Madrid, 11 jun (EFE).- Los bosques peninsulares españoles utilizan un 20 % más de agua que en los años noventa del siglo pasado debido al aumento de la masa forestal, según apunta el estudio 'Journal of Environmental Management', liderado por el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF).
Este incremento ha “modificado profundamente el ciclo del agua en los ecosistemas naturales" y plantea "la necesidad de ayudar a los bosques a afrontar un futuro con menos agua disponible”, según un comunicado facilitado por el CREAF, que apunta al aumento de los arbustos como uno de los principales factores de ese consumo.
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El estudio se ha basado en los datos obtenidos en 11.456 parcelas forestales a lo largo de tres períodos de los últimos 30 años (entre 1986-1996, 1997-2008 y 2009-2024) con el modelo MEDFATE, una herramienta ecohidrológica que permite separar los distintos componentes del ciclo del agua.
El abandono rural y la falta de gestión son, según los investigadores, los principales responsables del aumento de masa forestal que, además de provocar ese mayor consumo hídrico, ha reducido en un 28 % la cantidad de agua que llega a ríos y acuíferos.
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De acuerdo con el investigador del CREAF y primer autor del estudio, Jesús Sánchez-Dávila, "más que el cambio climático", es la propia estructura del bosque la que explica la “mayor parte de los cambios en el ciclo del agua de estos últimos treinta años”.
El crecimiento del sotobosque, “provocado por el retroceso de la ganadería extensiva y por la falta de gestión forestal”, como ha apuntado el coautor del trabajo e investigador del mismo centro, Jordi Vayreda, es parcialmente responsable de la transformación que han experimentado los bosques en los últimos años al consumir una “cantidad importante de agua”.
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Los autores subrayan que los arbustos desempeñan funciones ecosistémicas claves –protegen el suelo y dan refugio a multitud de especies– pero que es “necesario comprender qué papel desempeñan cuando el agua escasea” y mantenerlos “bajo control”.
Desde este organismo científico subrayan “que los resultados no deben interpretarse como una invitación a reducir los bosques para aumentar los caudales de los ríos o llenar embalses” cuando, además, la tala “a menudo no se traduce en un aumento significativo del agua que llega a los ríos”.
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El principal reto, ha explicado Vayreda, “no es producir más agua azul” –aquella que se infiltra y alimenta ríos, embalses y acuíferos–, sino “gestionar mejor el agua verde” –la que vuelve a la atmósfera a través de la evapotranspiración de las hojas–.
Con unas proyecciones climáticas que vaticinan unas “sequías cada vez más frecuentes y más intensas en la región mediterránea”, el CREAF apuesta por centrar la atención en la gestión forestal y en modelos como la silvicultura de cubierta continua que “reduce el crecimiento explosivo de los arbustos”, al limitar la entrada de luz al suelo. EFE
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