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Así nació Spiderman, el superhéroe en el que nadie creía y que acabó convirtiéndose en el mayor éxito de Marvel: “Es la peor idea que he escuchado nunca”

Stan Lee no logró que los directivos apoyaran su nueva idea, pero una revista que estaba a punto de ser cancelada sirvió de trampolín para que todo el mundo conociera al hombre araña

Primer cómic de Spider-Man.
Primer cómic de Spider-Man. (Montaje realizado por Infobae)
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A principios de la década de 1960, la industria del cómic estadounidense vivía una etapa de reinvención en la que Marvel tenía cada vez más protagonismo. Tras el éxito de los Cuatro Fantásticos, el guionista y editor Stan Lee buscaba crear un nuevo superhéroe que rompiera con los moldes habituales de la época. Lee deseaba una figura humana, imperfecta y totalmente distinta a los héroes invulnerables que dominaban las páginas de entonces.

La inspiración llegó de la forma más cotidiana mientras observaba una mosca subir por una pared. Lee pensó que sería fascinante crear un personaje capaz de adherirse a las superficies verticales. Después de descartar nombres como Hombre Mosca (Fly-Man) u Hombre Insecto (Insect-Man), eligió Spider-Man. Decidió añadir un guion al nombre para evitar que los lectores lo confundieran visualmente con Superman en las portadas de los cómics.

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Sin embargo, el proyecto encontró un rechazo inmediato por parte de Martin Goodman, director editorial y propietario de Marvel. En aquella época Marvel publicaba un número limitado de títulos debido a un acuerdo de distribución, por lo que cada nueva colección suponía una apuesta importante, y a Goodman la idea le pareció poco viable porque la gente odiaba visceralmente a las arañas. Además, afirmaba que un adolescente no podía ser el héroe principal, sino únicamente un compañero de apoyo. El propio Stan Lee recordaría años después que su jefe le dijo: “Es la peor idea que he escuchado nunca”.

Stan Lee y Martin Goodman en las oficinas de Marvel
Stan Lee (izquierda) y Martin Goodman en las oficinas de Marvel. (Associated Press)

Una única oportunidad para triunfar

A pesar de la negativa, Stan Lee insistió en concebir a Peter Parker como un joven ordinario lleno de problemas personales, inseguridades académicas y dificultades económicas. El creador quería que el público empatizara profundamente con las fragilidades del protagonista. Sobre este enfoque revolucionario, Lee declaró en una entrevista que, en realidad, era también el más íntimo: “Es el personaje que más se parece a mí; nada sale perfecto para él, tiene muchos problemas y comete errores”.

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Ante el rechazo categórico de Goodman —quien insistía en que los jóvenes detestaban a las arañas, que los adolescentes no podían ser héroes y que un protagonista atormentado no vendía—, Lee utilizó como vehículo una revista antológica que ya estaba condenada a desaparecer: Amazing Adult Fantasy. Dado que la revista iba a cancelarse de todos modos en su número 15, publicado como Amazing Fantasy #15, a la editorial no le importaba el rendimiento de esa entrega final. Lee argumentó que publicar a Spider-Man en esas páginas no le costaría nada a Marvel ni afectaría a la empresa.

Goodman accedió a incluir la historia en el último número únicamente para quitarse el tema de encima y complacer a Lee, convencido de que el personaje pasaría sin pena ni gloria y quedaría olvidado. Sin embargo, meses después, cuando llegó la auditoría de ventas, Goodman se encontró con una realidad increíble: la revista Amazing Fantasy #15 (donde Spider-Man ya lanzaba su famosa frase de “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”) había sido uno de los cómics más vendidos de Marvel en todo el año 1962, muy por encima de lo que se esperaba.

Spider-Man (cómics)

Del primer traje de Spider-Man a Tom Holland

Ante la innegable respuesta del público, el ejecutivo no pudo revivir la cabecera original a tiempo, por lo que le dio a Spider-Man su propia serie regular desde cero: The Amazing Spider-Man #1, que se lanzó en marzo de 1963. Con el paso de las décadas, aquel número de 12 centavos de dólar que nació en una revista “desahuciada” se convirtió en una de las piezas de coleccionismo más codiciadas de la historia. En septiembre de 2021, un ejemplar en estado casi perfecto (CGC 9.6) se vendió en subasta por 3,6 millones de dólares.

Para el apartado gráfico, Lee asignó inicialmente el trabajo al legendario dibujante Jack Kirby. No obstante, las primeras páginas presentaban a un personaje demasiado musculoso, heroico y apuesto, muy alejado de la visión de un tímido estudiante de secundaria. Por ello, Lee decidió transferir el encargo al ilustrador Steve Ditko, cuyo estilo visual aportaba una atmósfera más misteriosa, estilizada y terrenal a la narración.

Ditko realizó el diseño definitivo del emblemático traje cerrado de color rojo y azul, la máscara con grandes ojos blancos y los disparadores de telaraña colocados en las muñecas. Además, dotó al personaje de posturas contorsionadas y dinámicas que acentuaban su naturaleza arácnida. Aunque Kirby acabó dibujando la portada del primer ejemplar por razones comerciales de la editorial, fue el diseño conceptual de Ditko el que definió para siempre al héroe con un traje rojo y azul ajustado y una máscara que le cubría el rostro completamente, lo cual, para la época, también fue una novedad.

Escenas de acción de Spider-Man que emulan portadas de cómics clásicos del superhéroe.

Tras el lanzamiento de The Amazing Spider-Man #1 pasaría poco tiempo hasta que el nuevo superhéroe se convirtiera en uno de los principales símbolos de Marvel. La gente conectó enseguida con aquel adolescente introvertido con lanzatelarañas mecánicos. Sería en 1967 cuando llegara su primera adaptación, aunque para ver a un hombre araña de carne y hueso habría que esperar diez años más. Desde entonces, Peter Parker ha pasado por varios rostros, siendo el último el de un Tom Holland que, con Spider-Man: Brand New Day, ha demostrado una vez más el potencial de este personaje para cosechar muchos éxitos más.

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