Laura Mora, creadora de la serie de Netflix ‘Cien años de soledad’: “Los grandes autores son profetas de la humanidad”

La adaptación de la célebre obra de García Márquez culmina con una última tanda de episodios todavía más ambiciosa y espectacular en la que se cierra el círculo de Macondo y la familia Buendía

Macondo enfrenta tiempos difíciles. La llegada de nuevos habitantes al pueblo hará que se complique la paz y que finalmente se cumpla la maldición de Úrsula Iguarán. La segunda parte de Cien años de soledad llega a Netflix el 5 de agosto y el gran final el 26 de agosto. (Netflix)
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Llega a su fin la que podríamos considerar una de las adaptaciones más ambiciosas, complejas y milagrosas de la historia del audiovisual de los últimos tiempos. Por supuesto, hablamos de Cien años de soledad, la serie que ha logrado la proeza de poner en imágenes el imaginario de la novela de Gabriel García Márquez, con todo su torrente de imaginación desbordante, para demostrar que no hay nada imposible si se trata el material con mucho respeto, inteligencia, talento, delicadeza y compromiso.

La primera parte, estrenada en 2024 y compuesta por ocho episodios, se centraba en la creación de Macondo por parte de José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán, los patriarcas de una familia que recorrerá todo un siglo en el que, sus integrantes y descendientes representarán buena parte de los males en torno a la decadencia del ser humano, al mismo tiempo que el paisaje se irá adaptando de forma metafórica a los cambios estructurales, tanto a nivel social y político, como a nivel poético, a través del realismo mágico que practicó el escritor colombiano.

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Siempre se dijo que, dadas las características de la obra, Cien años de soledad era una novela ‘inadaptable’, pero esa primera tanda de episodios demostró que podía ponerse en imágenes todo ese rico imaginario sin perder fuerza simbólica por el camino.

Una segunda parte todavía más arriesgada

Ahora, esta segunda parte propone un “más difícil todavía”, ya que la trama no se centra en unos pocos personajes, sino que abre su abanico a todo un crisol de nuevos conflictos que deberían dificultar todavía más la narración. Sin embargo, aquí se produce la sorpresa. Estos capítulos están impregnados de una enorme fuerza expresiva, de una contundencia y una rotundidad que nos llevan por un viaje repleto de hazañas a un ritmo vertiginoso y repleto de imágenes dispuestas a formar parte de la memoria colectiva.

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Cien años de soledad Temporada 2
El coronel Aureliano Buendía (Claudio Cataño) en la segunda parte de 'Cien años de soledad' (Netflix)

Laura Mora, que ya formó parte de la anterior temporada, ha sido ahora la creadora y ‘showrunner’ de esta segunda parte y se ha encargado de tomar las decisiones más importantes en lo que se refiere a la adaptación. Su contribución ha sido esencial para dotar a la producción de consistencia, pero también de corazón a la propuesta.

“Había retos muy importantes a la hora de abordar esta segunda parte”, cuenta Laura Mora a Infobae España desde Colombia. “Pero era muy importante tener una actitud reflexiva frente a la primera parte, ser humildes frente a lo que se había hecho y no dejarnos obnubilar por el éxito que había tenido. Esta continuación del libro es muy compleja, muy dura y está anclada más en el realismo que en la utopía. Así que lo más importante era tener muy claro lo que íbamos a contar, meter muchas horas de pensamiento en reescribir los guiones, en repensar la novela, en reestructurar y añadir capas de lectura y de profundidad a las imágenes. Ese fue el mayor reto en términos intelectuales”, cuenta la creadora.

A nivel de producción, por supuesto, los desafíos fueron incontables. Macondo crece, se abre al mundo, llega el tren, más gente, aparece la compañía bananera, los americanos. “Además de filmar en Tolima, nos expandimos al Caribe, en la localización real donde existió la United Fruit Company”, añade Mora. “Y después teníamos que conseguir que la audiencia sintiera un tránsito natural entre ambas temporadas, donde había dos personajes, el de Úrsula y el coronel Aureliano Buendía, que enganchaban mucho. Y ahora había que pasar a las siguientes generaciones”.

Cien años de soledad, temporada 2 - Netflix
En esta segunda temporada se introducen nuevos personajes como los gemelos José Arcadio y Aureliano y Petra Cotes (Créditos: Netflix)

Cuando se enfrentó a la tarea de ser la cabeza creativa de todo el equipo, sintió una enorme responsabilidad, pero también lo vivió como un privilegio. Trabajó en el guion con escritoras como Natalia Santa, María Camila Arias y Camila Brúges. “La literatura y el audiovisual son dos lenguajes completamente diferentes y había que estar un poco a la altura de la novela sin pretender más que eso. La novela siempre va a ser más inmensa, inabarcable, por encima de todo lo que podamos hacer. Así que el reto era estar a la altura de la complejidad de la novela, sí”.

