El Teatre Principal reabrirá sus puertas en otoño de 2028 como un "espacio cultural vivo"

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Irene Dalmases

Barcelona, 18 jun (EFE).- De corral de comedias en el siglo XVII a "espacio cultural vivo" en el siglo XXI. De albergar a la musa de la Barcelona de los setenta, la estríper Christa Leem, a tener en una de sus paredes un mural de cerámica de Pilarín Bayés. Todo ello y mucho más es el Teatre Principal, ahora en plena rehabilitación.

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En una visita de obras al edificio del final de la Rambla, el fundador y CEO de Atir Hospitality, José María Trénor, y el arquitecto Enric Batlle, socio fundador de Batlleiroig, han desvelado a un grupo de periodistas que la intención es reabrir las puertas del teatro más antiguo de Barcelona en otoño de 2028, tras una inversión de más de cincuenta millones de euros, convertido en un lugar "único en el mundo".

Teatro, música, actos culturales de gran y pequeño formato, un bar y un restaurante sólo para el público que acuda a los espectáculos que se programarán, son algunas de las propuestas que se encontrarán en el nuevo espacio, cuyo proyecto cultural cuenta con el asesoramiento de profesionales de referencia, como Jordi Sellas, Julia Gómez Cora y Ventura Barba, ha destacado Trénor.

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La intervención arquitectónica, que durará unos treinta meses en total, comportará, en palabras de Batlle, que la Rambla "entre" en el teatro y lo conecte con el barrio del Raval, en una actuación que, por primera vez, "entenderá este espacio como uno solo, ordenando todos los espacios que son intersticiales, donde habrá las escaleras, los ascensores, los espacios de restauración y los servicios".

Edificio propiedad de la familia Balañá, que ha llegado a un acuerdo con Atir Hospitality para que tenga derecho de superficie por un período de cincuenta años, el proyecto de obras de Batlleiroig plantea preservar las características patrimoniales de espacios "excepcionales" como la Cúpula Venus, obra de Francesc Daniel Molina, de mediados del siglo XIX, así como el Teatre Principal, reconstruido en 1934, después de varios incendios y con una decoración de estilo Art Déco.

Los otros dos grandes espacios del equipamiento son el denominado Teatre Latino, de pequeñas dimensiones, y el Jai Alai, un antiguo frontón, ambos resultado de la actuación del arquitecto Adolf Florensa a inicios del siglo XX.

Para Enric Batlle, se trata de "conservar este carácter de suma de diversas actuaciones a lo largo de la historia, el palimpsesto que es, así como las obras artísticas de varios momentos, lo que creo será sorprendente cuando los ciudadanos lo descubran".

Está previsto que el Teatre Principal tenga un aforo aproximado de unas 850 personas; el Teatre Latino de unas 200 a 250; el nuevo Frontón Jai Alai, de unas 1.500, en función del acto que se programe en su interior, que podría ser desde un concierto a una velada literaria; y la Cúpula Venus, donde reinó Christa Leem, será para actos de pequeño formato, de entre 100 y 200 personas.

El proyecto, que afecta a unos 10.000 metros cuadrados de superficie, supondrá una rehabilitación integral de la fachada, obra de Francesc Daniel Molina, de 1847, con la recuperación de las vidrieras originales y una balconada, a la que se podrá acceder, encima de la Rambla.

Los orígenes del teatro se remontan a finales del siglo XVI, cuando entre 1597 y 1603 se construyó en el emplazamiento un primer corral de comedias conocido como Teatre de la Santa Creu, vinculado al antiguo Hospital de la Santa Creu.

Durante estos 423 años ha sido escenario de la vida cultural de la capital catalana y punto de referencia de las artes escénicas.

Aquí se han estrenado óperas, ha habido grandes conciertos, bailes, exhibiciones de frontón y pelota vasca, con apuestas incluidas, pero también reuniones del POUM durante la guerra civil y espectáculos de apoyo a los combatientes.

Hubo una época en que tuvo su peso el Club de Billares Monforte, asimismo, la Cúpula Venus convertida en sala de cabaré, con intérpretes como la Leem, Ocaña, Ángel Pavlovsky o Pepe Rubianes, o el Ateneu Barcelonès, que tuvo durante un tiempo su sede en el lugar.

Por su parte, el Teatre Principal cerró como teatro en 2006 y, posteriormente, algunas partes del conjunto arquitectónico han tenido usos y aperturas puntuales para diversas actividades, como el cabaret 'Lío Ibiza' en 2013.

Tampoco olvidan los actuales responsables de la rehabilitación que el edificio albergaba una fonda de "mala muerte", con pequeñas habitaciones, de usos diversos, de las que hoy quedan como testimonios pretéritos floreados restos de papeles pintados de pared. EFE

(Foto)

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