Madrid, 29 abr (EFE).- La undécima jornada del juicio a José Luis Ábalos la ha monopolizado el empresario y también acusado Víctor de Aldama con una declaración en la que ha hablado de varios ministros, del presidente del Gobierno y hasta de su mujer, y en la que ha confesado el pago de comisiones millonarias a cambio de contratos públicos.
Aldama logró quedar en libertad provisional por un fraude millonario de hidrocarburos que se investiga en la Audiencia Nacional desde que ofreció información sobre los demás acusados y se enfrenta a una petición del fiscal de 7 años de cárcel, muy inferior a los otros dos acusados, Ábalos (24 años) y su exasesor Koldo García (19 y medio).
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Este miércoles, ha situado a Pedro Sánchez "en el escalafón uno" de la "banda organizada" a la que pertenecían él, Ábalos y Koldo García, y se ha referido en varias ocasiones a una presunta financiación ilegal del PSOE.
Estos son los titulares de la jornada:
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El empresario se ha revuelto ante la tesis de la UCO, que le ubicó al mando de una "banda organizada" en la que Aldama ha admitido estar, pero de la que ha cambiado la "jerarquía": "El señor presidente Pedro Sánchez está en el escalafón uno; el señor Ábalos en el escalafón dos". Koldo estaba en el puesto número tres, y él en el cuatro, ha dicho.
Ha insistido en que "el jefe" era Ábalos, y "el uno" era "el presidente", quien ha asegurado que "todo lo sabía", y que también Sánchez se lo transmitió en un mitin del PSOE en 2019, cuando le agradeció lo que estaba haciendo.
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A Aldama le parecía "algo increíble" que Koldo García pudiera llamar al presidente de Gobierno, referirse a él como "Pedro" y "hablar en plan coloquial", e incluso ha llegado a vincular la influencia del exasesor con ser "una persona de Pedro Sánchez" que, según decía, iba a trabajar en la Moncloa pero acabó de asesor en Transportes "a instancias de Santos Cerdán".
Un testimonio del que ha dudado la defensa de Koldo García, que le ha recordado que no hay rastro de llamadas entre su cliente y Sánchez. Aldama ha dicho entonces que puede que le estuviera "tomando el pelo" cuando le decía que hablaba con él, pero acto seguido ha asegurado haber escuchado las conversaciones, porque el exasesor solía usar el manos libres.
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El empresario ha declarado que Koldo García, con quien fue deteriorándose la relación hasta el punto de pegarle en una ocasión, le aseguró que había que "ayudar" a algunas constructoras para que ganaran licitaciones de obras porque les hacía falta para la financiación del PSOE.
Así "podemos tener un rendimiento que nos hace falta para la financiación del partido", le dijo García, según Aldama, que preguntó: "¿Quién va a facturar esas donaciones?". El exasesor le contestó que "esto no se puede facturar, tienen que pagar en efectivo".
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Una financiación que ha extendido a la Internacional Socialista a través de "cupos de petróleo" de Venezuela. A cuenta de este asunto, Aldama ha indicado que Koldo García le dijo a Ábalos que empezarían a cobrar "un millón" tras los supuestos pagos a la Internacional.
Los presuntos amaños en obra pública no se juzgan en el Supremo, centrado en contratos de mascarillas, de los que Aldama ha explicado que la empresa de la trama, Soluciones de Gestión, sabía que sería la adjudicataria "muchísimo antes" de publicarse la orden, y que Ábalos le dijo a él y a Koldo: "Haced lo que tengáis que hacer y que sea rápido".
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Ha asegurado que él llevaba personalmente al Ministerio de Transportes y a la casa del exministro Ábalos dinero en efectivo de "mordidas" de constructoras.
Ha cifrado entre 3,5 y 4 millones de euros las entregas de dinero a Ábalos y al exasesor; en torno a 2 millones ya se los había dado desde el inicio de la relación hasta 2020.
