Emoción y dolor en Urda (Toledo), que llora a las víctimas del accidente ferroviario

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Urda (Toledo), 29 oct (EFE).- La localidad toledana de Urda (Toledo) afronta este jueves un día complicado tras el trágico accidente ferroviario que se ha cobrado la vida de 69 personas y ha dejado decenas de personas heridas, entre el dolor por el recuerdo a los fallecidos y la emoción por la solidaridad expresada por los vecinos.

Un jueves que ha amanecido gris, con una espesa niebla que ha cubierto el pueblo hasta el mediodía, cuando por fin ha salido el sol, y que transmitía las emociones, tal y como destacan los propios vecinos, que vivieron durante la jornada de ayer.

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Manuel Ortiz es vecino de Urda y este miércoles, después de llevar a su hija al colegio, comenzó a oír sirenas en el municipio, cuenta a EFE. En cuanto se enteró de lo que acababa de suceder, no dudó en coger su coche y trasladarse a la zona para ponerse "a disposición de los médicos y de la Guardia Civil para ayudar".

Allí, se dedicó a "ayudar a los heridos, sujetar bolsas de suero, trasladar a los que estaban más heridos a un hospital de campaña" y servir como transporte: "Me traje a gente al pueblo, a 10 personas en tres viajes".

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"Soy una persona muy nerviosa y una persona muy miedosa, pero en ese momento no dudé en irme a la zona cero y ayudar", dice este vecino, que está convencido de que "si ellos hubieran estado en mismo situación hubieran hecho igual" y apunta a que le "reconforta poder haber ayudado a alguien".

Una vez en el pueblo, Manuel ofreció a los afectados su casa y recuerda que tras traer a los dos primeros supervivientes, "nos fundimos en un abrazo y me fui corriendo a por más gente".

Tras el suceso, destaca que psicológicamente, "gracias a Dios", esta bien y pone el acento en "la solidaridad del pueblo de Urda".

Esta solidaridad también la destaca Arancha, trabajadora del pequeño supermercado de la plaza de San Ginés de Urda, donde empezaron a llegar los primeros pasajeros afectados.

"Salí a ayudar a una persona a llevar la compra del coche y había un chico que iba como cojeando, le pregunté si necesitaba algo y me pidió por favor un teléfono", cuenta la trabajadora, quien señala que el establecimiento envió comida a los pabellones que se desplegaron para atender a heridos y familiares en el pueblo.

Arancha confiesa que el sentir general es el de un despertar "raro". "No duermes, porque lo ves todo el día en la tele, más lo que te pasa a ti", afirma.

En sus palabras, resuena un ruego que se replica en cada vecino con el que se habla: "Que no se vuelva a repetir, es lo único que pedimos, ni aquí en ningún sitio".

Pese a que no hay víctimas confirmadas que tuvieran relación aparente con Urda, los vecinos de la localidad sienten también el dolor de los familiares de las personas fallecidas.

Es el caso de Jesús, que, visiblemente emocionado, confiesa que está "mal" por los fallecidos, pero también por los que "quedan vivos" y con secuelas. "Tanta muerte y tantos heridos impresiona mucho y es muy desagradable", apunta.

Además, aunque señala que le da "mucha pena que Urda se tenga que hacer famosa por estas cosas", opina que han sido "bastante solidarios". "Hemos hecho todo lo que hemos podido", dice.

"Hay que superarlo y hay que tirar para adelante y lo que hace falta es que la gente saque conclusiones de por qué ocurren las cosas y que se puedan evitar", concluye. EFE

(Foto)(Vídeo)

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