Madrid, 13 may (EFE).- La idea de que vivimos una epidemia mundial de obesidad pude ser una simplificación excesiva, pues hay grandes variaciones entre países. Mientras se ha ralentizado o estabilizado en la mayoría de ingresos altos, entre ellos España, aumenta en los de ingresos bajos y medios.
Una investigación ha analizado las tendencias de la obesidad entre 1980 y 2024 con datos de 232 millones de personas de 200 países y territorios, a cargo de una red de casi 2.000 científicos del NCD Risk Factor Collaboration en un estudio que publica Nature.
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“Existe una diversidad que no se corresponde con una única epidemia mundial y esto ocurre en países que, en muchos aspectos, parecen similares en cuanto a su situación económica, su geografía y su tecnología”, dijo en una rueda de prensa virtual el autor principal del estudio Majid Ezzati, del Imperial College de Londres.
En la mayoría de los países de altos ingresos el aumento de las tasas de obesidad se ha ralentizado o estabilizado, a pesar de los rápidos incrementos a finales del siglo XX, frenándose primero en los niños y luego en adultos, aproximadamente una década después.
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España ha estado entre los países con las tasas de obesidad más altas de Europa, pero este estudio indica que el aumento se ha estabilizado en ambos sexos y diferentes edades.
El estudio indica que para niñas y niños, la estabilización se ha producido en una prevalencia del 10% y 14%, más alta que en muchos otros países que también se han estancado en este grupo.
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Para mujeres y hombres, la meseta se establece con una prevalencia moderada del 13% y 18%, y “puede que haya empezado a disminuir”, precisa el investigador de la Universidad de Granada Francisco Ortega, uno de los firmantes, en un comunicado de ese centro.
En este sentido, Ezzati señala que “más recientemente, empezamos a tener los primeros indicios de que en algunos países podría incluso estar disminuyendo la obesidad, y Francia y España se encuentran entre los ejemplos” y agrega que, “al menos en algunos grupos de edad, la obesidad puede ser menos común hoy en día de lo que era hace 15 o 20 años”.
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La investigadora de la Universidad de Granada Cristina Cárdenas advierte de que, aunque las tendencias han mejorado, el porcentaje sigue siendo muy alto, por lo que es necesario seguir invirtiendo en estrategias de promoción de la actividad física y alimentación saludable para mitigar los múltiples efectos negativos".
“El incremento de la obesidad se está desacelerando”, lo cual “es una buena noticia, pero seguimos teniendo una población con una enfermedad muy alta”, indica a EFE el investigador del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (ISDI), Felipe Casanueva, también firmante del artículo.
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En España aún no hay un plan integral de prevención y tratamiento de la obesidad, recuerda Casanueva, quien también llama la atención sobre la obesidad extrema, con un índice de mas corporal por encima de 60, “un grupo pequeño”, pero que es el que tiene más problemas de salud y de mortalidad.
En países de altos ingresos, las tasas de obesidad se ralentizaron o estabilizado en la mayoría, aunque con diferente prevalencia. Primero fue en los niños y adolescentes, a partir del año 2000, y, aproximadamente, una década más tarde entre los adultos.
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En distintos países de Europa Occidental, la prevalencia se ha estabilizado entre el 11 % y el 23 % en los adultos y entre el 4 % y el 15 % en los niños y adolescentes.
En Estados Unidos, el aumento se ha estabilizado en niños y adolescentes y se ha ralentizado entre los adultos, pero lo niveles siguieron siendo de los más altos del mundo,
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En contraste, el estudio pone de relieve que la obesidad sigue aumentando o se está acelerando, en la mayoría países de ingresos bajos y medios, especialmente en África, Asia, América Latina y las naciones insulares de Pacífico y Caribe.
En América Latina, la obesidad está creciendo de “una forma muy importante y tal vez los datos más importantes son, en este momento, Brasil y México”, indica Casanueva, también investigador de la Universidad de Santiago de Compostela.
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Ahora, según Ezzati, hay que averiguar por qué algunos países obtienen resultados mejores que otros y aplicar las lecciones aprendidas para frenar el aumento de la obesidad.
En la última década, los nuevos medicamentos para la obesidad se han vuelto ampliamente disponibles, pero considera que en esta etapa, probablemente sea demasiado pronto para decir si han tenido un impacto directo en poblaciones enteras.
Los investigadores cree que probablemente desempeñarán un papel importante en las tendencias futuras, especialmente si se mejora el acceso y la asequibilidad. EFE
(Recursos de archivo en EFEServicios: 8006452302)
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