Madrid, 30 abr (EFE).- La decimocuarta jornada del juicio del caso Kitchen ha vuelto a tener como protagonista al inspector que fue el investigador principal del caso Gürtel, Manuel Morocho, que ha vuelto a referirse a presiones, ha denunciado la estrategia para desmantelar a su grupo y ha revelado que alertó al juez Pablo Ruz: "Están encima de (Luis) Bárcenas".
Ante el tribunal de la Audiencia Nacional que juzga una presunta trama parapolicial para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas y sustraerle información que pudiera resultar incriminatoria para el PP, Morocho ha vuelto a relatar, como testigo, los obstáculos al investigar Gürtel, hasta el punto de que detectó indicios sobre un intento de "monitorizar" su despacho o hacerle seguimientos.
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"Están encima de Bárcenas", ha asegurado Morocho que le dijo al juez instructor Pablo Ruz en 2015, y ha añadido que ya entonces, tanto él como el juez eran conscientes de que lo que se pretendía era "echar abajo la investigación".
Su objetivo principal, sin embargo, era seguir adelante con la investigación, aunque fuera "a trancas y barrancas", y por eso el juez, al que "le daba cuenta diariamente de todo lo que estaba ocurriendo", optó por no hacer nada y evitar una actitud "obstruccionista".
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También ha dicho Morocho que tuvo indicios de que habían intentado monitorizar su despacho, colocándole micrófonos y que habían intentado seguirle. Los indicios los ha mostrado en un plástico. "Encontramos en el despacho una bolsa con material de tornillería, un taladro y matrículas oficiales de la Policía", ha explicado.
El juez instructor y él tomaban precauciones. Ruz trabajaba con un portátil externo para evitar "fugas de información", y hablaban en un punto exterior a su despacho las cuestiones sensibles y críticas para la investigación.
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Morocho ha relatado de nuevo presiones cuando investigaba Gürtel, que tuvieron un "salto de calidad" "una vez que el Partido Popular entra en el Gobierno y toma la batuta de la policía".
Entre esas acciones incluye una "estrategia buscada" para desmantelar su grupo de investigación, que perdió a tres personas en 2013, a un subinspector muy importante en 2014 y en 2015 a otras cinco personas, porque se les ofreció un puesto con una mejor remuneración. Provocó que quedaran informes sin hacer, "porque no había capacidad".
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Sobre el documento que hizo en el marco de la investigación de Kitchen acerca de cambios que le pidieron introducir, en el que alude a sus jefes directos y no a los acusados en este juicio, ha apuntado que sus superiores "eran los ejecutores finales de las órdenes que daban ellos". Según su relato, uno de ellos, Manuel Vázquez, le llego a decir que Mariano Rajoy conocía "su nombre".
En su declaración como testigo, Bárcenas sostuvo que un abogado "enviado" por el PP, Javier Iglesias, le ofreció 500.000 euros por falsear sus papeles sobre la "contabilidad extracontable", y este letrado le ha desmentido, en su segunda testifical, pues la primera se interrumpió para analizar si estaba amparado por el secreto profesional.
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Iglesias ha dicho que conoció a Bárcenas a raíz del estallido de Gürtel y que desde 2009 hasta julio de 2013 se reunieron "no menos de 25 o 30 veces". Además, ha explicado que le visitó en la cárcel por encargo de sus defendidos -Álvaro Lapuerta, predecesor de Bárcenas en la tesorería del PP, y un constructor-. Se vieron en la sala de vis a vis, pero, al rato, llegó un funcionario y les conminó a irse al locutorio.
La abogada de Bárcenas, Marta Giménez Cassina, ha dicho que este letrado le había amenazado diciéndole que si le interrogaba, iba a decir barbaridades sobre su cliente. "Espero que no sea verdad lo que ha dicho la letrada", ha dicho la presidenta del tribunal, la magistrada Teresa Palacios.
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Un policía que participó en seguimientos a Rosalía Iglesias, la mujer de Bárcenas, ha contado que al inicio se siguió también al chófer Sergio Ríos -acusado como presunto confidente de la trama- y le vieron reunirse con el comisario Enrique García Castaño, que estuvo imputado en este procedimiento hasta que se le eximió por motivos de salud.
Según la investigación policial, que expuso ante la sala un inspector de Asuntos Internos, García Castaño, fue presuntamente el primer comisario que intentó captar a Sergio Ríos como confidente, algo que después habría logrado el comisario José Manuel Villarejo.
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El juicio del caso Kitchen continuará la próxima semana, cuando está previsto que declare como testigo el exdirector del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) Félix Sanz Roldán. EFE
(Foto) (Vídeo) (Audio)
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