La serie de HBO Max que explora el caso de poltergeist más famoso en España

Estrenada en la plataforma hace tan solo unos días, cuenta en tres episodios uno de los episodios más paranormales

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Imagen de 'Expediente Vallecas'
Imagen de 'Expediente Vallecas'

La noche en que la familia Gutiérrez Lázaro perdió la tranquilidad para siempre, el barrio de Vallecas se sumió en el desconcierto. El eco de ruidos inexplicables, objetos moviéndose sin razón y una presencia invisible comenzó a filtrarse por las paredes de su domicilio, instalando el miedo como huésped permanente. Tres décadas después, la miniserie Expediente Vallecas irrumpe con fuerza en el catálogo de HBO Max para reabrir una herida nacional jamás cerrada y explorar la línea difusa entre la realidad cotidiana y el mito que España adoptó como propio.

La producción reconstruye en tres episodios la historia que partió con una tragedia: la muerte de una adolescente de 17 años tras una supuesta sesión de ouija. El fenómeno, presentado primero como un clásico caso de poltergeist, pronto derivó en una pesadilla que desintegró la dinámica familiar y marcó la vida pública de los Gutiérrez Lázaro. Era Vallecas, Madrid, en los años 90, y las noticias de sucesos no tardaron en amplificar cada nuevo incidente. Lo inexplicable se volvió espectáculo y la privacidad de aquellos días desapareció para siempre. El caso distorsionó los límites entre la atención médica, la interpretación psicológica y el fervor parapsicológico de una sociedad que anhelaba respuestas donde sólo había preguntas.

La miniserie, estructurada en los capítulos “Miedo”, “Vértigo” y “Trauma”, avanza desde la experiencia doméstica y la angustia familiar hasta la vorágine mediática y el implacable peso del escrutinio público. Las cámaras se posan en Querubina, una de las hijas, para revivir el ambiente enrarecido de la casa tras la muerte de su hermana Estefanía. La tragedia no tardó en atraer la atención policial y televisiva. Pronto, la familia se vio desbordada por reporteros y curiosos, con el dolor convertido en material de espectáculo. La serie mantiene una mirada incómoda y propia: desde los detalles clínicos en torno a la muerte hasta la forma en que medias verdades y silencios contribuyeron a engrosar el mito.

Imagen de 'Expediente Vallecas'
Imagen de 'Expediente Vallecas'

La historia que inspiró ‘Verónica’

La exposición mediática fue sólo la primera capa de una tragedia mucho más profunda: la desconfianza y el sufrimiento se instalaron con fuerza en el hogar Gutiérrez Lázaro, y sus integrantes han vivido desde entonces bajo una sombra que no les permitió ni reconstruirse ni olvidar. Por primera vez desde el estreno de la película de ficción Verónica, la familia decide enfrentarse a las cámaras y a sus propios recuerdos, despojándose de cualquier atisbo de sensacionalismo para narrar las cicatrices psicológicas que los persiguen hasta hoy. La voz de Maxi, uno de los protagonistas de aquel turbulento episodio, desafía la versión que circuló durante décadas y pone en duda dónde termina el mito y comienza la verdad.

El recorrido del documental evita el morbo sencillo. Recolecta las reflexiones de los familiares desde el presente, permitiendo comprender cómo el miedo y la exposición pública pueden dañar tanto como —o más que— cualquier fenómeno paranormal. Sin certezas, ni en el plano racional ni en el sobrenatural, la narración ofrece una panorámica sobre la utilización social del terror y los relatos de miedo, y la manera en que, en ese proceso, se olvidan las consecuencias humanas. Expediente Vallecas convierte la angustia privada de una familia madrileña en un reflejo incómodo del modo en que una sociedad puede transformarse cuando antepone lo inexplicable al dolor tangible.