Allegri, el gigante italiano que busca renacer en Nápoles

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Carlos Expósito

Roma, 3 jul (EFE).- Pragmático, camaleónico en la pizarra y maestro de la improvisación; Massimiliano Allegri, uno de los entrenadores más relevantes del 'calcio', pone rumbo a Nápoles para liderar un proyecto con sed de títulos y para resarcirse de su abrupta salida del Milan.

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Allegri, una de las figuras más laureadas del fútbol transalpino contemporáneo, asume el banquillo del conjunto partenopeo, al que ya estuvo vinculado como futbolista, con el objetivo de arrebatarle nuevamente el 'Scudetto' al Inter de Milan, brillar en Europa y devolver al Nápoles al centro de la élite.

Tras una temporada complicada en el Milan, de donde fue destituido al quedar fuera de puestos de Liga de Campeones, Allegri coge el relevo de Antonio Conte, quien dejó a los napolitanos después de una campaña marcada por el desgaste interno y las diferencias con la directiva.

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Nacido en Livorno, una ciudad portuaria en la Toscana, Allegri forjó su carácter temperamental en el fútbol modesto antes de dar el salto a los grandes escenarios.

Tras debutar en los banquillos en 2003 con el Aglianese, justo después de retirarse como jugador, fue escalando categorías en equipos como Sassuolo o Cagliari hasta llamar la atención del Milan de Silvio Berlusconi en 2010, donde conquistó un año después la Liga.

A partir de 2014 llegó su verdadera consagración en el Juventus, donde sustituyó, precisamente, a Conte, y rompió los moldes al sumar cinco 'Scudetti' consecutivos, cinco Copas de Italia y dos Supercopas.

Firmó hitos como convertirse en el primer técnico de la historia de la Serie A en superar los 1.000 puntos y guiar a los 'bianconeri' hasta dos finales de la Liga de Campeones, así como ganar el premio Banquillo de Oro como mejor entrenador de la liga italiana en 2018.

Lo hizo sin ser un revolucionario táctico y gracias a una excelente gestión emocional del vestuario, al conceder una gran importancia al aspecto psicológico del juego, y con un estilo pausado y sereno del que quienes le conocen destacan que apenas levanta la voz.

Su capacidad para reinventar sistemas tácticos y adaptarse a los futbolistas disponibles fue una de las claves de aquel ciclo ganador.

Allegri desembarca en Nápoles dispuesto a repetir gesta, tomando las riendas de un equipo que, tras un año convulso y alejado de las expectativas de la directiva de Aurelio De Laurentiis, necesita recuperar la senda ganadora.

Su celebrado regreso al Milan para una segunda etapa fue agitado, no logró consolidar su estilo de juego y hubo fracaso en la última jornada, con el equipo fuera de 'Champions', una competición que los 'rossoneri' ganaron en siete ocasiones.

Ahora, su visión del fútbol aterriza en el Estadio Diego Armando Maradona, uno de los escenarios donde más se respira 'calcio', con una afición que sueña con el quinto 'Scudetto' y que está expectante por ver a toda una institución italiana al frente de su banquillo.

"Al final, todo es muy sencillo: necesitas buenos jugadores y saber pasar el balón", declaró el entrenador en 2017 cuando entrenaba a la 'Vecchia Signora', una filosofía pragmática que le valió el apodo en algunos círculos de 'Corto Muso' ('hocico corto' en italiano), tomada de las carreras de caballos y que hace referencia a ganar por un margen mínimo.

Pese a haber recibido críticas por este estilo conservador, cuya forma de entender el juego divide opiniones, Allegri es, sin duda, uno de los entrenadores italianos más exitosos del siglo XXI.

Llamado también como 'Acciughina' ('anchoíta en italiano) por su complexión delgada, sobre todo cuando era futbolista, el toscano asume este reto con las ganas de resarcirse de un pequeño tropiezo en el Milan y con el fin de devolver a Nápoles el trono liguero dos años después. EFE

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