San Fernando de Henares (Madrid), 29 abr (EFE).- Marta Pujol ha afirmado que el abuelo Florenci les anunció a ella y a su hermano Jordi en los setenta, al morir Franco, que dejaría un legado para garantizar la "estabilidad" económica de la familia: los 840.000 euros iniciales se triplicaron en una década hasta los tres millones.
En su declaración en el juicio en la Audiencia Nacional por la fortuna oculta de la familia han declarado este miércoles Oriol, Marta, Pere, Mireia y Oleguer Pujol, que han insistido en que los fondos ocultos en Andorra, que la Fiscalía cree que tienen su origen en comisiones ilegales, formaban parte de la "deixa" que el abuelo Florenci les legó ante la preocupación por la actividad económica y política de su padre.
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Marta Pujol ha indicado que su padre, el expresidente Jordi Pujol, a quien el tribunal exoneró el pasado lunes por su deterioro cognitivo a los 95 años, no participó en la gestión del legado y nunca tuvo una cuenta en Andorra.
Según ha detallado la hija mayor de los Pujol, en 1980 el legado del abuelo era de unos 840.000 euros y en 1990, cuando desvelaron su existencia al resto de sus hermanos, tras invertirlo en láminas financieras, se había multiplicado por 3,5, hasta los tres millones de euros, un aumento del 257 %.
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Marta Pujol, que únicamente ha respondido a su abogado, Pau Ferrer, al igual que los hermanos que han declarado hoy, ha desvelado que en la década de los setenta, en un año que no ha concretado pero que ha situado tras la muerte de Franco, su abuelo Florenci les comunicó a su hermano Jordi y a ella que había decidido dejar un legado para la familia, fuera de la herencia y del testamento oficial, por lo que era "opaco", sin estar declarado a Hacienda.
La hija mayor del matrimonio Pujol ha detallado que el abuelo tenía una relación "muy especial y única" con Marta Ferrusola y con los hijos mayores porque durante la detención y posterior encarcelamiento de Jordi Pujol en pleno franquismo fue una "gran ayuda" para la familia.
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En su reunión en los setenta con los hermanos Jordi y Marta, el abuelo Florenci, a quien ha definido como un empresario de "éxito" y una persona "generosa", les explicó que había decidido dejar un legado por su "preocupación" por la estabilidad económica de la familia en el futuro: "Franco había muerto pero no sabíamos lo que nos esperaba".
En este sentido, ha explicado que de pequeños vieron varios "enfrentamientos" entre el abuelo Florenci y su padre por cómo "usaba el dinero" el expresidente Jordi Pujol.
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"Mi abuelo estaba muy preocupado por la auténtica obsesión de mi padre, que es su vida, por Cataluña", ha indicado Marta, una tesis que también ha corroborado su hermana Mireia: "Mi abuelo admiraba a mi padre pero sufría por cómo dedicaba su vida y su economía a su proyecto de vida, que era la política bien hecha en su Cataluña amada".
Pese a que tanto Jordi Pujol Ferrusola y su hermana Marta conocían la existencia de la "deixa" en Andorra desde la década de los setenta y que su abuelo falleció el 30 de septiembre de 1980, no comunicaron al resto de sus hermanos la existencia de la fortuna en Andorra hasta 1990, en una reunión en la que Joaquim Pujol (primo de su padre) les anunció que a partir de entonces quien lo gestionaría sería el primogénito.
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Según ha detallado Marta Pujol, en 1980 el importe del legado era de 140 millones de pesetas en dólares (unos 841.416 euros), que invirtieron en láminas financieras, de forma que cuando lo anunciaron al resto de la familia su valor había escalado hasta los 500 millones de pesetas, también en dólares (tres millones de euros).
De hecho, los hermanos menores que han declarado en el juicio tras Marta Pujol -Pere, Mireia y Oleguer-, han corroborado que en 1990 les comunicaron la existencia del legado y que Jordi decidió empezar a repartir los fondos en Andorra en 1992, en un proceso que fue escalonado hasta el año 2000, a medida que se iban ejecutando los vencimientos de las inversiones, con un último pago en 2004.
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Según Marta Pujol, otro motivo para repartir el legado en 1992 fue que el momento era "propicio": "Ya no hay la inseguridad que había en tiempos pasados".
En el caso de Marta, por ejemplo, al final de todo el proceso le correspondieron de su parte de la "deixa" un total 720.000 euros, según ha detallado.
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"El legado era opaco, no formaba parte de la herencia, del testamento oficial de mi abuelo. No estaba declarado a la Hacienda española", ha indicado Marta.
Varios de los hermanos, como Oriol y Oleguer Pujol, han detallado que mantuvieron el dinero en Andorra como un "fondo de reserva", mientras que Marta ha explicado que lo conservó con la misma idea de su abuelo porque siempre tuvo la preocupación de que "igual algún día volvía a pasar la situación del exilio y represalias políticas".
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Cuando en 2010 Andbank echó a los Pujol de la entidad al considerar que eran Personas Expuestas Políticamente (PEP), traspasaron los fondos al BPA, donde en 2012 les recomendaron poner el dinero a nombre de sociedades, para evitar que se filtrara que tenían cuentas en Andorra, han alegado los hermanos.
Sin embargo, han explicado que cuando en 2014 el periódico El Mundo publicó un pantallazo con sus cuentas, decidieron regularizar estos fondos.
En su declaración, los hermanos Pujol han afirmado que durante su trayectoria profesional en distintos ámbitos nunca han tratado de condicionar o influir a funcionarios o autoridades para obtener resoluciones favorables para ellos o para otros miembros de su familia. EFE
(foto) (vídeo) (audio)
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