Cimarro sostiene que los jovenes acuden al teatro cuando se ven reflejados en el escenario

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Alberto Santacruz

Mérida, 30 jun (EFE).- El director del Festival de Teatro Clásico de Mérida, Jesús Cimarro, que cumple 15 años al frente del ciclo, ha subrayado este martes que los jóvenes se incorporan como público de las artes escénicas cuando se ven "reflejados en los escenarios", una premisa que lleva al dedillo en sus programaciones.

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"Los jóvenes no asisten a lo que van a ver sus padres; entonces, si sus padres van al teatro clásico, ¿ellos no van?", se preguntó Cimarro cuando aterrizó en la dirección del festival emeritense, cuyo público, alrededor de 42.000 personas en 2012, tenía una media de edad de 64 años.

Quince años después, esa media de edad ha descendido a los 43 años y la cifra de público se aproxima a los 180.000. "Es bestial", añade Cimarro en una entrevista a EFE con motivo del inicio esta semana de la LXXII edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida, cuyo programa abarca más de 150 representaciones.

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Al margen del incremento de público, uno de los grandes logros de Cimarro es el aumento progresivo del público joven, merced a su decidida apuesta por incorporar otras artes escénicas, como la danza y el musical, y a las nuevas generaciones de actores y actrices.

"Hay que darles aquello que creemos que les interesa" sin perder la esencia grecolatina y grecorromana del festival. "Es difícil, pero lo le hemos logrado", afirma con orgullo Cimarro.

La actualización de los textos clásicos, las puestas en escena, la música, las proyecciones y un lenguaje diario son elementos que cincelan algunas de las obras. "Esa es la manera de conectar", remarca el empresario y gestor cultural vasco.

Precisamente, esta nueva edición alza su telón con 'Spartacus', un espectáculo de danza, con el actor Miguel Ángel Muñoz al frente.

En este marco de sumergir a los jóvenes en la cultura, Cimarro aboga por incorporar las artes escénicas como materia obligatoria común en los planes de estudio de la ESO.

"La cultura y la educación son primas hermanas", remarca.

Convencido y practicante de que es necesario abrir el festival a todas las artes escénicas para que los distintos gustos del público "estén reflejados en el escenario", Cimarro no huye del "riesgo de arriesgar" a la hora proponer nuevas iniciativas.

Para el festival de Mérida, su director cuenta con su propio y exclusivo manual de gestión por varias razones: es el único de España de temática grecolatina/grecorromana, casi el 100 % de los espectáculos son estrenos absolutos, estos deben de tener vida posterior y debe ofrecer una sinergia de rostros conocidos y de nuevos valores.

"Tiene que ser lo más ecléctico posible para que la gente pueda decidir qué espectáculo le interesa", ha incidido Cimarro, quien sostiene que organizar una programación amplia y diversa exige saber los gustos de "todo tipo de público".

Aunque se define como autodidacta, su currículo recoge un máster en Gestión Cultural por la Universidad Complutense de Madrid -del que es profesor-, autor de un manual de producción, distribución y gestión del teatro y es, según la revista Forbes, una de las 100 mentes más creativas.

En su ciudad natal (Ermua, Bizkaia, 1965) organizó un grupo teatral, pero lejos de dar el paso hacia la interpretación apostó por la organización, la cual extendió a la oferta cultural de su municipio. Allí llegó a firmar algunos contratos cuando aún era menor de edad.

También allí vio los primeros espectáculos teatrales, entre ellos (y aún la recuerda), "Cinco horas con Mario", con Lola Herrera; obra que más de tres décadas después él produciría.

El ciclo circadiano del sueño de Cimarro no le permite dormir más de cinco o seis horas, algo que le ayuda a pensar, programar y organizar proyectos con hasta dos o tres años de antelación.

"Si no se tiene tiempo para prever, puede ocurrir que todo se vaya al traste", ha expuesto, por ello reconoce que para todo siempre tienen un plan B y otro C.

En este marco ha hecho referencia a algunos años en el que la Administración ha sacado a concurso la organización del festival y los tiempos han sido demasiados estrechos (en una ocasión en solo mes y medio) para poner en marcha el certamen.

"Los tiempos de la política y de la administración son muy distintos", ha incidido. No ha ocultado que en algún momento -no ha precisado cuándo- hubo "riesgo real" de que no se celebrara.

Asimismo, ha desvelado que hay actores, actrices o directores que prefieren no venir al festival emeritense por "muchas razones", entre ellas "el miedo escénico" y "el respeto" al propio festival y al teatro romano. EFE

(foto) (vídeo)

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