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Según su versión, desde 2019 a 2022 entregó a los otros dos acusados 10.000 euros en efectivo para que hicieran frente a los gastos fijos que Koldo García le trasladó, pero llegó a llevar hasta 250.000 euros en una mochila en una sola ocasión.
Como "garantía" de esas comisiones Aldama ha asegurado que firmó con Ábalos un contrato de alquiler con opción a compra de un piso en Madrid, para que se quedase con él si no le pagaba, y ha incluido otras dádivas: el alquiler del piso de su expareja o el de un chalé en Cádiz.
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Y aparte de a Ábalos, ha asegurado que dio también dinero al exjefe de gabinete de la exministra María Jesús Montero y al exdirigente socialista Santos Cerdán. Ambos lo niegan.
La visita de la ahora presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, a España en 2020 no es objeto de juicio, pero también ha salido en la declaración de Aldama con las preguntas de la acusación del PP.
Según el empresario, Sánchez dio el visto bueno a ese viaje, que ha dicho que conocían varios ministros, y se ha situado entre los organizadores junto a Ábalos y al exasesor.
El viaje se organizó para retomar "de alguna manera" el apoyo de España al Gobierno de Nicolás Maduro después de que el Ejecutivo español hubiera reconocido a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela, unas conversaciones en las que el empresario también dijo intervenir a petición de Ábalos.
La propia Rodríguez le recordó que no podía volar porque estaba sancionada por la UE, pero los representantes del Gobierno le dijeron que no se preocupara "absolutamente de nada". "Había autorizaciones por todos los lados", ha añadido.
Aldama ha involucrado a la actual candidata socialista a las elecciones andaluzas en las gestiones para el aplazamiento de la deuda una de sus empresas, a través de su exjefe de gabinete en Hacienda, Carlos Moreno, a quien ha afirmado que llevó un sobre con dinero.
También ha mencionado a la presidenta del Congreso y expresidenta de Baleares, Francina Armengol, y al ministro de Política Territorial y expresidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, y ha afirmado que ambos aceptaron comprar mascarillas a la empresa de la trama.
Y ha hablado incluso de la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, cuando ha señalado que Koldo García le dijo que debía desistir de una operación de compra de inmuebles de la SEPI en Campos Vélazquez que el exasesor le ofreció en busca de comisiones, porque Gómez había "exigido que sea un negocio para ella".
¿Durante cuánto tiempo pagó los 10.000 euros a Ábalos y Koldo García? ¿En qué periodo? ¿Conocía o no a Jéssica Rodríguez?
Con estas y otras preguntas, las defensas del exministro y su exasesor han tratado de poner en duda la credibilidad de Aldama, a quien han mostrado algunas contradicciones durante un interrogatorio en el que el empresario se ha ido mostrando cada vez más irónico y cortante.
Después de varias llamadas de atención del tribunal por sus contestaciones, Aldama ha elevado el tono cuando la defensa de Ábalos le ha preguntado si, con la actuación que ha descrito en el juicio, lo único que buscaba era "aparentar". El empresario ha dicho no ser "tan imbécil" de acusarse y "poder ir a la cárcel" por decir la verdad.
Tras negar pactos con el fiscal y el abogado de Ábalos apuntar que su libertad se produjo por "iniciativa" de la Fiscalía, el fiscal, entre risas, ha dejado claro que esa iniciativa era de su defensa.
A pocos metros de Aldama, Ábalos ha permanecido prácticamente imperturbable, apenas dibujando por momentos una media sonrisa de aparente incredulidad. Nada que ver con su exasesor, quien, mientras tomaba notas, ha mostrado un amplio catálogo de gestos y aspavientos -manos a la cara, mesarse el cabello o la barba, cabeza hacia abajo....
Ambos se han reído incrédulos cuando el tercer acusado ha comentado que García le dijo que tenía una relación sentimental con la expresidenta de ADIF Isabel Pardo de Vera.
Sus comentarios han molestado a Aldama, quien, contrariado, ha pedido sin éxito al tribunal que les reprendiera. EFE
(foto) (vídeo) (audio)
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