Medina del Campo (Valladolid), 24 abr (EFE).- La directora de '20.000 especies de abejas' (2023), Estíbaliz Urresola, su primer largometraje, cree que la contribución de la mujer al cine "es necesaria y urgente para aportar más miradas que se complementen y también que se contradigan".
En una entrevista a Efe, antes de recoger un galardón en la 39ª Semana de Cine de Medina del Campo (Secime), ha reconocido que esta película, en la que trabajó durante cinco años, fue "un proceso vital de contacto con una realidad de la que hacía muchas preguntas" y de la que ha "aprendido muchísimo".
"Ha sido un camino que ha tenido una acogida maravillosa ya que se ha reconocido con muchos premios, lo que produjo una onda expansiva que ha hecho que viaje más y se conozca más. Ha supuesto un altavoz para una comunidad y para una realidad que ha servido para generar un debate", ha advertido.
Se da la circunstancia de que el mismo año de su estreno (2023) fue aprobada la ley trans "y se produjo un enorme movimiento social y político entre agentes, instituciones y colectivos para dialogar y articular las bases de una ley que, aunque aún tiene mucho por perfilar, era un marco que no existía y resultaba fundamental".
Fue un proceso paralelo al desarrollo de la película, "y es algo muy bonito de ver ahora" y le ha hecho pensar que, en este sentido, '20.000 especies de abejas' llegó "en el momento ideal porque se estaba más preparado para hablar de ese tema".
Antes, Urresola había realizado dos cortos: 'Polvo somos' y 'Cuerdas', este último de animación y con un importante corte social al narrar la historia de María, una niña que mediante juegos con una cuerda integra a Nico, un compañero con parálisis cerebral, demostrando que la verdadera amistad supera cualquier barrera física.
Aunque ya trabaja en su siguiente largometraje, ha dejado claro que seguirá haciendo cortos de forma paralela, como ha hecho hasta ahora porque es un formato que le apasiona y no cree que sea menor.
Este viernes recibe, en la 39ª Semana de Cine de Medina del Campo (Secime), el Roel de Directora del siglo XXI, un premio que cuando se lo comunicaron le parecieron "palabras mayores" porque no se ve como punta de lanza de un tipo de cine, de una vanguardia tal como para ser un estandarte.
"Mi mirada no capitula nada. Soy una más de una corriente y de un movimiento que en general, tanto en cine dirigido por mujeres como por hombres, está empezando a poner el foco más en aspectos sociales porque hay muchos derechos que se están tambaleando, y muchas conquistas que están peligrando", ha indicado.
En este sentido, apunta a que se dan por hechas conquistas como la vivienda, la educación o la sanidad, pero no es así, y que existe "una necesidad y una urgencia" por parte de los cineastas de hablar de lo que preocupa a todos porque ellos viven la misma realidad y sufren por lo mismo".
En cuanto a la aportación de las mujeres al sector audiovisual, considera que es fundamental para tener "una industria cinematográfica democrática en la que cada vez haya más miradas que se complementan, se contradicen, y no solo de mujeres, sino de mujeres racializadas, gitanas, precarias, que puedan acceder a hacer cine y completar con su mirada el relato", ha dicho.
Al respecto, ha destacado los pasos que se han ido dando en el País Vasco, que ahora cuenta con la Escuela de cine en Bilbao, o la Elías Querejeta (EQZE) en San Sebastián y "eso ha cambiado la radiografía del lugar", porque, además, "ya empiezan a salir muchos programas de apoyo a cineastas emergentes". EFE
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