Madrid, 3 may (EFE).- El exfiscal general del Estado Álvaro García Ortiz, condenado por la filtración de un correo con datos reservados de un supuesto fraude fiscal de la pareja de Isabel Díaz Ayuso, ha asegurado que salió del juicio convencido de que iba a ser absuelto, por lo que el fallo "fue una sorpresa muy dura".
En su primera entrevista a un medio de comunicación tras ser condenado, García Ortiz ha reconocido que no es libre para decir lo que quiera por respeto institucional y, durante más de dos horas respondiendo a las preguntas de Jordi Évole en La Sexta, en ningún momento ha querido sembrar dudas ni cuestionar la profesionalidad de los magistrados del Tribunal Supremo que le juzgaron.
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García Ortiz ha reconocido que no lleva bien ir por la calle porque a veces tiene que oír cosas "no muy agradables" y ha lamentado que "desde ciertos sectores de la ultraderecha" se piensen que es "una persona a quien se le puede insultar y se le puede llamar sinvergüenza o corrupto".
Para sus hijos, de 22 y 25 años, según ha contado, leer determinadas noticias y titulares destructivos de su padre es doloroso, y ha calificado de una especie de "muerte civil" lo que le ha pasado, a la vez que ha dicho que es "inimaginable" para un fiscal general estar sentado en el banquillo. "Es una sensación personal y profesional muy dura".
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A la pregunta de si le "ha jodido pagar" 7.000 euros de multa a la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Alberto González Amador, ha respondido: "No me ha gustado en absoluto", porque es "una paradoja que quien se dedica a perseguir delitos acabe pagando una cantidad a una persona que está inmersa en un procedimiento para averiguar si ha cometido o no un delito".
García Ortiz ha afirmado que le "dolió mucho" ser condenado por sus propios compañeros y ha subrayado que vivió como una humillación la forma en la que el novio de Ayuso le señaló y la contundencia con la que se dirigió a él durante el juicio. "Me sentí maltratado".
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Durante la entrevista ha negado en varias ocasiones ser el autor de la filtración del correo en el que el abogado de González Amador proponía un pacto a la Fiscalía admitiendo dos delitos fiscales. Tampoco nadie de su entorno, aunque ha reconocido que era "un mail cotizado".
El exfiscal ha calificado de "extraordinariamente desagradable" su imputación y asegura que desde el primer momento tuvo "dudas razonables" sobre si "abandonar el barco" o quedarse, un dilema en el que "cualquier solución es mala", y decidió seguir para no dar sensación de debilidad institucional.
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Ha asegurado que meses antes de que se produjera ya sabía que le iban a imputar y una de las veces fue en la recepción de los Reyes tras la Fiesta Nacional del 12 de octubre, cuatro días antes. "A mí, personas directa o indirectamente me dijeron qué día y en qué momento iba a ser imputado".
Uno de los momentos más complicados del proceso -ha dicho- fue cuando creía que se iban a recuperar los mensajes que borró de su móvil el mismo día que le imputaron y que "información ultrasensible" iba a aflorar y acabar en un medio de comunicación. "Fue un momento absolutamente intimidante".
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García Ortiz ha admitido que el registro de su despacho por parte de la UCO fue un "shock inimaginable", si bien ha asegurado que los agentes actuaron con mucha profesionalidad. "Te parece delirante pero entiendes que ellos esta haciendo su trabajo".
Sobre su futuro, ha señalado que está "en un periodo de duelo en el que muy poca gente" se atreve a imaginarse su futuro. "Tengo que reflexionar mucho interiormente y con mi familia tenemos que digerir todo esto que ha pasado, ver cuál es nuestro futuro personal y profesional, estar tranquilos una temporada y no me planteo nada más que pasar ese periodo en un entorno amable y agradable", ha zanjado. EFE
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