Madrid, 27 abr (EFE).- El Congreso de los Diputados ha conmemorado este lunes los 40 años de la aprobación de la Ley General de Sanidad que puso los cimientos de la sanidad pública, y a su artífice, el exministro socialista asesinado por ETA Ernest Lluch, que "transformó nuestro país en un lugar mejor".
Así lo ha resaltado la presidenta del Congreso, Francina Armengol, en el homenaje a esta ley aprobada el 25 de abril de 1986, un "hito de nuestra historia democrática" y cuyo impulsor "fue una pieza fundamental a la hora de entender la igualdad, la justicia y la dignidad en nuestro país".
"Entendió algo esencial que sigue plenamente vigente: que la sanidad no es un gasto, sino una inversión en cohesión, en igualdad y en futuro, que garantizar el acceso universal a la salud fortalece un país, lo hace más justo, más resiliente y también más próspero", ha destacado.
Armengol ha instado a "pelear" por el legado que deja aquel texto, con más de 100 artículos y numerosas disposiciones adicionales, que atravesó más de 15 borradores desde los primeros anteproyectos y que requirió, como "todas las grandes conquistas, de horas y horas de negociación y debate, hasta conseguir los consensos indispensables con cada uno de los agentes implicados".
Un texto que vino a sustituir a las bases de la sanidad nacional de 1944 y que pretendía universalizar la atención sanitaria, garantizar su financiación y consolidar su descentralización al habilitar las transferencias a las comunidades autónomas.
En suma, "algo que defender a toda costa, algo que debemos cuidar porque nos va la vida en ello" porque, bajo el mandato de Ernest Lluch, se desarrolló una nueva red de atención primaria, se transformó la salud mental, se dio un empuje a los trasplantes de órganos, se integraron los hospitales públicos y se respondió a la pandemia del sida, entre otros muchos asuntos.
Sobre todo, "transformó nuestro país en un lugar mejor", por lo que este homenaje también es para todos aquellos que han hecho posible que el sistema se fortalezca, se transforme, se modernice y siga vivo, para quienes "han salido a la calle a defenderlo tantas veces de los recortes, la privatización y el negacionismo de los peligrosos maltratos que sufre por parte de algunas administraciones".
En los mismos términos se ha pronunciado la ministra de Sanidad, Mónica García, que ha valorado esta ley como "una de las grandes conquistas democráticas" que posibilitó que la salud "no dependa del dinero, de dónde has nacido, de quién eres", sino sólo de un "compromiso colectivo".
Pocas instituciones son tan queridas como el sistema público, objeto de "envidia" internacional, ha proseguido García, pero que "no cayó del cielo, no se hizo de golpe, como si alguien hubiera pulsado un botón en 1986", sino que pasó por muchas vicisitudes.
"La historia de nuestra sanidad pública, de hecho, se parece mucho a la historia de la España democrática, una historia de esfuerzo colectivo, de pactos, de luchas, de vocación de servicio público y también de personas que han ido empujando, que han ido apuntalando nuestra sanidad pública", ha rememorado.
Con todo, García ha querido expresar su gratitud a todas las personas que lo hicieron posible, pero en especial a Ernest Lluch, y ha apelado a la necesidad de "mirar hacia delante por otros 40 años más de transformación y de mejoras" para hacer un sistema capaz de responder a los desafíos actuales, con una población más envejecida y pluripatológica que "necesita continuidad, cercanía y cuidados sostenidos en el tiempo". EFE


