‘El monstruo de Florencia: la serie que arrasa en Netflix y que rescata la historia de uno de los asesinos más enigmáticos de todos los tiempos

La ficción italiana se ha situado en el número 1 de lo más visto de la plataforma, recuperando un caso que inspiró al autor de ‘El silencio de los corderos’

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Una imagen de la miniserie
Una imagen de la miniserie de Netflix 'El monstruo de Florencia', sobre un caso que sacudió a la sociedad italiana y que permanece sin resolver.

Se estrenó el pasado 22 de octubre y se ha situado como una de las ficciones más vistas de la plataforma. Y es que los ‘true crimes’ son una de las especialidades de Netflix tanto en España como a nivel internacional, como demuestra el reciente desembarco de Monstruo: La historia de Ed Gein.

En este caso, se trata de una producción italiana dirigida por Stefano Sollima, especialista en el género negro y thrillers de mafiosos como la adaptación a series de Romanzo criminale o Gomorra, así como su película Suburra.

Un caso mediático sin resolver

Su nuevo proyecto, creado junto a Leonardo Fasoli, reconstruye, a lo largo de cuatro episodios, los asesinatos que aterrorizaron a la región de la Toscana entre 1968 y 1985, cuando un asesino. conocido como Il Mostro di Firenze cometió al menos ocho homicidios dobles sin que, hasta la fecha, se haya identificado de manera concluyente al responsable.

El caso, que ha inspirado tanto a la literatura como al cine (incluyendo a autores como Thomas Harris para su novela Hannibal), se caracteriza por la brutalidad de los crímenes y la persistente incertidumbre sobre la identidad del autor.

Las víctimas, en su mayoría parejas jóvenes, fueron atacadas en lugares apartados, generalmente dentro de sus vehículos, y siempre con la misma arma: una pistola Beretta calibre 22. En todos los casos, el asesino disparó y apuñaló a las víctimas, y en varias ocasiones mutiló los órganos sexuales de las mujeres, lo que incrementó el horror y la fascinación mediática.

Mientras un asesino en serie ataca a parejas y siembra el terror en Italia, las autoridades exploran un caso de 1968 que podría ser clave para dar con el Monstruo de Florencia.. Crédito: Netflix

La investigación policial, que se prolongó durante más de una década, llegó a interrogar a más de 100.000 sospechosos, una cifra que ilustra la magnitud y el desconcierto que rodearon el caso.

A pesar de las detenciones y procesamientos, la justicia italiana nunca logró esclarecer de forma definitiva la autoría de los crímenes. El único condenado fue Pietro Pacciani, un agricultor de 68 años, quien tras cumplir condena fue absuelto en 1996 por falta de pruebas.

La serie de Netflix opta por centrar su relato en la llamada ‘pista sarda’, una de las múltiples teorías que han circulado en torno al caso.

Esta línea de investigación vincula el arma homicida con un doble asesinato ocurrido en 1968, cuyas víctimas fueron Bárbara Locci y Antonio Lo Bianco. El marido de Locci, Stefano Mele, fue condenado por este crimen, aunque las investigaciones posteriores sugirieron la posible implicación de los hermanos Vinci, inmigrantes sardos con un historial de violencia y conexiones con la familia Mele.

La serie explora cómo la pistola Beretta, utilizada en el asesinato de 1968, reapareció años después en los crímenes atribuidos al Monstruo, lo que alimentó la hipótesis de una continuidad entre ambos episodios.

Mientras un asesino en serie
Mientras un asesino en serie ataca a parejas y siembra el terror en Italia, las autoridades exploran un caso de 1968 que podría ser clave para dar con el Monstruo de Florencia.. Crédito: Netflix

No obstante, la decisión de los creadores de focalizarse en una sola de las teorías ha generado críticas entre los especialistas en crónica negra y seguidores del caso, ya que contribuye a que la historia sea parcial y no esté a la altura de uno de los asesinos en serie más enigmáticos de la historia europea reciente, sobre todo si tenemos en cuenta que la investigación estuvo repleta de errores y teorías ‘conspirativas’.

La miniserie también ha sido elogiada por su tratamiento sobrio y respetuoso del género true crime, evitando el sensacionalismo y explorando el contexto social y cultural en el que se produjeron los asesinatos.

Un reflejo de la violencia hacia las mujeres

Según declaraciones de Stefano Sollima recogidas por la revista Fotogramas, “en la historia verdadera, hubo ocho homicidios dobles, y para seis de ellos se encontraron a cinco posibles culpables”.

El director explica que el objetivo de la serie no era solo narrar la búsqueda del asesino, sino ofrecer un retrato de la sociedad italiana de las décadas de 1960, 1970 y 1980, marcada por un modelo patriarcal rígido y una violencia de género persistente. “En Italia, cada día hay alguna mujer que muere a manos de un hombre. Se trata de un terrible fenómeno cultural, que está enquistado en lo más profundo de la sociedad italiana”.

La estructura narrativa de la serie, que alterna entre diferentes sospechosos y líneas temporales, refleja la fragmentación y el caos que caracterizaron la investigación real. Esta fragmentación puede dificultar la comprensión de los hechos para los espectadores menos familiarizados con el caso, aunque contribuye a transmitir la atmósfera de confusión y miedo que reinó en la Toscana durante aquellos años.

Un escena del inquietante 'true
Un escena del inquietante 'true crime' de Netflix que triunfa en todo el mundo: 'El monstruo de Florencia' Crédito: Netflix

El impacto mediático del caso fue tal que la figura del ‘Monstruo de Florencia’ se convirtió en un mito comparable al de Jack el Destripador o el Zodiac, y su historia ha sido objeto de numerosas obras literarias y cinematográficas.

Entre ellas destaca el libro El Monstruo de Florencia: Una historia real, escrito por el periodista Mario Spezi y el novelista Douglas Preston, considerado por muchos como la obra más completa sobre el caso.

Los derechos de esta obra han sido objeto de interés por parte de figuras como George Clooney, Tom Cruise y Antonio Banderas, aunque hasta la fecha ningún proyecto de adaptación ha llegado a concretarse.

En la actualidad, el caso del ‘Monstruo de Florencia’ permanece sin resolver, y la identidad del asesino (o asesinos) sigue siendo objeto de debate y especulación tanto en Italia como en el extranjero.