Salzillo cruza fronteras, el escultor total y genio del XVIII recala en Valladolid

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Valladolid, 4 may (EFE).- Un genio de la escultura española del siglo XVIII fue Francisco Salzillo (1707-1783), eslabón entre el tramo final del Barroco y el inicio del neoclasicismo, un artista total a quien el Museo Nacional de Escultura abre sus puertas en Valladolid con la primera monográfica de su obra desde hace 20 años.

'El instante detenido' es el lema de este reducido pero selecto muestrario que recorre la obra de quien ha pasado por ser un "artista total": desde la concepción de la pieza, su boceto en papel y molde a escala en barro hasta su ejecución generalmente en madera policromada y rematada con frecuencia en vestimentas (textil) de esmerado ornato.

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"Es el gran escultor del siglo XVIII, muy formado técnicamente, también en pintura, que sabía perfectamente el resultado final" antes de emprender el encargo, ha explicado este lunes Miguel Ángel Marcos, comisario de esta exposición, que permanecerá hasta el 23 de agosto en el Museo Nacional de Escultura, y que no responde a ningún aniversario o conmemoración específica.

Engloba veintiséis piezas de diverso tamaño y naturaleza distribuidas en seis salas para analizar cada uno de los géneros en los que trabajó Salzillo, nacido en Murcia y que apenas salió de su territorio de origen: relieves, pasos procesionales, imágenes para altar y de devocionario, y esculturas para iglesias y conventos.

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Desde Murcia, su cuna, casa y taller, Salzillo traspasó fronteras como eslabón o bisagra del Barroco español al neoclasicismo e incluso rococó, y su obra tuvo una gran aceptación debido a su formación, creatividad e influencias italianas, francesas y academicistas, sin dejar de lado el dramatismo de la escuela castellana del Barroco.

A todo ello se une el acabado "de máxima calidad" de cada una de las piezas, y su capacidad de apresar la fugacidad al plasmar gestos, actitudes y movimientos en sis esculturas, de ahí el título de esta exposición, 'El instante detenido', que ha recibido préstamos de los museos Salzillo (Murcia), de la catedral de Murcia y del Museo de Bellas Artes de esta capital.

Salzillo comparte con los maestros del Barroco castellano Gregorio Fernández y Juan de Juni la destreza para "captar el momento" y acentuar así el patetismo, dramatismo y devoción de la escultura religiosa, a la que dedicó íntegramente su producción: para iglesias, conventos, cofradías penitenciales, gremios y particulares.

Tres de las piezas expuestas proceden del Ayuntamiento de Lorquí (Murcia) -un san José, una Dolorosa y un imponente nazareno, cuyo alcalde, Joaquín Hernández, ha elogiado como cimas de la creatividad de Salzillo y que ahora viajan a Valladolid fruto de una colaboración entre instituciones que ha destacado durante la presentación.

Imágenes vestideras y escultura de menor tamaño para devociones particulares en oratorios privados y conventuales nutren otros de los capítulo de esta exposición, para la que también han prestado piezas el Museo de Albacete, la iglesia de los Misioneros Claretianos en Segovia, y la parroquia de San Sebastián en Villacastín (Segovia), que ha contribuido con un san Francisco de grandes proporciones.

Varias esculturas ha prestado el Museo Salzillo de Murcia, creado en 1941 pocos años después del Nacional de Escultura en Valladolid (1933), y que pasa por ser "uno de los más visitados de la región", ha explicado a Efe su directora, Teresa Marín, "el más tradicional, de referencia y uno de los más queridos", ha apostillado.

Además de escultura religiosa, guarda entre sus fondos el Belén de Salzillo, una monumental representación del misterio de la Natividad de medio centenar de figuras propias del la sociedad rural del siglo XVIII, y de un estilo similar al Belén Napolitano del Museo Nacional de Escultura, una concomitancia que aguarda una próxima colaboración entre ambos museos, ha desvelado Martín. EFE

(foto)

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