Madrid, 15 jun (EFE).- Los 'terabytes' se quedan pequeños para calcular el volumen de información que alberga la biblioteca digital del Universo que la Agencia Espacial Europea tienen en sus instalaciones de Villanueva de la Cañada (Madrid); es el corazón científico de este organismo y permite a los investigadores extender el rendimiento de los satélites y de las misiones mucho más allá de su vida útil.
El Centro de Datos Científicos de la ESA (ESDC, por sus siglas en inglés) alberga millones de documentos, pero no solo fotos bonitas del Universo; también observaciones, catálogos, productos perfectamente calibrados, metadatos, información científica o documentación técnica que reportan las misiones de la ESA, y su revisión propicia descubrimientos que inicialmente pudieron pasar desapercibidos para la ciencia; es 'el tesoro' de la Agencia.
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El astrónomo Bruno Merín, responsable de este gigantesco centro de datos científicos, ha subrayado que la utilidad principal es maximizar el retorno científico de las misiones espaciales. "Una misión puede durar años, pero sus datos pueden seguir produciendo ciencia durante décadas", ha manifestado a EFE, y ha subrayado que el acceso es público y gratuito cuando ha pasado el llamado 'periodo propietario' en el caso de que exista.
Merín ha valorado la oportunidad de analizar observaciones antiguas con técnicas nuevas, de comparar el mismo objeto en diferentes épocas, de combinar datos de diferentes telescopios o de estudiar el cielo en diferentes longitudes de onda, y ha explicado que la ciencia 'de archivo' es una parte importante de la investigación moderna.
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Y sustenta esa importancia con datos, porque un estudio de productividad científica de las misiones de la ESA reveló que los artículos 'de archivo' representan más del 50 por ciento de la literatura basada en datos de las misiones científicas de la Agencia y su impacto es comparable al de los trabajos hechos por los equipos directamente implicados en cada una de esas misiones.
Los datos de las misiones de la ESA -entre ellas Gaia, el Telescopio Espacial Hubble, XMM-Newton, SOHO, Proba-2, EXOSAT, Mars Express, SMART-1 (la Luna), Rosetta (Cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko), Huygens (Titán), Venus Express o Giotto (Cometa Halley)- se archivan y se ponen a disposición de la comunidad científica mundial de forma gratuita y en línea para convertirse en una fuente inagotable de descubrimientos inesperados.
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Además de archivar los datos correspondientes a esas misiones de astronomía, de ciencia planetaria y heliofísica (estudio del Sol), el Centro ha desarrollado el 'ESASky', un portal de descubrimiento científico que proporciona acceso completo a todo el cielo, tal como se observa con las misiones de astronomía espacial de la ESA y sus agencias asociadas.
Bruno Merín ha explicado que el ESDC, además de conservar, organizar y da acceso a los datos científicos de esas misiones, almacena y distribuye datos producidos por experimentos científicos de exploración robótica y humana o los realizados en la Estación Espacial Internacional, pero ha insistido en aclarar que no es un banco de fotos bonitas sino un archivo de imágenes (mapas del cielo, imágenes de telescopios, espectros, curvas de luz o datos planetarios) en formatos científicos y con información técnica para poder analizarlas por la comunidad científica internacional.
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La cifra exacta de lo que alberga es difícil de cuantificar porque varía constantemente, pero una reciente publicación indicaba que el Centro aloja los datos de más de 25 misiones que ocupan 1,4 'perabytes' (unidad que se utiliza como medida de almacenamiento digital); o que sirve más de 130 'terabytes' en más de 60.000 sesiones de acceso mensuales.
El astrónomo al frente del Centro ha destacado el valor que tiene no solo para la ciencia, también para la educación, la divulgación, la formación universitaria, el periodismo especializado o el desarrollo tecnológico, y ha subrayado la importancia que estas infraestructuras tienen en la astronomía moderna y la existencia de otras comparables promovidas por la Nasa o el Observatorio Austral Europeo (ESO).
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"El archivo convierte cada misión en una inversión científica de muy larga duración; el satélite puede dejar de operar, pero sus datos siguen vivos, y con nuevas técnicas (inteligencia artificial, minería de datos, ciencia ciudadana o computación cercana al archivo) se pueden descubrir objetos o patrones que no eran el objetivo original de la observación", ha manifestado Merín.
Así, el proyecto Hubble Asteroid Hunter, utilizando ciencia ciudadana y aprendizaje automático sobre imágenes archivadas del Hubble, logró identificar 1.701 trazas de asteroides, de las cuales una parte importante no correspondía a objetos previamente conocidos; y otro trabajo usó el archivo del Hubble y ESA Datalabs para construir un catálogo de 21.926 sistemas de galaxias en interacción, muchos de ellos sin referencias previas en las bases de datos astronómicas. EFE
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(Recursos de archivo en EFEServicios 8005949909)
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