Fundación lleva "bibliotecas de montaña" a parajes escondidos para alentar a la lectura

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Alfredo Valenzuela

Sevilla, 30 abr (EFE).- El empresario y mecenas José María Goñi (Barcelona, 1954) tuvo un sueño, llevar pequeñas "bibliotecas de montaña" a parajes naturales recónditos o de difícil acceso para que ninguno de sus habitantes -sobre todo los niños- viviera sin la posibilidad de leer por falta de una biblioteca pública en sus proximidades.

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El sueño empezó a hacerse realidad hace cinco años cuando Goñi, que a lo largo de su vida ha creado una veintena de empresas, de las que aun se encuentra al frente de dos de ellas, creó la 'Fundación Art y Paraula' a la que dedicó 100.000 euros y todo el entusiasmo necesario para que esta entidad sin ánimo de lucro saliera de Cataluña, región para la que fue inicialmente pensada.

Cinco años después el sueño también es realidad, además de en Cataluña, donde cuenta con cinco bibliotecas, en Aragón (una biblioteca), Mallorca (tres) y Valencia (una) que cuentan con el apoyo de 30 voluntarios, responsables de, entre otras tareas, cambiar cada dos meses los casi doscientos libros del fondo de cada una de ellas, dividido en tres secciones, Narrativa, Poesía e Infantil y Juvenil, y transportar el mobiliario preciso.

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"Cada biblioteca es también una excusa para fomentar la actividad cultural de cada uno de estos lugares; nosotros nos ponemos al servicio de los activistas culturales de cada lugar", ha dicho a EFE José María Goñi, quien está estrenando su faceta como escritor con "La española de Montmartre", novela dedicada a su abuela, Francisca Calpe, que se codeó en el París de hace 120 años con Picasso, Apollinaire y Max Jacob y fue retratada por María Blanchard.

Goñi, que también desarrolló hace años un proyecto solidario de huertos para autoconsumo en Bangladesh, ha asegurado que le gustaría llegar a cien de estas "bibliotecas de montaña" en todo el territorio español, para lo cual ya ha iniciado contactos en Almería y próximamente lo hará con pequeñas localidades de Extremadura.

"Nosotros llegaremos hasta donde podamos llegar, y lo ideal es que los ayuntamientos o entes locales públicos nos imitaran o se hicieran cargo de ellas en el futuro", ha explicado el empresario, que también ha creado un sello editorial que lleva el mismo nombre de la fundación, íntegramente dedicado a literatura infantil y que ya ha publicado una docena de títulos.

"El niño que lee juega con ventaja sobre el niño que crece sin leer, del mismo modo que el niño que crece con dos idiomas juega con ventaja sobre el niño que solo aprende un idioma", ha asegurado Goñi, quien confiesa que fue la lectura la que transformó su vida, desde que con 25 años trabajaba como taxista en Barcelona hasta que se hizo empresario con las actividades más diversas y, finalmente, escritor y editor.

Goñi bromea diciendo que, por la falta del hábito de la lectura, el sistema de mensajería WhatsApp ha provocado muchas enemistades por incapacidad de comprensión lectora de algunos usuarios, incapaces de contextualizar mensajes que reciben o envían.

"Mi vida no hubiera sido la misma sin la lectura; la lectura ayuda a estructurar a la persona, sirve para comprender mejor el mundo y para saber qué hay más allá", ha insistido el empresario que en colaboración con su esposa, Mónica Ros y Vilanova, ha puesto en marcha esta fundación que compra y acepta libros nuevos o usados en francés, catalán, gallego y euskera, además de en español. EFE

(Foto) (Vídeo) (Audio)

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