George Simenon, el gran escritor francés de novela negra cuya obra nunca se agota: su personaje del comisario Maigret vuelve a la carga

Analizamos la obra de uno de los mejores autores clásicos del género ‘noir’, cuya obra sigue reivindicándose en nuestros días

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Una imagen de archivo del escritor francés George Simenon, figura mítica del 'noir' francés
Una imagen de archivo del escritor francés George Simenon, figura mítica del 'noir' francés

El legado de Georges Simenon ha sido indiscutible para la literatura universal y, particularmente, para el género negro. Entre novelas protagonizadas por el comisario Maigret, relatos firmados bajo casi una treintena de seudónimos y obras que exploran las contradicciones del alma humana, la figura del autor belga sigue generando interrogantes a más de tres décadas de su fallecimiento. La multiplicidad de ángulos desde los que se ha abordado su biografía y su obra, así como el éxito editorial sostenido de sus títulos, reflejan las paradojas que rodean al hombre y al mito.

Las cifras asociadas a la trayectoria de Simenon configuran una dimensión que escapa a lo habitual en el mundo de las letras: el autor alcanzó los 550 millones de ejemplares vendidos de sus libros y vio sus obras traducidas a 55 lenguas y publicadas en 44 países. Entre sus más de 190 novelas y numerosas colecciones de relatos, destaca la serie de Maigret, con un total de 75 novelas, 28 novelas cortas y multitud de adaptaciones cinematográficas y televisivas. Esta desbordante productividad ha convertido a Simenon en el escritor belga más traducido y en uno de los nombres esenciales de la literatura de misterio.

La infancia y juventud de Simenon transcurrieron en Lieja, ciudad a la que mantuvo un vínculo ambivalente de pertenencia y extrañeza. Según narra Pierre Assouline en la biografía considerada referente sobre el escritor, la vida de Simenon permanece “intocada por la investigación biográfica” y está marcada por el enigma, un rasgo visible desde su nacimiento, ya que su madre le registró como nacido un día antes para esquivar la superstición sobre el viernes 13. Creció bajo la influencia de una familia de clase media, rodeado por una burguesía conservadora, y experimentó desde niño la distancia emocional respecto a su entorno, lo que él mismo vinculaba con el origen de su vocación literaria.

De los ambientes marginales a icono del ‘noir’

En su adolescencia, Simenon se vio obligado a trabajar para sostener a la familia tras la enfermedad de su padre, adoptando el seudónimo de G. Sim en sus primeros artículos como reportero de sucesos en La Gazette de Liège. El contacto con ambientes marginales y bohemios resultó clave en su formación y alimentaría después el universo heterogéneo de personajes y escenarios en su narrativa. En aquellos años se unió al círculo artístico de La Caque, donde conocería a su primera esposa, Régine Renchon, denominada Tigy, y escribiría su primera novela, En el puente de los Arcos, en 1920.

Georges Simenon
Georges Simenon, el icónico escritor francés de novela negra

A comienzos de los años veinte, Simenon y Tigy se trasladaron a París con el compromiso mutuo de sacrificar sus carreras en favor de quien triunfase antes. El desembarco en la capital francesa resultó decisivo para la consolidación del joven autor. Experimentó distintos formatos, desde relatos cortos hasta novelas populares escritas a un ritmo vertiginoso (se ha señalado que llegaba a producir ochenta páginas al día y dictaba a su secretaria, Boule), lo que le garantizó no solo éxito comercial sino también una capacidad narrativa fuera de lo común.

La forja del personaje de Maigret, central en la obra del autor, tuvo lugar al borde de los muelles holandeses, mientras Simenon vivía y escribía a bordo de una gabarra llamada Osthrogoth. Aunque la leyenda ha atribuido la creación del comisario a una sola inspiración, la realidad, según la biografía de Assouline, es más difusa: el nombre aparece inicialmente en una novela sentimental bajo seudónimo y solo después se concreta el perfil del corpulento inspector de policía.

Escena de la película Maigret y la joven muerta
Gerard Depardieu interpretó a Jules Maigret en una película de Patrice Leconte.

Maigret ha sido descrito como alguien ajeno al cliché: no es un genio deductivo ni violento, sino un hombre paciente, serio y dado más a ponerse en la piel del otro que a brillar en la sala de interrogatorios. Su método vital se asemeja a su propio ethos diario: jornadas estructuradas, paseos matinales buscando ideas, un proceso introspectivo en el que el autor anotaba los rasgos de sus personajes y la trama antes de escribir.

George Simenon y el cine

La presencia de Simenon en la cultura popular ha sido sostenida tanto por la fuerza del personaje de Maigret como por la adaptación de sus obras a otros medios. Solo en Francia, más de cincuenta filmes han trasladado a la pantalla su universo y los actores que han encarnado al comisario (desde Jean Gabin o Bruno Cremer a Rowan Atkinson), han contribuido a fijar el perfil del personaje en el imaginario colectivo. La televisión ha producido series en Francia, Reino Unido, Italia y Estados Unidos, mientras que las editoriales han continuado reeditando su obra: en 2021, Acantilado y Anagrama unieron esfuerzos para lanzar ediciones traducidas y cuidadas del catálogo de Simenon.

El Comisario Maigret se enfrenta a un caso delicado: el asesinato de un importante embajador. La investigación lo lleva a descubrir una vida secreta y un romance de casi 50 años que podría ser la clave para resolver el crimen.

Ahora se estrena en nuestro país la película Maigret y la muerte, del director francés Pascal Bonitzer, en la que Denis Podalydès encarna al célebre personaje en una intriga en la el comisario será llamado con urgencia al Quai d’Orsay después de encontrar acribillado a un ex embajador.

Otros intérpretes, como Gérard Depardieu, ya dieron vida al comisario, en este caso a las órdenes de Patrice Leconte en 2022. También directores tan importantes como Claude Chabrol, adaptaron sus obras (en Betty o Los fantasmas del sombrerero), también Bertrand Tavernier en El relojero de Saint-Paul o el mítico Jean-Pierre Melville en El guardaespaldas o incluso Jean Renoir en La noche de la encrucijada. En España, el director Agustí Villaronga lo abordó también en su película El pasajero clandestino.