
El empresario Víctor de Aldama ha sido el primer acusado en declarar en el juicio de las mascarillas en el Tribunal Supremo. En su turno de palabra, ha aprovechado para, de forma extensa, contar la historia desde que conoció a los otros dos acusados, José Luis Ábalos y Koldo García, hasta que comenzaron las irregularidades que se investigan en el juicio. En todo momento se ha presentado como un mero conseguidor y mensajero, siempre trabajando a petición del exministro y su exasesor.
En su declaración, ha aprovechado para, antes de entrar en el foco del juicio, la compra de mascarillas, relatar viajes a México donde contrató “señoritas” para Ábalos, sus relaciones con el Gobierno de Venezuela o una presunta reunión que mantuvo con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
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Ha comenzado con el inicio de la relación con los otros dos acusados. “La relación empieza en 2018, a través de mi hermano, que estaba como escolta desde el anterior ministro de Transportes”, ha indicado. “Mi hermano empieza a hablar de mí a Koldo, a lo que me dedicó”, ha añadido y aquí el exasesor empezó a mostrar interés en su persona, sobre todo por sus relaciones internacionales.
Así mantuvo la primera reunión con Koldo en un bar detrás del Ministerio de Transportes, el Verde, en que comenzó interesándose por su vida personal, si tenía hijos, si estaba casado, etc. Más tarde comenzó la conversación sobre los convenios que querían desarrollar para que empresas españolas se expandieran, sobre todo en México y Venezuela.
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A los dos o tres días se reunieron en el propio Ministerio y ha relatado que entró de la forma “normal”, por la garita, y tuvo que pasar la seguridad. “Bajó Koldo a recibirme y me llevó a una salita de espera donde estuvimos hablando”, principalmente de los contactos que tenía en México. A las semanas vino la primera reunión con Ábalos.
La reunión con Pedro Sánchez
De esta manera nació su primer proyecto, que fue un viaje a México para reunirse con el gobernador de Oaxaca. En ese momento, que es en los primeros meses de 2019, es cuando el empresario, según su versión, conoció a Pedro Sánchez.
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“Me dicen que fuera a un mitin el fin de semana que era la presentación de Pepu Hernández y que iban a estar el presidente y los barones y que tenía que estar”, ha asegurado. “No hay otro momento”, le indicó Koldo, a lo que el empresario, siempre según su versión, él respondió que no pintaba nada, que era militante del PSOE.
“No me interesaba tragarme eso”, a lo que el exasesor le quiso convencer con que iba a estar el presidente y que “va a ser una oportunidad”. Aquí ha asegurado que ‘el Jefe’, como se referían a Ábalos, ya había hablado más de una vez a Pedro Sánchez de Aldama y que al parecer le interesaba esa reunión.
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El mitin fue un domingo y el empresario defiende que le sentaron en tercera fila “con gente importante del partido”. “Termina el mitin, me levanto, me acerco a Koldo y me dice que me vaya con él a una sala detrás del teatro donde el presidente nos va a recibir”, ha relatado. En esa sala se encontraba Pedro Sánchez con una persona de seguridad. Este salió y se quedaron solo él mismo, Koldo y Sánchez. “El presidente me dice: ‘Muchas gracias por todo, sé lo que estás haciendo’” y ahí les hizo una foto y un vídeo corto, según cree recordar el propio Koldo.
Sobre el PSOE ha hecho otra mención, indicando que parte del dinero que entregaba en efectivo a Koldo y Ábalos, que eran pagos de las constructoras a cambio de licitaciones, “iba para la financiación del partido”. “Yo a Koldo le preguntaba si lo sabía el presidente y él me decía que lo tenía claro y sabía lo que hacíamos”, ha añadido.
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Las “señoritas” de Ábalos
Ese mismo lunes los tres viajaron a México. Ahí tuvieron varias reuniones para hablar principalmente sobre el Tren Maya y unas posibles reformas en un aeropuerto. Sin embargo, lo que destaca de este viaje, según la versión de Aldama, es que en un momento Koldo le pidió al empresario que le consiguiera unas “señoritas” para el ministro.
Aldama le llevó estas “señoritas”, pero ha querido incidir que es la “primera y única” vez que se las pagó. Este fue un punto clave en la relación de los tres, ya que empezaron a pedirle favores personales al empresario, como ayuda con el tratamiento de fertilidad de la que en ese momento era mujer de Koldo, Patricia Uriz.
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Las “mordidas” de las constructoras
Ya con una confianza creada, en febrero de 2019 el asesor le habló por primera vez de las empresas constructoras. Le explicó que necesitaban a alguien que les ayudara a intermediar entre estas empresas para darles licitaciones a cambio de “mordidas”. “Yo estaba sembrando ya una confianza con ellos”, ha explicado el empresario, por lo que aceptó.
Sin embargo, según su versión, él entendía en ese momento que su papel iba a ser únicamente el de “vínculo” para poder facturar a la constructora y “hacer donaciones”. Ya cuando se enteró de que los pagos iban a ser en efectivo, entendió que su vínculo iba a ser “diferente”. Ese dinero supuestamente era para ellos y para financiar al partido.
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Aquí ha justificado que él no tenía ningún interés en recibir dinero, pero que buscaba “notoriedad y poder” para hacer sus negocios, lo que comenzó su papel en toda la trama. “Se empiezan a dar contratos y las empresas me pagan en efectivo”, ha indicado y ha añadido que ese dinero lo llevaba al ministerio o a la casa de Ábalos en el Viso.
Así podía llegar a llevar hasta 250.000 euros en efectivo al ministerio en una mochila, ya en este momento entrando por la puerta de atrás, sin tener que atravesar la seguridad. Como los pagos en efectivo cada vez eran más difíciles y Aldama tenía un “compromiso” con los otros dos acusados, comenzaron a aparecer otro tipo de favores, como el pago del alquiler del piso de Jessica Rodríguez, en ese momento amante del exministro.
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Las comisiones de las mascarillas
Todo cambió en 2020, cuando comenzó la pandemia de Covid-19: la actividad empresarial cayó y las constructoras dejaron de pagar las “mordidas”. Aldama ha defendido que todavía tenía una obligación de pagar a los dos acusados, a los que ya había entregado unos dos millones de euros. El total de todos los pagos acabaría alcanzando los 3,5 o 4 millones de euros.
De esta manera nació la trama de mascarillas, en la que se centra este juicio. “Yo con lo que tengo en la cabeza, hago unas cuentas. Me daba igual que el dinero saliera de las mascarillas o de las constructoras, porque era el mismo fin”, ha relatado. En este punto también ha matizado que el sueldo de 10.000 euros que pagaba a Koldo mensualmente no entraba dentro de este cómputo, que eso iba aparte, como “un acto de buena fe”.
A Ábalos le había caído el marrón de gestionar la compra de material sanitario, por lo que Aldama contactó con un amigo suyo, Juan Carlos Cueto, que tenía la empresa Soluciones y Gestión S.L., el punto clave en este juicio. Así hicieron la compra de ocho millones de mascarillas, de donde salieron las comisiones para el exministro y su asesor.
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