'Soy un gato', sirenas motorizadas, fantasmas y esqueletos para una odisea anticapitalista

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Sergio Andreu

Barcelona, 10 may (EFE).- El historietista Oriol 'Vlak' Hernández sentía que tenía pendiente "una conversación" con un amigo fallecido hacía unos años, deuda que ha logrado canalizar a través de 'Soy un gato' (Norma), una odisea de paisajes surrealistas y oníricos, que sirve además de crítica, nada velada, a un capitalismo rampante.

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Vlak (Terrassa, 1983) reconoce en una entrevista con EFE que cuando se puso manos a la obra con este cómic, protagonizado por un gato (a veces) antropomórfico que se ve arrastrado a un mundo espectral por un esqueleto con el que ha hecho buenas migas, 'no tenía una idea del final, ni sabía cómo iban a evolucionar" las peripecias de este minino curioso y un punto filósofo.

"Creo que se nota al leerlo. El cómic es improvisado y parte de la necesidad de hacer algo complemente mío", afirma el dibujante, que atravesaba una mala época -había perdido el trabajo, una ruptura sentimental y problemas de salud graves en su familia- cuando decidió dar forma a una idea que le rondaba por la cabeza, que bocetó en una serie de 'storyboards' que compartía con sus amigos, hasta que tuvo un proyecto que poder presentar a la editorial.

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Como una especie de Ulises, el gato de Vlak inicia una búsqueda sin objetivo claro -¿su identidad?, ¿ese amigo desaparecido?, ¿el sentido de vivir?- un periplo que le permite conocer a una serie de personajes extraños (unas agresivas sirenas motorizadas, un fantasma clásico 'de sábana' que colecciona máquinas arcade o una niña y su inseparable pecera...), conectados entre ellos como en entregas serializadas.

"Akira Toriyama ('Dragon Ball') contaba que cuando se planteaba una historia lo hacía en doce capítulos. Desde el principio supe que tendría doce. Quería perseguir la serialidad de los mangas. Que cada capítulo tuviera una idea y fuera autoconclusivo, pero que formará parte de algo más grande. Lo divertido es que no sabía lo que iba a pasar entre medio. Lo hice para pasármelo bien", señala el autor.

"Tenía entonces la necesidad de hablar con un amigo que había fallecido hacía veinte años y pensé que podría hacerlo a través de un cómic. Me lo imaginé como un esqueleto con quien podía charlar. Todo salió de algo muy personal", revela el dibujante de Terrassa, ciudad que se cuela en los fondos de las viñetas a través de la mítica fábrica Aymerich o el castillo de Vallparadís.

"Toda la historia pasa entre Terrassa y Barcelona, como mi vida, básicamente. No había ningún cómic que pasara en Terrassa, pues ahora sí", bromea Hernández, que entre otros, ha trabajado con el guionista belga Zidrou ('Los tres frutos' o 'La piel de oso', que le valió el premio a autor revelación en el salón de Cómic de Barcelona 2013).

Aunque 'Soy un gato', es casi una fábula de poso eminentemente fantástico, Hernández mueve también a los personajes en un ambiente opresivo de toques kakfianos, en los que arremete contra la esclavitud laboral de cierto capitalismo, simbolizado en un diablo maléfico, amante de la burocracia, o por el humo negro de una gran fábrica, que nunca parece tener suficiente en su actividad, y que amenaza con acabar con el resto de colores del mundo.

"'Que el humo no pare' podría ser casi un lema del capitalismo. Nos lo estamos cargando todo, pero seguimos. Esfuerzos y sacrificios muy duros, como este cómic que me ha costado dos años hacer, pero que si no funciona desaparecerá rápido, sepultado por otros. Quería ser crítico sin ser panfletario. Por eso me gusta mucho la portada (un gato negro sobre un fondo rojo), que tiene algo de anarquista", sostiene el historietista.

En cuanto a la elección de un simple felino doméstico para vehicular el peso de la "misión" de la historia, el dibujante lo justifica: "Muchos de los grandes autores del cómic han hecho gatos. Y además, es una forma de autoafirmación, él dice 'soy un gato' porque quiere ser un gato, como yo soy dibujante porque quería sentirme dibujante, a pesar de que hubo mucha gente que por el camino me decía 'tú no vales'. Pues mira, soy dibujante". EFE

(foto)

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