Brasil y Japón ofrecieron un espectáculo de alto voltaje en los dieciseisavos de final del Mundial, en un duelo que mantuvo la emoción y la incertidumbre hasta el último instante. Era el primer gran partido de la ronda, con una de las favoritas para hacerse con la Copa del Mundo luchando por el pase a octavos de final. Fue Japón quién comenzó por delante, pero Brasil se repuso a tiempo para volver a instaurar las tablas. Fue en el descanso donde La Canarinha selló el pase a octavos de final gracias a un gol in extremis de Martinelli.
El partido comenzó igualado, con una selección japonesa valiente, que planteó una presión alta y buscó sorprender desde el primer minuto. Brasil, por su parte, apostó por el control del balón, con Vinicius como principal generador de peligro. La primera ocasión clara fue para el propio extremo del Real Madrid, pero el portero Suzuki salió rápido y desvió el balón con seguridad.
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Japón no se intimidó y, poco a poco, fue robando metros y confianza. En el minuto 29, Kaishu Sano firmó el 0-1 tras una recuperación alta y una definición precisa ante Alisson. El gol dejó helados a los brasileños, que buscaron reaccionar de inmediato con llegadas de Cunha y Vinicius, aunque la defensa nipona supo cerrar espacios y el portero Suzuki estuvo muy atento en cada intervención.
Tras el descanso, Brasil salió con una marcha más. Carlo Ancelotti movió el banquillo y dio entrada a Endrick y Martinelli para sumar frescura y verticalidad al ataque. La insistencia tuvo recompensa: en el minuto 56, un centro de Gabriel encontró solo a Casemiro, que cabeceó a la red para igualar el encuentro y celebrar su décimo gol con la selección. El empate dio paso a una fase de ida y vuelta, con ocasiones en ambas áreas. Vinicius rozó el gol con una jugada maradoniana que terminó con su disparo estrellándose en el palo. Japón respondió con transiciones rápidas, y Ueda obligó a Alisson a lucirse en dos ocasiones. El partido se jugó a máxima velocidad y ninguno de los dos equipos renunció al ataque.
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En la recta final, los cambios refrescaron el ritmo, pero la tensión se mantuvo intacta. Martinelli tuvo la última gran oportunidad para Brasil con una volea que se marchó desviada, mientras Japón buscó enfriar el encuentro y asegurar el resultado. Los minutos finales fueron un asedio brasileño, con la defensa asiática resistiendo con orden y determinación.
Martinelli sella la clasificación en el descuento
El árbitro añadió cuatro minutos de tiempo extra. La tensión se palpaba en las dos selecciones. Ninguna quería llegar a los penaltis, pero mucho menos Brasil, que puso todo su empeño en intentar hacer un gol que les permitiera sellar la clasificación. Por tierra, mar y aire lo intentaron y justo cuando parecía que los dos combinados se encaminaban a la prórroga, llegó el tanto. Martinelli adelantó a los brasileños en el marcador con un gol in extremis.
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Unos minutos más tarde el colegiado señalaba el final del partido certificando la victoria de Brasil y sellando su pase a octavos de final. La Canarinha sigue avanzando en la aventura mundialista con el objetivo puesto en la Copa del Mundo, un sueño con el que aspira a alzarse.
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