Jonathan Haidt, psicólogo social: "Las redes sociales son tan adictivas como el juego"

Guardar

Victoria Moreno Gil

Madrid, 26 abril (EFE).- La intención del Gobierno español de prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años y exigir sistemas de verificación de edad ha reabierto en Europa el debate sobre cómo proteger a niños y adolescentes en internet, con contenidos que no solo han provocado “una crisis de salud mental” sino que además son “tan adictivos como el juego”.

Cuando se cumplen dos años de la publicación del superventas ‘La generación ansiosa’, con el que se inició un movimiento que aboga por una infancia libre de teléfonos inteligentes y redes sociales, el escritor y psicólogo social estadounidense Jonathan Haidt reflexiona, en una entrevista con EFE por videoconferencia, sobre las consecuencias en los adolescentes y su regulación.

En este sentido, Australia se convirtió en el primer país en implementar esta medida a finales de 2025. Mientras que Turquía aprobó recientemente la prohibición de acceso a las redes para menores de 15 años, España, Francia, Reino Unido y Grecia están dando pasos en una medida que ha generado mucha polémica y se ha convertido en uno de los mayores retos en la regulación digital de las últimas décadas.

“Los países civilizados no permiten que las empresas se aprovechen de los menores. Establecemos límites de edad cuando hay contenido sexual explícito y también para las sustancias adictivas, incluido el juego. Pero las redes sociales son exactamente como el juego“, asegura Haidt (Nueva York, 1963).

Pregunta: ¿Han destruido las redes sociales toda una generación de jóvenes?

Respuesta: No los han destruido, pero sí los han mermado. Ya vemos que las notas en los exámenes y el coeficiente intelectual están empezando a bajar. Así que, una vez que los niños pasaron a las redes sociales, su desarrollo social y su educación se vieron mermados. Por lo tanto, no se trata solo de la crisis de salud mental, es que están aprendiendo menos.

Y ahora con la IA van a aprender mucho menos. Serán menos inteligentes, tendrán menor nivel educativo y menos confianza en sí mismos de lo que habrían tenido con una infancia sana. La buena noticia es que cualquier familia que cambie estos hábitos obtendrá resultados increíbles.

¿Es prohibir la solución? 

No es una prohibición, sino un límite de edad. Los países civilizados conceden a los adultos mucha libertad para tomar sus propias decisiones, pero no permiten que las empresas se aprovechen de los menores. Establecemos límites de edad cuando hay contenido sexual explícito y para las sustancias adictivas, incluido el juego. Las redes sociales son exactamente como el juego. Cuando deslizas hacia abajo para actualizar y obtienes más… Eso se copió literalmente de las máquinas tragaperras.

Lo que estamos diciendo es que los niños no pueden firmar contratos con empresas ni ceder sus datos y sus derechos sin el permiso de sus padres hasta los 16 años. Las redes sociales son una actividad intrínsecamente adulta: estás hablando con desconocidos anónimos, miillones son hombres que quieren tener relaciones sexuales con niños, millones son sextorsionadores que se aprovechan de ellos. Muchos de estos niños se suicidan porque se sienten muy avergonzados.

En España, hay plataformas y políticos que defienden que la decisión debe recaer en las familias y no en las autoridades. 

Los padres deberían poder decidir cómo criar a sus hijos. Pero se trata de una situación extraña, porque los padres solo tienen dos opciones: o bien exponen a su hijo a una plataforma llena de depredadores sexuales y adicciones, o bien lo aíslan socialmente. Se ha puesto a los padres en una situación imposible. Y por eso las encuestas en todo el mundo muestran un apoyo abrumador entre los padres a favor de un límite de edad. Y están empezando a mostrar que, incluso los jóvenes, están divididos al 50-50.

Si los padres se sienten abrumados es porque se ha demostrado que estas empresas son depredadoras. Sabemos que están intentando crear adicción en los niños. Las redes sociales son, en esencia, un producto de consumo. Si hubiera cualquier otro producto de consumo en el mundo que hubiera matado a cientos de miles de niños, que hubiera hecho enfermar a decenas de millones, esas empresas habrían sido demandadas hasta llegar a desaparecer hace mucho tiempo.

Hay quienes creen que esta medida podría tener consecuencias negativas, como un aumento de las cuentas falsas, o que los sistemas de verificación no son eficaces.

El Gobierno australiano no está verificando las edades, ha dicho que las empresas deben hacerlo. Y todas las empresas lo están haciendo. Están utilizando métodos muy rudimentarios. Y muchos niños son capaces de burlar esos métodos. Antes del 10 de diciembre (aprobación de la medida en Australia), no se exigía la verificación de edad para las redes sociales. Ahora está empezando y los métodos siguen cometiendo un montón de errores, pero ya son mejores.

Apple acaba de anunciar que puede realizar la verificación de edad preservando totalmente la privacidad. Pornhub (plataforma de porno en internet) puede simplemente decir: ‘¿Este dispositivo es propiedad de alguien que tiene más o menos de 18 años?’. No saben nada de la persona, simplemente comprueban si es sí o no. Australia ha dado el primer paso y, aunque no es perfecto, está empezando a funcionar. Leí el mes pasado en un artículo que el número de chicos que alquilan barcos para pescar en Australia ha aumentado mucho. Me parece genial.

Actualmente hay una tendencia entre los jóvenes que demanda ese tiempo de desconexión. ¿Son más conscientes del problema? 

Una de las grandes ventajas de la Generación Z es que ven lo que está pasando. No se niegan a aceptarlo, se sienten atrapados. Llevan años diciendo “no nos gusta esto, pero tenemos que seguir usándolo porque todo el mundo lo hace”. Estamos viendo un gran aumento de jóvenes que se suman al movimiento, no solo estudiantes de secundaria o adolescentes mayores. Estamos empezando a ver a niños de 9, 10 y 11 años que abogan por más independencia y más juego libre.

Aseguras que los millennials eran más felices que la Generación Z. ¿Por qué?

Los millennials son la generación más feliz en mucho tiempo. Tenían redes sociales, pero no hasta la universidad, no hasta que cumplieron los 18 años, así que terminaron la pubertad antes de entrar en Instagram. La pubertad es un periodo delicado para el desarrollo del cerebro y, si haces algo durante cinco horas al día, eso influirá en su desarrollo. Por eso es tan importante que todos los países hayan elevado la edad a los 16 años, y no a los 15. Al cumplir los 15 años, casi todos los chicos siguen en la pubertad, al igual que muchas chicas.

¿Cómo venden hoy en día las redes sociales la idea de la felicidad?

Venden la idea de la conexión, de la amistad, de la diversión y la creatividad. Meta intenta presentar el discurso sobre las redes sociales de una manera positiva. En las primeras redes sociales, en 2005 no había 'feed' de noticias, no había algoritmo. Pero desde principios de la década de 2000, las principales plataformas se han "enshitificado", degradado. Es decir, se han convertido en una mierda. Y ahora que todo el mundo está en ellas, estamos atrapados. Es muy difícil para la gente dejarlo, aunque muchos o la mayoría digan que les gustaría dejarlo si todos los demás pudieran hacerlo. EFE

vmg/jpf/lml

(Foto)