Friedrich Nietzsche, filósofo: “No es la falta de amor, sino la falta de amistad lo que hace infelices a los matrimonios”

Este pensador alemán sospechó que la atracción física y emocional no era suficiente para mantener las relaciones más longevas entre los seres humanos

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Fotografía del filósofo Friedrich Nietzsche.
Fotografía del filósofo Friedrich Nietzsche.

Friedrich Nietzsche percibía el amor romántico no como un refugio de paz, sino como una pasión impetuosa y, a menudo, devoradora. Para el filósofo alemán, lo que solemos llamar amor es frecuentemente una forma de posesión o un deseo de dominio disfrazado de entrega, de modo que ese ‘ardor’ acaba por ser inestable, una llama que nos consume pero que carece de la estructura necesaria para sostener una convivencia con otro ser a largo plazo.

Por eso mismo, Nietzsche consideraba que el matrimonio exigía mucho más que una simple atracción biológica o emocional. Lo definía como la voluntad de dos personas de crear algo que sea superior a quienes lo crearon, un ejercicio de superación personal compartida. Sin embargo, advertía que la mayoría de las uniones fracasaban porque los individuos buscaban en la pareja una cura para su propia soledad, en lugar de un compañero de viaje hacia la excelencia.

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Es en este contexto de exigencia mutua donde Nietzsche lanza su célebre diagnóstico: “No es la falta de amor, sino la falta de amistad lo que hace infelices a los matrimonios”. Esta afirmación aparece en su obra Más allá del bien y del mal (1886). Con ella, el filósofo quería subrayar que, mientras el amor es un impulso ciego y transitorio, la amistad es un compromiso lúcido que permite a la pareja navegar las crisis cotidianas con respeto y admiración intelectual.

Cubierta de 'Más allá del bien y del mal', de Friedrich Nietzsche. (Alianza Editorial)
Cubierta de 'Más allá del bien y del mal', de Friedrich Nietzsche. (Alianza Editorial)

El significado de la frase de Nietzsche

La esencia de esta idea radica en la estabilidad que aporta el vínculo amistoso frente a la volatilidad del sentimiento romántico. Nietzsche argumentaba que la amistad implica una igualdad de espíritus y una comunicación honesta que el romance suele nublar con idealizaciones. En Humano, demasiado humano, el autor refuerza esta tesis con una recomendación práctica: “Al entrar en un matrimonio, uno debería hacerse la pregunta: ‘¿Crees que podrías conversar bien con esta mujer hasta tu vejez?'”.

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Para el filósofo, la amistad es la forma más alta de amor porque no busca absorber al otro, sino potenciarlo. Como escribió en Así habló Zaratustra: “Tu amigo debe ser para ti el mejor enemigo. Debes estar lo más cerca de su corazón cuando le opones resistencia”. Bajo este prisma, el matrimonio exitoso no es aquel donde no existen conflictos, sino aquel donde la base de camaradería permite que las diferencias se conviertan en un motor de crecimiento y madurez.

Finalmente, Nietzsche sugiere que la infelicidad conyugal surge cuando la pasión se agota y los cónyuges descubren que no tienen nada de qué hablar. La amistad es el “puente” que sobrevive cuando la marea del deseo baja. Como bien señaló en sus aforismos, un buen matrimonio se basa en el “talento para la amistad”, una virtud que requiere paciencia, humor y, sobre todo, la capacidad de ver al otro como un individuo independiente y no como una propiedad.

Cubierta de 'Humano, demasiado humano', de Friedrich Nietzsche. (Tecnos)
Cubierta de 'Humano, demasiado humano', de Friedrich Nietzsche. (Tecnos)

Otros pensadores sobre el vínculo nupcial

Otros filósofos han ofrecido perspectivas diversas sobre esta unión. Arthur Schopenhauer, maestro temprano de Nietzsche, mantenía una visión mucho más pesimista y pragmática del asunto. En su ensayo Parerga y paralipómena, afirmaba con dureza que “casarse significa hacer todo lo posible para convertirse en un objeto de asco el uno para el otro”. Para él, el matrimonio era un engaño del instinto de la especie para asegurar la reproducción, sacrificando siempre la felicidad individual del hombre.

Por el contrario, el existencialista Søren Kierkegaard veía en el matrimonio una etapa ética fundamental de la existencia humana. En su obra O lo uno o lo otro, el pensador danés sostenía que “la verdadera belleza del matrimonio reside en la victoria sobre el tiempo”. A diferencia de la visión cínica, Kierkegaard creía que el compromiso matrimonial transformaba el amor estético y efímero en un deber sagrado que dotaba de sentido y continuidad a la vida de los individuos.

El filósofo y ensayista alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han, galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025. (Fundación Princesa de Asturias/UIMP/MOME)

En definitiva, la reflexión de Nietzsche nos invita a repensar nuestras relaciones a priori más duraderas desde una base más sólida y racional. Al desplazar el foco desde la pasión desbordante hacia la complicidad de la amistad, el filósofo nos regala una herramienta valiosa para la estabilidad emocional. Al final, parece que el secreto de un matrimonio longevo no reside en mirar fijamente al otro con deseo, sino en ser capaces de caminar juntos como mejores amigos hacia un horizonte común.

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