El análisis de la voz y la IA permiten clasificar la esclerosis múltiple, según un estudio

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Santa Cruz de Tenerife, 8 jun (EFE).- Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de La Laguna (ULL) ha demostrado que el análisis acústico de la voz combinado con técnicas de aprendizaje automático puede convertirse en una herramienta eficaz, no invasiva y de bajo coste para ayudar a clasificar la esclerosis múltiple.

El estudio ha sido realizado por Jonathan Delgado, investigador del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación, y Moisés Betancort, miembro del Departamento de Psicología Clínica, Psicobiología y Metodología, y ha sido publicado en la revista científica 'Multiple Sclerosis and Related Disorders'.

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Según informa la ULL en sus redes sociales, el estudio se desarrolló además junto a los investigadores Tatiana Romero, de la Universidad Europea de Canarias, y Miguel Ángel Hernández, del Hospital Universitario de Nuestra Señora de La Candelaria.

La investigación parte de la premisa del ámbito clínico de que las alteraciones de la voz son frecuentes en personas con esclerosis múltiple, incluso en fases tempranas de la enfermedad y con las nuevas tecnologías de análisis de voz y la inteligencia artificial (IA), el equipo desarrolló un modelo capaz de detectar esas pequeñas alteraciones vocales que muchas veces no pueden ser percibidas de forma normal.

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Para ello, el estudio contó con la participación de 300 personas, de las cuales 200 tenían diagnóstico confirmado de esclerosis múltiple y 100 eran controles neurológicamente sanos.

Cada participante realizó una grabación vocal sencilla que consistía en mantener el sonido de la vocal “a” durante cuatro segundos.

A partir de estas muestras, los investigadores extrajeron quince parámetros acústicos relacionados con la estabilidad, el ruido y la variabilidad de la voz.

Gráfica de las curvas ROC del modelo Random Fores, en la fase de entrenamiento /test interno (rojo) y de validación en una cohorte de participantes independiente (azul).

Durante el estudio, se utilizaron varios sistemas de inteligencia artificial para analizar toda la información obtenida de las voces.

Los investigadores señalan que, entre todos los modelos probados, el que ofreció los mejores resultados fue Random Forest, que logró diferenciar con notable precisión a las personas con esclerosis múltiple de las que estaban sanas.

La investigación también permitió identificar cuáles son las variables vocales con mayor peso en la clasificación automática.

Entre ellas, destacan el ruido de alta frecuencia de la voz, la pendiente espectral y la variabilidad del tono fundamental, parámetros asociados a alteraciones neuromusculares características de la enfermedad.

Uno de los hallazgos más relevantes del trabajo es que estos biomarcadores vocales parecen mantenerse relativamente independientes de factores como la edad, la duración de la enfermedad o el grado de discapacidad física medido mediante la escala EDSS (Escala Ampliada del Estado de Discapacidad).

Esto sugiere que las alteraciones vocales detectadas podrían actuar como biomarcadores de estado, presentes desde fases tempranas de la enfermedad y relativamente estables a lo largo de su evolución.

Sin embargo, se observó que el análisis acústico de la voz no resulta suficientemente preciso para clasificar el nivel de gravedad clínica de la esclerosis múltiple.

Aunque algunos parámetros mostraron cambios en pacientes con discapacidad avanzada, el modelo no logró diferenciar de manera fiable entre estadios leves y moderados o graves de la enfermedad. EFE

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