Cada episodio, una película

Tal y como nos cuenta Laura Mora, la cronología de cada episodio se encuentra muy acotada: en el primero se aborda la megalomanía del coronel Aureliano Buendía y su delirio de poder; en el segundo, la llegada de los gemelos y Petra Cotes; en el tercero, la introducción de Fernanda del Carpio, que es la gran antagonista de esta temporada; en el cuarto, la llegada del ferrocarril y con ella, la de los americanos; y en el cinco y seis, la revolución del amor de Meme y Babilonio, los sindicatos para dar paso al gran diluvio, que es una forma simbólica de la memoria.

En cuanto al capítulo final, está pensado como una película de una hora y media y constituye una auténtica cima a la hora de cerrar la serie.

Cien años de soledad, temporada 2 - Netflix
Cada capítulo está contado de una manera diferente para proporcionarle una dimensión cinematográfica. (Créditos: Netflix)

Y es que, en realidad, cada episodio se encuentra contado de una manera diferente, de forma que cada uno adquiere una dimensión autónoma dentro de la obra conjunta que lo singulariza. “Queríamos ser un poco más cinematográficos en la manera de filmar, de narrar. Para mí la imagen cinematográfica no es solo espectacular en términos de tamaño, sino que debe estar llena de sentido, tener muchas capas de lectura y trabajar lo visible y lo invisible, lo que está en cuadro y lo que está fuera de él. Así que, en efecto, queríamos que cada capítulo tuviera una entidad, aunque estuvieran muy amarrados entre sí, pero que fueran como una película en sí misma”.

En ese sentido, esta temporada empieza en 1905 y termina en 1951 y, como nos cuenta Laura Mora, esos cincuenta años ya del siglo XX son muy apasionantes en términos culturales y políticos. Pero, también musicales. En ese sentido, Macondo se abrirá a otros ritmos, se conectará con el Caribe antillano, los extranjeros traerán otras sonoridades. Por eso, la banda sonora también resulta fundamental en esta temporada.

El movimiento circular de la historia, todo se repite

Por supuesto, también encontramos como piedra angular la política y los movimientos sociales que vertebran buena parte de las historias. De la violencia de la guerra civil al terror de la compañía bananera y la explotación de sus trabajadores.

“El progreso siempre es una promesa de bienestar, pero detrás de esa promesa hay unos sacrificios que se pagan muy grandes como sociedad y que en Latinoamérica nunca terminan de llegar y nunca terminamos de dar un paso a la modernidad”, reflexiona Laura Mora. “Las luchas del coronel pertenecían a otro tiempo, pero también es el único que advierte del peligro de las promesas del progreso. En su delirio es bastante lúcido; empieza a prever lo que se viene con la llegada del colonialismo. Eso reafirma esta idea de la ‘circularidad’ de la novela, de la repetición. Esa repetición que no son solo nombres (los Aurelianos, los José Arcadios), sino situaciones que se repiten en momentos diferentes de la historia”.

Cien años de soledad, temporada 2 - Netflix
Los movimientos obreros se introducen en la segunda parte de 'Cien años de soledad' (Créditos: Netflix)

Y, como la historia se repite, no es difícil establecer conexiones con el panorama actual. Con el cambio climático, con el fanatismo religioso, con el auge de los extremismos políticos, con los conflictos bélicos.

“Yo creo que eso es lo que hacen las grandes obras y los grandes autores. Son grandes lectores de su tiempo presente y grandes profetas de la humanidad”, cuenta Laura Mora. “Y eso es lo que hace que Cien años de soledad sea un libro al que siempre quieras volver. Es muy misterioso y, como toda gran obra, se revela diferente en cada lectura porque su autor ha entendido la complejidad del ser humano y sabe, como Odiseo, la tendencia a la repetición del ser humano. El ser humano olvida muy fácilmente sus errores, sus catástrofes sociales, individuales. Vivimos en un gran bucle de violencia que ya no sabemos dónde empieza y dónde termina. Y el mundo está en un momento muy difícil de comprender porque ya sabemos que esto ya pasó. Entonces, siento que esta idea de Macondo como espejo llega en un momento muy importante que reafirma a García Márquez como uno de los grandes lectores de la condición humana”.

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