Palpitaciones ante las llamadas telefónicas: qué hay detrás de la telefobia juvenil

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Victoria Coronas

Málaga, 31 may (EFE).- Palpitaciones, taquicardias y problemas digestivos son los principales síntomas que muchos jóvenes padecen ante el simple gesto de recibir una llamada telefónica, una reacción física provocada por la telefobia: un trastorno de ansiedad que genera un sentimiento de incapacidad frente a la comunicación en tiempo real.

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Esta fobia se define como el malestar, nerviosismo o evitación ante las comunicaciones directas vía móvil -llamadas-, una conducta causada por la presión por responder en tiempo real, la falta de información visual y la sensación de intrusión e imprevisibilidad

Afecta principalmente a jóvenes, un segmento de la sociedad que nació cuando las aplicaciones de mensajería como WhatsApp o Telegram ya eran parte de la realidad, y que ha crecido acostumbrado a procesos comunicativos asíncronos -que no ocurren en el tiempo real- y digitalizados.

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"Hay una cuestión que es importante, que es el entendimiento de la comunicación de otra manera", ha explicado a EFE el catedrático de Psicología Social de la Universidad de Málaga Antonio Hernández Mendo, que ha añadido que hay una "gran mayoría" de jóvenes que utilizan el móvil para "muchas otras cosas" distintas a las llamadas.

Hernández Mendo ha señalado que la imposibilidad de anticiparse o prever las respuestas ajenas genera "malestar" en los jóvenes y podría vincularse a una "posible falta de confianza" en sí mismos, aunque ha admitido que los expertos no coinciden en si esta inseguridad es la causa o la consecuencia de la telefobia.

El experto ha apuntado que en el entorno juvenil suele "chocar el deseo inmediato de querer algo con la capacidad de contestar en el mismo instante", un conflicto que dispara su preferencia por las comunicaciones que no se dan en tiempo real.

En este sentido, las videollamadas atenúan esta sensación de ansiedad y falta de control al devolver a la comunicación las claves no verbales, como la mirada, los gestos o las sonrisas, a las que los jóvenes sí están acostumbrados, aunque sea mediante fotos temporales, emojis o vídeos cortos.

Hernández Mendo ha sostenido que, ante los nuevos modelos de comunicación, la educación en el uso de las tecnologías es relevante porque el impacto de fobias como esta de cara al futuro "puede ser duro".

Según ha contado a EFE la psicóloga infantojuvenil Desireé Infante, los jóvenes a menudo prefieren comunicaciones imprecisas, con errores y malentendidos, pero en las que pueden pensar la respuesta, editarla o eliminarla, y en las que sienten que tienen el control.

En un mundo donde las personas se comunican "cada vez más", no parece que ahora lo hagan mejor, ha valorado Infante, que además ha argumentado que la sociedad actual exige una comunicación "constante y perfecta" en la que "todo tiene que ser instantáneo y sin fallos" porque el mundo es "cada vez más exigente".

A su juicio, "a pesar de que comunicamos mucho, no sabemos comunicar", una realidad donde las interacciones que no son cara a cara permiten a las personas "ser quienes quieren ser".

Infante ha concluido que, para superar esta ansiedad, es importante entender que es "un trastorno como cualquier otro" y buscar qué es concretamente lo que genera dicho malestar. EFE

(foto) (vídeo)

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