Quién es Dash, el iraní con multas récord que erigió un emporio de contenidos piratas

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Laura Camacho

Madrid, 22 abr (EFE).- Más de 43 millones de euros en indemnizaciones, multas y activos engrosan la cifra récord hasta ahora fijada por un tribunal en España contra la piratería audiovisual y el mejor broche a una compleja investigación policial que logró hace seis años detener en Barcelona a Dash, el ciudadano iraní al frente de la mayor red de distribución ilegal de contenidos audiovisuales.

El pionero fallo conocido este lunes corresponde a la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional después de un proceso judicial resuelto con un acuerdo de conformidad entre los acusados con la Fiscalía y los demandantes, entre ellos LaLiga y otros perjudicados, como Movistar Plus+, Mediapro y Egeda.

A estas partes la sentencia fija una indemnización directa de 12 millones de euros. Adicionalmente, la sentencia impone multas que superan los 30 millones de euros derivadas de las actividades de blanqueo a distintos miembros de la red -hubo 11 detenidos, siete en España-, así como el decomiso de bienes al principal condenado, entre los que destacan un piso de lujo en Barcelona o dos coches valorados en 400.000 euros.

Efectivos de la Sección de Delitos contra la Propiedad Industrial adscrita a la Unidad central de Delincuencia especializada y violenta (UDEV) y de la Unidad Central de Ciberdelincuencia trabajaron durante dos años para tumbar esta compleja estructura que hizo altamente rico -al menos 17,8 millones de euros en ganancias- a este ingeniero informático iraní que ha pactado las multas impuestas y dos años y seis meses de prisión.

Para entender la dimensión del emporio pirata y de la enmarañada estructura de blanqueo pergeñada por este ciudadano iraní, José Luis Gómez, el inspector jefe de esta sección detalla a EFE que la Policía llevó las pesquisas a 15 países con 70 solicitudes de medidas y comisiones en la República Checa, Suecia, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Canadá, Estados Unidos, Suiza, Rumania, Bélgica, Dinamarca, Reino Unido y Luxemburgo.

El responsable policial desgrana la "pata" tecnología y la de blanqueo de Dash, un apodo en referencia a que el investigado se inició en la compra de moneda virtual del mismo nombre.

Respecto a la red pirata, el cerebro llega a España en torno a 2014 y se afinca en Alicante -poco después se mudaría a un ático exclusivo de Pedralbes, en Barcelona-, donde se alía con algunos socios para proponerles el negocio, toda vez que ya tiene dos empresas creadas legalmente y varios dominios registrados, como rapidiptv.com, rapidiptv.net o iptvstack.com.

El complejo entramado obtenía de manera legal la señal de numerosas plataformas y canales de televisión, señal que era después redirigida a su propia estructura de servidores, desde donde era redistribuida mediante el sistema IPTV (televisión por protocolo de internet) y el uso de enlaces M3U para ofertarlos a través de sus dominios y otras páginas web a sus suscriptores.

Estos métodos consisten en que, a través de una suscripción mensual (15 euros), trimestral (45) o anual (80), un terminal decodificador conectado a Internet permite el acceso a canales de televisión de diferentes países, pero el cliente desconoce que la compañía, que se presenta con la apariencia legal de proporcionar al emisión de contenidos, no cuenta con los derechos de explotación y la difusión de los mismos.

Ofrecía una amplísima gama de canales, películas, series documentales, y unos servicios de asistencia técnica a la altura de los distribuidores legales. Él, en realidad, tiene más de 50 servidores en una decena de países de tres continentes.

A estos ingresos de piratería de cuotas individuales, el iraní Dash añade las ganancias que obtiene de los denominados 'resellers' o revendedores. Por entre 500 y 1.000 euros estos vendedores compran a Dash el servicio ilegal a modo de franquicia para luego explotarlo por su cuenta.

Para mover las pingües ganancias del negocio de la piratería, Dash usa las cuentas extranjeras asociadas como pasarelas de pago a las que llega la suscripción o el 'reseller'. La investigación policial estimó en unos 4 millones de ingresos cada dos meses.

Ese dinero 'viaja' a las empresas españolas 'durmientes' o 'pantallas', que, curiosamente, había creado como proveedores de servicios web a través de facturas falsas. El dinero da otro salto a otras cuentas de Emiratos Árabes y, luego llegan a Irán, donde invierte en muebles.

Pero dentro de plan de blanqueo también hay sitio para la 'sarraf', similar a la 'hawala' pero en versión iraní, explica a EFE el inspector para referirse al sistema de compensación que hace que el dinero llegue a Irán desde negocios europeos.

A partir de 2016 y después de que los servicios de blanqueo de capitales de los bancos bloqueen algunas transacciones, se inicia en las criptomonedas para lavar también el dinero en bitcoins.

Tuvo una idea que no llegó a ejecutar al ser detenido. Pretendía reintroducir el dinero que había blanqueado desde Irán de nuevo en España a través de herencias o inversiones declaradas. EFE