La película sobre la supervivencia de un niño judío en un burdel en Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial: “Una historia de tinieblas, pero con fe y esperanza”

‘La habitación de Mariana’, protagonizada por Mélanie Thierry, está inspirada en la novela homónica de Aharon Appelfeld, superviviente del Holocausto

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Imágenes de 'La habitación de Mariana', de Emmanuel Finkiel.
Imágenes de 'La habitación de Mariana', de Emmanuel Finkiel. (Surtsey Films)

A pesar de que la Segunda Guerra Mundial suele relacionarse con países como Francia, Polonia, Reino Unido o Alemania, lo cierto es que hubo otras regiones mucho más perjudicadas por el conflicto, a pesar de que se hable mucho menos de ellas. Uno de esos territorios fue Ucrania, país que se estima que perdió a aproximadamente 5 millones de civiles y otros 3 millones de soldados. Más o menos, el 20% de su población por aquel entonces.

En esas cifras podría haberse incluido también al escritor Aharon Appelfeld, de no ser porque aquel niño (tenía ocho años cuando los nazis asesinaron a su madre) lograría escapar de un campo de concentración en el que fue encerrado junto a su padre y esconderse durante años. De algunas de sus vivencias nace una de sus novelas más conocidas, La habitación de Mariana, donde se narra la historia de Hugo (Artem Kyryk), un joven niño de 12 años cuya madre, para salvarlo de la deportación, lo confía a una amiga de su infancia, una prostituta de un burdel que decide esconderlo en el armario.

Ahora, La habitación de Mariana llega a los cines de la mano de Emmanuel Finkiel, un director al que ya pudimos ver en clave de Segunda Guerra Mundial en otra adaptación literaria: El dolor, de Marguerite Duras. En esa experiencia previa, también pudimos ver en el papel protagonista a Mélanie Thierry, actriz que ahora repite con el cineasta para dar vida a esa prostituta que decide arriesgar su propia vida para salvar a Hugo, y que afirma, en su entrevista con Infobae, que se trata de una “delicia de papel”.

'La habitación de Mariana', de Emmanuel Finkiel. (Surtsey Films)

Estudió ucraniano dos años para hacer la película

“Mariana es un poco todas las mujeres”, afirma la intérprete francesa, nominada a un Premio César por este papel. “Es la pequeña niña, es la madre que no será nunca, es bipolar, es prostituta, es colérica, es alegría, es locura, es tierna, es violenta, es alcohol, lo es todo”. Sin embargo, Thierry destaca de ella que se trata de “un alma perdida” que, tras conocer a Hugo, decide salvarlo y entablar una relación con él durante todo el tiempo que lo mantiene en su habitación, “reencuentra la esperanza para hacer cosas”.

Uno de los mayores retos del personaje fue el idioma. La habitación de Mariana está rodada en ucraniano y la mayor parte de los miembros del reparto son también del país de Europa Oriental. De este modo, Thierry explica que tuvo que “trabajar intensamente durante dos años” para dominar el idioma y poder hacer la película. “Finalmente, ese idioma llega y se convierte en el mío. No había ningún esfuerzo porque era mi lengua, y de ahí nació una nueva voz, que no era como la que tengo cuando interpreto en francés o en otro idioma. Es realmente la voz de otra persona, y a partir de ahí el cuerpo nos mueve y nos lleva, porque el personaje se convierte realmente en eso, en otra persona”.

Imágenes de 'La habitación de Mariana', de Emmanuel Finkiel.
Imágenes de 'La habitación de Mariana', de Emmanuel Finkiel. (Surtsey Films)

La fe contra el destino

Fue en buena medida esta riqueza del personaje y los retos que planteaba lo que convenció a la actriz para volver a trabajar con Finkiel, si bien ya contaba antes con una “relación extraordinaria con él”. “Adoro su cine y tengo mucha suerte de ser un poco su actriz y de poder trabajar con él. Me gusta muchísimo también su talento como escritor y para mí eso es maravilloso”. Así, como si esa habitación fuera un refugio en el que el horror sucede, pero solo a través de lo que la mente de un niño puede intuir, Mélanie Thierry explora lo que Mariana “tiene en el vientre y en el corazón”, ese instinto maternal que despierta en ella Hugo.

“Es una película que habla de memoria y de la historia de una región. Pero también la historia del destino de ese niño que, dadas las circunstancias, parece que va a morir, pero que termina salvándose y se convierte en un gran escritor”, describe la actriz, haciendo referencia también al claro reflejo (aunque los hechos de La habitación de Mariana no sean estrictamente autobiográficos) que podría establecerse entre el joven Hugo y Aharon Appelfeld. “Es una historia llena de cosas negras y de muchas tinieblas, pero incluso dentro de ellas, dos almas se encuentran y vienen un poco a encarnar esa noción de fe y de esperanza”.