Nata Moreno, de ganar el Goya con su documental sobre Ara Malikian a su gran debut como escritora: “Me inspiran tanto David Bowie como Espinete”

La cineasta acaba de publicar ‘Madonna no nació en Wisconsin’, una sorprendente novela de iniciación repleta de frescura, desparpajo y elementos pop sobre el pasado y el presente

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Infobae entrevista a la cineasta y escritora Natalia Moreno por su debut en la novela, titulada 'Madonna no nació en Wisconsin'

A Natalia Moreno la conocíamos por su faceta como actriz y, sobre todo, guionista y directora. En 2019 dirigió el documental Ara Malikian: Una vida entre las cuerdas que le valió, entre otros galardones, el Goya al mejor documental.

Como buena artista multidisciplinar que es, ahora da el paso a la literatura con una novela que nos deja absolutamente sorprendidos por su capacidad para concentrar el sentimiento generacional, tanto de nuestro presente como del pasado.

Se titula Madonna no nació en Wisconsin (Galaxia Gutenberg) y supone una de las sorpresas de la temporada literaria por su frescura y su capacidad a la hora de hablar de toda una serie de dudas, miedos e incertidumbres que traspasan la niñez hasta la edad adulta.

“Escribí esta novela para respirar, para no ahogarme”, cuenta Natalia Moreno en su visita al plató de Infobae para presentar el libro. “Venía de un momento de mucho trabajo, de hacer un documental que me exigió estar mucho en la calle, perseguir mucho a los protagonistas, y estaba ahogada de voces, de gentes, de notas. Y dije: necesito un espacio donde poder expresarme sin tener a nadie al lado que me indique el camino que he de seguir, donde yo sienta y encuentre libertad. ¿Y si me atrevo con la novela? Y me decidí a probar. Me senté y en tres meses surgió Madonna no nació en Wisconsin", cuenta la autora sobre el origen de su escritura.

De la mujer adulta, a la niña que fue

La novela se divide en dos tiempos. Empieza con la protagonista adulta, en un momento de crisis y de cambio. Acaba de separarse, tiene un niño y está dispuesta a empezar una nueva vida, aunque todavía no sabe cómo.

Al mismo tiempo, se colarán sus recuerdos de infancia, que adquirirán una importancia fundamental a la hora de conformar su identidad, sobre todo en un momento de incertidumbre en el que la protagonista pasó un verano en casa de su abuela materna después de que su padre se abriera la cabeza estando borracho.

“Al principio quería, quería escribir una novela solo sobre la adulta, sobre una mujer que vive un momento vital muy complejo, que es algo que pasa a veces, que de repente se abre un vacío, una grieta y te tienes que replantear una nueva ruta. Creo que pasa mucho a esta edad, a partir de los 45 años, y sobre todo en este momento histórico donde las mujeres estamos ocupando trabajos a los que dedicamos muchas horas, pero tenemos que sostener hogares, hijos, a veces solas”, dice la autora.

Entrevista con Natalia Moreno tras
Entrevista con Natalia Moreno tras la reciente publicación de su primer libro 'Madonna no nació en Wisconsin'. (Alejandro Higuera López/Infobae)

Entonces, se coló en la escritura “la niña”. “Cada mujer está compuesta de la niña que fue. Está determinada por qué fuiste, qué sentiste, qué creíste sobre la vida, cómo te enfrentaste a ella. Entonces aparecieron todos los recuerdos sobre mi pueblo, las cabras, las noches de estrellas, el verano, los ríos. Y de repente sentí que esa niña tenía una voz propia”.

Veranos de iniciación

En el pueblo se encontrará con su ‘agüela’ Pilar, su prima Lapili y su tía Pilarito. Será un verano de iniciación, de primeros amores preadolescentes, de aventuras, de travesuras y de grandes y pequeños descubrimientos. Todo ello a través de un lenguaje cercano, atravesado por el registro coloquial que se adapta a la perfección a la edad de la protagonista.

El título de la novela surge de una broma entre los nacidos en Huesca. “Cuando vivimos fuera, decimos ‘¿vas a Wisconsin?’ Para mí, el libro contiene una reflexión en torno al lugar de donde procedemos, que no tiene por qué marcar nuestras vidas. Yo de cría me fijaba mucho en Madonna y pensaba: ‘jo, qué tía’. Era para mí un referente femenino muy poderoso, el de una mujer que se reinventa mil veces. Y yo intentaba en esta novela contar la historia de una niña que vive en un pueblo concreto, con una familia muy ‘disfuncional’ y que se inventa este nombre para sí misma, para poder creer que saldrá de sus circunstancias tan complejas", cuenta Natalia Moreno.

Natalia Moreno debuta en la
Natalia Moreno debuta en la novela con 'Madonna no nació en Wisconsin' (Galaxia Gutenberg)

Si bien la autora insiste en que la novela no es un diario ni una autobiografía literal, reconoció que la parte infantil está impregnada de vivencias y emociones propias. La novela está atravesada por fragmentos de recuerdos, sensaciones y paisajes familiares que otorgan autenticidad al relato. Uno de los aspectos más singulares de la obra es la construcción de un universo femenino plural, casi sobrenatural, que cobra vida en una fonda perdida en medio de la montaña. En este espacio conviven mujeres con soledades y fortalezas muy distintas, que juntas conforman un ecosistema de apoyo y resistencia.

Moreno se inspiró en su propia familia, que regentaba una fonda, para reproducir los sabores, las rutinas y la atmósfera de ese microcosmos. Las llamadas “Pilares” (tres figuras femeninas que funcionan como fuerzas de la naturaleza y sostén de la protagonista) encarnan el concepto de los pilares vitales que ayudan a sobrellevar las dificultades. La autora quería que el lector pudiera perderse en ese universo con la misma intensidad con la que se adentra en las grandes sagas familiares de la literatura, y que la protagonista adulta recordara, a través de ese gineceo, que siempre hay raíces y sostén en los momentos de crisis.

Una oda a la cultura pop de los noventa

La cultura popular está presente desde el mismo título de la novela, de forma que nos adentramos en los años 90 con las zapatillas J’Hayber, el Koipesol, Barbarella, el calimocho, Los vigilantes de la playa y las telenovelas como Crystal y la fiebre ‘grunge’ por Kurt Cobain y Nirvana.

Mujeres alzan la voz durante la manifestación del 8M para denunciar las desigualdades que aún persisten. Desde la precariedad económica hasta la amenaza de discursos de ultraderecha, exponen por qué el feminismo es más necesario que nunca.

“No quería caer en hacer una novela costumbrista que hablara solo del pueblo, de la naturaleza, porque siento que pertenezco a una generación que teníamos muchas voces que nos nutrían. Yo tenía un tío que era el típico tío moderno que ha habido en cada familia, que iba a Londres y traía discos y traía libros, y para mí fue muy nutritivo. Yo vivía en un pueblo muy pequeño, pero tenía una mirada al exterior gracias, pues eso, a David Bowie, a Kurt Cobain, a Madonna, y a la vez que sonaban ellos, también estaba Espinete en la tele. Ambas cosas forman parte de mí y me inspiran. Y me parece que esa mezcla es muy chula y muy curiosa. Genera ya algo, bueno, pues vital, generacional, sin dudarlo, y muy español también”.

Sin embargo, la autora piensa que la novela también dialoga a la perfección con las nuevas generaciones y también con las anteriores. “Creo que conecta bien con todas y les hace reír bastante, porque tiene un lenguaje un poco punk, divertido, macarra”.