Barcelona, 17 jun (EFE).- Un estudio del Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau) y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV) de Barcelona ha identificado una nueva proteína implicada en la activación de las plaquetas que podría ayudar a avanzar hacia terapias antitrombóticas más seguras.
Según han informado el IR Sant Pau y el Hospital de Sant Pau de Barcelona en un comunicado este miércoles, el trabajo, publicado en la revista European Heart Journal, demuestra que la proteína LRP5, que activa la vía de señalización WNT (esencial para el desarrollo, crecimiento celular y mantenimiento de múltiples tejidos), participa en la agregación plaquetaria y en la formación de trombos arteriales.
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Los fármacos antiagregantes son una de las principales herramientas para prevenir la formación de trombos en personas que han sufrido un infarto, un ictus o que presentan enfermedades cardiovasculares con alto riesgo trombótico.
Estos tratamientos actúan reduciendo la capacidad de las plaquetas para agregarse y formar coágulos que puedan obstruir las arterias, aunque la contrapartida es que su uso también aumenta el riesgo de hemorragia, lo que limita su uso en determinados pacientes y que sigue siendo uno de los grandes desafíos de la cardiología actual.
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La investigadora del IR Sant Pau y del CIBERCV y autora de correspondencia del estudio, Maria Borrell-Pages, ha destacado que tanto la eliminación genética de LRP5 como su inhibición farmacológica "reducen de forma muy significativa la activación de las plaquetas y la formación de trombos en modelos preclínicos".
Además, ha agregado que esta solución tiene "un impacto hemorrágico mucho menor que el de antiagregantes clásicos como la aspirina o el clopidogrel".
Para estudiar el papel de LRP5 en la activación plaquetaria, los investigadores combinaron modelos murinos deficientes en esta proteína con experimentos en sangre y plaquetas humanas.
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Los análisis mostraron que la ausencia de LRP5 reduce de forma significativa la capacidad de las plaquetas para adherirse al colágeno y agregarse tras la estimulación con ADP y colágeno, dos de los principales mecanismos implicados en la formación del trombo.
Otro de los hallazgos del estudio es la identificación de una interacción directa entre LRP5 y el receptor plaquetario P2Y12, un importante regulador de la coagulación de plaquetas y utilizado actualmente en pacientes con riesgo cardiovascular.
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Los investigadores observaron que, cuando LRP5 se bloquea o desaparece, P2Y12 pierde parte de su capacidad para transmitir las señales que activan y agregan las plaquetas, lo que reduce significativamente la formación del trombo.
"No estamos bloqueando directamente los mecanismos clásicos de coagulación, sino modulando procesos que ayudan a amplificar y estabilizar la formación del trombo", ha resumido Borrell-Pages.
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Todos estos descubrimientos llevan a los investigadores a pensar que, pese a estar todavía en fase preclínica, el estudio abre una nueva vía para explorar tratamientos antitrombóticos "potencialmente más selectivos y seguros", ha concluido Borrell-Pages. EFE
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