La conclusión de un experto en música del New York Times sobre Rosalía después de escuchar ‘LUX’: “La música clásica y la ópera no son su hogar, pero...”

Un analista especializado señala algunas de las principales referencias de la cantante en canciones como ‘Berghain’, ‘Porcelana’ o ‘ Mio Cristo Piange Diamanti’ y opina sobre si el álbum es una “sinfonía moderna”

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Fotografía de Rosalía en la
Fotografía de Rosalía en la promoción de 'LUX'. (Europa Press)

El lanzamiento de LUX, el nuevo disco de Rosalía, ha marcado un hito inmediato en la música internacional. El álbum, publicado el pasado 7 de noviembre, no solo ha desatado oleadas de entusiasmo entre sus seguidores, sino que ha logrado imponer numerosos récords en cuestión de días y quedarse en el centro de todas las conversaciones culturales de los últimos días, incluyendo las de las portadas de medios tan influyentes como The New York Times, que ha dedicado una extensa crítica al fenómeno musical de la temporada.

Joshua Barone, el crítico especializado en música clásica y danza del citado medio, ha puesto el foco en la inédita propuesta artística del disco por experimentar con la estructura de la ópera y del repertorio clásico: “A veces la vida se siente como una ópera. Se experimenta la pasión como si la hubieras inventado y la pérdida como si no fueras a sobrevivir. Hay una emoción en ser el protagonista, un papel que la estrella española del pop adopta con un compromiso maximalista en su nuevo álbum, LUX”.

Las referencias de Rosalía en el disco

La riqueza de referencias musicales constituye una de las señas de identidad del disco desde la primera pista. Según apunta Barone, “El sencillo principal, Berghain, es una declaración de gran escala, con orquesta completa, coro y voces de coloratura”. El crítico detalla que, en este tema, la cantante “toma libremente elementos de la música clásica y la ópera”, evocando diferentes épocas en cuestión de segundos: de Vivaldi a reminiscencias corales que remiten a “una versión acelerada del Carmina Burana de Carl Orff”.

El recorrido por las canciones evidencia la vocación exploratoria de la artista. El crítico identifica pasajes de “Reliquia” como momentos en los que la London Symphony Orchestra adquiere protagonismo, destacando unos arreglos “muy en el universo sonoro de Shaw, con un lenguaje armónico conmovedor y agradable”. Barone también destaca que quienes valoran la tradición sinfónica apreciarán la “apertura de Porcelana, cuyo humor y composición fluyen naturalmente de los últimos cuartetos de cuerda de Beethoven”. Más adelante, añade, aparecen “acordes menores contundentes que parecen tomados de uno de los conciertos para piano de Mozart”.

No faltan las referencias operísticas: “Rosalía alcanza su momento más operístico en Mio Cristo Piange Diamanti, una especie de aria que, como las primeras óperas, está cantada en italiano. En su clímax, suena como si hubiera sido escrita para Andrea Bocelli”. Para el crítico, la interpretación vocal en este tema bordea el exceso, aunque lo resuelve con soltura. La artista incluso “rompe la cuarta pared en el estudio, y sigue el clímax vocal diciendo: ‘Esa será la energía’, antes de dar paso a un gran final orquestal”.

Tapa de 'LUX', el nuevo
Tapa de 'LUX', el nuevo disco de Rosalía.

“La música clásica y la ópera no son su hogar”

Más allá de sus influencias inmediatas, Barone señala que el álbum representa un “enfoque total y abarcador de la música clásica”, condensado en dieciocho temas en la versión física y con una dinámica que “adopta género tras género, a menudo dentro de una sola canción, golpeando y acumulándose como una avalancha de sonido y sensación”. “La ambición de LUX es extravagante”, considera además, señalando lo singular de grabar el disco junto a la London Symphony Orchestra, institución que, bajo la dirección de Daníel Bjarnason, interpretó los arreglos firmados por la compositora ganadora del Pulitzer Caroline Shaw.

La pregunta sobre si el trabajo puede catalogarse estrictamente dentro del género clásico queda sin una respuesta cerrada: “No es fácil de responder, aunque LUX se anuncie como sinfónico y operístico. Quizá. Estas formas artísticas son tan abiertas que casi resulta inútil intentar definir lo que son o no son. Básicamente, son medios de expresión que trascienden el lenguaje”, reflexiona el experto de The New York Times.

Con todo, y pese a la estructura en “cuatro movimientos” sugerida en la lista de canciones, Barone considera que sería inexacto describirlo como una sinfonía moderna o una ópera en sentido estricto: “Utiliza ambas formas para generar una sensación de escala y emoción extremas, sin comprometerse realmente con ninguna de ellas. Al final del día, ha hecho un álbum pop con un gran presupuesto”. Por eso, remata su artículo con una sentencia que define el espíritu transversal y lúdico del disco: “Se lo está pasando en grande. La música clásica y la ópera no son su hogar, pero en LUX son su patio de recreo”. Con ese enfoque, la crítica del The New York Times respalda el fenómeno Rosalía, interpretando que la fuerza del álbum reside tanto en su virtuosismo como en su capacidad para desdibujar las fronteras tradicionales del pop.