Los siete indicios contra el hijo del fundador de Mango que su defensa rebate

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Barcelona, 28 jun (EFE).- La defensa de Jonathan Andic denuncia la "endeblez" de los "pretendidos" siete indicios recabados por los Mossos d'Esquadra y asumidos por la jueza para atribuirle el homicidio de su padre, Isak, fundador de Mango, por lo que cree que la causa no tiene ningún recorrido.

Así lo sostiene la defensa de Andic, encabezada por el penalista Cristóbal Martell, en un recurso, al que ha tenido acceso EFE, en el que pide a la Audiencia de Barcelona que levante las medidas cautelares que le impuso el pasado martes la jueza instructora de Martorell (Barcelona), entre ellas una fianza de un millón de euros y la retirada del pasaporte.

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La defensa lamenta los "efectos devastadores" que supone que se atribuya al primogénito "el más doloroso y socialmente vergonzante" reproche que queda sufrirse, dar muerte a un padre, sin que la "sospecha y la conjetura" se asienten en "sólidas razones racionalmente construidas".

Ni siquiera en este momento "embrionario" del proceso, apunta la defensa, es viable que la causa siga adelante, debido a la "endeblez" de los "pretendidos indicios", que rebate uno a uno:

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La defensa niega la tesis de los Mossos de que Andic acudiese tres veces al mismo lugar de la caída en los días previos -un indicio clave para que la jueza apreciase premeditación- y afirma que fueron solo dos y para hacer excursiones: los días 7 de diciembre y el 10, cuando tuvo que abortar la caminata debido a las inclemencias meteorológicas.

En cambio, niega que el 8 de diciembre acudiera al lugar, como afirman los Mossos, y apunta a que ese día su coche no fue detectado en la zona.

También alega que en su declaración ante los Mossos Andic afirmó que había ido al lugar "hasta en cuatro ocasiones", aunque se confundió, sin faltar a la verdad, ya que solo incurrió en alguna "imprecisión poco relevante" al mezclar visitas y rutas.

La defensa ataca la tesis de la jueza sobre el móvil del supuesto crimen: la "manipulación emocional" de Jonathan sobre su padre y su mala relación por la "obsesión" del primogénito con el dinero, hasta el punto de reñir con él por la intención de Isak de dejar parte de su herencia a una fundación con fines sociales.

Los abogados argumentan que la "idea freudiana de la muerte del padre" que expresa Andic en algunos 'mails' y 'whatsapps' intervenidos debe leerse en un "contexto clínico de una terapia psicoanalítica fuertemente directiva".

Es más, la defensa sostiene que en los correos electrónicos que padre e hijo intercambiaron desde febrero de 2024 "no existe ni un solo reproche entre ellos", pese a que Jonathan admitió ante los Mossos "roces históricos" con su padre, y añade que la fundación social es un proyecto que "comparten y apoyan" los hijos de Isak.

Respecto a la herencia en vida que según la jueza Jonathan forzó a su padre a otorgarle, aducen los letrados que "lejos" de demostrar una obsesión por el dinero fue una "herramienta inicial de independencia que pronto fue renunciada" por el hijo.

La defensa denuncia que el informe de la Unidad de Montaña de los Mossos basado en una huella de calzado localizada en el lugar de la caída, en que concluían -tras efectuar diez simulacros- que se generó de forma deliberada para simular un resbalón, no tiene ningún valor científico, porque la zona no fue ni aislada ni acordonada, por lo que estuvo "contaminada".

Según el recurso, ni en la minuta policial inicial, del día del accidente, ni en posteriores pesquisas de los Mossos en el lugar de los hechos se describe "mínimamente" que en la recogida de vestigios se respetaran las normas de calidad europea de referencia ni de las instrucciones internas de la policía.

Para la defensa de Andic, basta con acudir a fuentes abiertas sobre las estadísticas de robos en la vía pública para comprobar que no es una "circunstancia extraña" sufrir el hurto del móvil en una plaza de Quito (Ecuador).

La jueza sostiene en su auto que la desaparición del móvil que llevaba Andic el día del accidente se produjo el 26 de marzo de 2024, tras un "viaje relámpago" a Quito, en "extrañas circunstancias", justo cuando había trascendido que se había reabierto la investigación por la muerte de su padre.

La defensa argumenta que Andic, que cambia de móvil cada dos años, pidió el nuevo en diciembre de 2024 pero no lo activó hasta regresar de Quito, el 26 de marzo, cuando le habían robado el antiguo: con ello se demuestra, según sus abogados, que no lo cambió por un "pánico" ligado a la investigación, ya que se filtró que se había reactivado la causa el 4 de marzo.

También desmiente que borrara el contenido del móvil que le robaron en Quito pues se limitó a no recuperar la copia de seguridad de las conversaciones de 'whatsapp' cuando activó el nuevo.

A diferencia de los Mossos y de la jueza, la defensa asegura que no existen contradicciones en las cinco declaraciones que Jonathan Andic hizo a los equipos de emergencias y posteriormente a la policía y en sede judicial describiendo el accidente: el hijo iba delante, oyó un ruido y se giró, y no vio la caída porque estaba de espaldas pero sí apreció un "cuerpo rodando".

"Todos los relatos son perfectamente compatibles, sin contradicciones ni modificaciones en el relato. Sencillamente, unas son más completas que las otras, pero sin entrar en colisión", alega la defensa.

Uno de los argumentos que sustenta la tesis de la jueza de que la muerte de Andic no fue accidental es la ausencia de lesiones en las manos y la trayectoria de su caída, con efecto "tobogán".

La defensa, por su parte, ha aportado un informe elaborado por médicos forenses junto a Francisco Marco, exdirector de la agencia de detectives de Método 3, que descarta que esas circunstancias que esgrime la jueza apunten a una "intervención" de terceros en una caída "por empujón".

El informe subraya además que Andic sufría una "gonartrosis bilateral" en ambas rodillas que podría explicar que su caída fuera "más vertical y menos controlada", sin provocar lesiones en las palmas al tratarse de una "pérdida de equilibrio".

Para ahondar en esa tesis, la defensa aporta un vídeo de una caída de Isak Andic en febrero de 2024, que fue registrada por unas cámaras de seguridad y que podría ser compatible con la que sufrió en Montserrat. EFE

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