Paco Aguado
Madrid, 29 may (EFE).- Con la misma holgura y generosidad de las dos que le valieron su salida a hombros en la primera del abono, Alejandro Talavante paseó otra típica oreja 'de viernes', barata y protestada, en el festejo de hoy de la feria de San Isidro, que transcurrió plano de emoción y toreo, y con la lidia añadida de hasta tres sobreros.
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Con el que ya era el cartel de 'no hay billetes' número doce de esta, para la empresa, rentabilísima cita, una tarde más el desenfadado público de aluvión de la apertura del fin de semana se empeñó en salir de la plaza con la satisfacción de poder contar que se habían cortado orejas, como símbolo de la rentabilidad de la entrada, a pesar de que no hubiera motivo alguno para pedirlas.
Así es únicamente como cabe entender que Talavante acabara paseando la del quinto, uno de los tres sobreros que salieron al ruedo y al que lidió desde un extraño y ligero planteamiento desde que le abrió faena con las dos rodillas en tierra, hasta forzar que perdiera las manos, y se la terminó con vacuos alardes metido entre los pitones cuando el de Torrealta ya estaba totalmente desfondado.
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Y todo ello después de que el veleto sobrero le regalara una docena de buenas embestidas por el pitón izquierdo que el extremeño no llegó a apurar con el trazo que merecían, como tampoco fue de recibo la defectuosa estocada, muy delantera y contraria, que dio paso a una tan nutrida como injustificada pañolada a la que se sumó la presidencia, tan rigurosa en cambio para devolver hoy toros a los corrales.
Hasta entonces tampoco había habido demasiados motivos, por no decir ninguno, que generaran ese artificial entusiasmo del tendido de los viernes, ni siquiera con un segundo de la tarde, de Garcigrande, que fue con diferencia el más claro y entregado de la remendada corrida -también con un más que notable pitón izquierdo- y con el que un displicente Talavante abrevió pronto sin que nadie se lo reprochara.
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Morenito de Aranda se llevó una de las pocas ovaciones de la tarde por tumbar con una fulminante estocada al que abrió plaza, al que, tras saludarlo de rodillas no a portagayola sino casi en los medios, atacó en exceso, algo escondido además en cites y embroques, lastrando lo poco que ofrecía, mientras que no terminó de concretar técnicamente en el largo trasteo a un quinto de escasa raza.
Por su parte, Pablo Aguado tuvo que parar hasta cuatro toros, pues los dos que le correspondieron en el sorteo fueron devueltos a los corrales. El sevillano, al menos, intentó siempre torear con temple y verdad a la verónica, en los que fueron los mejores pasajes de su segunda y última aparición en esta feria, sólo que no logró brillar igual con la muleta.
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El tercero, que apuntó también su clase en los primeros tercios, apenas tuvo fuerzas para desplegarla en la muleta, por lo que Aguado abrevió su faena aunque no a la hora de pasaportarlo, otra vez con reiterados fallos con la espada, aunque esta vez sin dar tiempo a que sonaran los tres fatídicos avisos que escuchó en la tarde anterior.
Con el flojo sexto, ya a tarde vencida, y con mucho público abandonando los tendidos tras casi dos horas y media de nada, Aguado se alargó más de lo lógico y necesario.
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Seis toros de Garcigrande, tres de los cuales (3º, 5º y 6º) fueron devueltos a los corrales sin gran justificación y sustituidos por el primer sobrero de los titulares (lidiado en 6º lugar al correrse turno y que, con sus 715 kilos de peso, también fue sustituido) y dos sobreros de Torrealta (5º y 6º). Los de Garcigrande, muy desiguales de volúmenes y defensas, estuvieron medidos de raza y fuerzas, aunque segundo y tercero tuvieron nobleza y calidad. Los de Torrealta, también muy justos de fuerza aunque manejables.
Morenito de Aranda, de azul marino y oro: estocada (ovación); estocada tendida desprendida (ovación tras aviso).
Alejandro Talavante, de grana y oro: pinchazo, estocada honda desprendida atravesada y descabello (silencio); estocada muy delantera y contraria (oreja).
Pablo Aguado, de corinto y oro: dos pinchazos, pinchazo hondo bajo y estocada delantera (silencio); estocada contraria atravesada y descabello (silencio)
Entre las cuadrillas, destacaron en la brega Javier Ambel e Iván García, que también saludó tras banderillear al tercero.
Decimonoveno festejo de abono de la feria de San Isidro, con cartel de 'no hay billetes' (23.800 espectadores), en tarde muy calurosa.
EFE
pa/jlp
(foto)
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