Granada y Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba) se concentran el sábado para pedir la libertad de los dos presos en Guinea

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La ciudad de Granada y el municipio cordobés de Peñarroya-Pueblonuevo acogerán el sábado sendas concentraciones para recordar y reclamar la libertad de Javier Marañón Montero, natural de la citada localidad, y el granadino David Rodríguez Ballesta, encarcelados en Guinea Ecuatorial desde enero de 2025 por un proyecto de la televisión digital terrestre, a quienes consideran "injustamente encarcelados", y piden al Gobierno español que "actúe ya".

Según ha informado Aarón Marañón, hermano de Javier, el acto de Granada tendrá lugar ante el Ayuntamiento con la familia y amigos de David, mientras que en el caso de Peñarroya-Pueblonuevo será en la Plaza de Santa Bárbara, todo ello desde las 10,30 a las 11,30 horas, cuando se leerá un manifiesto.

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En dicho manifiesto trasladarán que no se puede "permanecer en silencio ante la injusticia", teniendo en cuenta "la pesadilla que están viviendo lejos de casa y de sus familias", cuando "se cumplen 16 meses --casi 500 días-- desde que fueron privados de libertad".

Al respecto, lamentan que son "16 meses de angustia, dolor y sufrimiento; 16 meses de miedo; 16 meses de injusticias y promesas vacías, y 16 meses en los que el Gobierno no hace más que dar la espalda y mirar hacia otro lado".

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Ante ello, piden "su inmediata liberación" con "toda la firmeza, pero también con todo el respeto, porque no hay motivo para prolongar una situación así ni un día más; porque nadie debería estar privado de su libertad en estas condiciones".

Además, subrayan que "Javier y David, cordobés y granadino, no son delincuentes", sino que "son un administrativo y un técnico de televisión, dos españoles inocentes", al tiempo que precisan que "el 22 de enero la empresa para la que trabajaban fue convocada por el vicepresidente de Guinea Ecuatorial para una reunión técnica".

"Ellos fueron en representación de la misma porque los directivos de la empresa no aparecieron, y a la salida les requisaron los pasaportes y fueron conducidos a la Gendarmería", según explican, para apuntar que "allí permanecieron hasta el 7 de abril, cuando fueron trasladados, sin previo aviso a una de las peores cárceles del mundo en Malabo, Black Beach, la cual ha sido denunciada en múltiples ocasiones por Amnistía Internacional, la ONU y Human Rights Watch".

"DETENIDOS ILEGALMENTE, SIN PRUEBAS"

En este sentido, remarcan que "fueron detenidos ilegalmente, sin pruebas y sin motivos", cuando "eran simples trabajadores de una empresa". También, recuerdan que el día 6 de mayo, las dos familias tuvieron un encuentro con el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y "días después el embajador de España en Guinea Ecuatorial trató este asunto con el presidente del país".

Al respecto, aseguran que se les habló "de ayuda, de presión diplomática y de respeto a derechos básicos como las visitas, la asistencia médica y el acceso a abogados", pero después les "golpeó de nuevo la realidad de siempre: visitas prohibidas, promesas rotas y otra herida para sus familias, pero sobre todo, para Javier y David", algo que "duele mucho".

Así, ambas familias confiesan que "duele pensar en lo que están viviendo ellos; duele ver cómo sus seres queridos siguen luchando cada día entre la esperanza y el miedo; duele ver cómo, mientras se anuncian avances, la situación real apenas cambia, sino que empeora cada vez más".

Por eso, deciden "levantar la voz con respeto, pero también con firmeza", porque no quieren acostumbrarse a "esta injusticia"; porque no quieren que "se olviden sus nombres", ni que "el silencio gane". Ante ello, piden al Gobierno español que "no deje este caso caer en la indiferencia, que actúe ya, que insista, que no se conforme con palabras, que haga todo lo posible para conseguir la liberación de Javier y David y garantizar que se respeten sus derechos de una vez por todas".

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