrada y refugios antiaéreos en los estadios. Pese a todo, un Shakhtar reconstruido en torno a la cantera (de la que salió Mykhailo Mudryk, vendido después al Chelsea por más de 100 millones) ganó la liga esa misma temporada y firmó un nuevo doblete en 2023/24.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Marruecos da por ganada la batalla contra España por la final del Mundial 2030, pero la FIFA mantiene el misterio: la decisión “se tomará en su debido momento”
La FIFA tiene previsto anunciar las sedes a finales de año o a principios de 2027



