Belén Gil y Paula Escalada
Madrid, 17 abr (EFE).- Con su acuerdo en Extremadura, PP y Vox han sentado las bases de un nuevo principio en sus relaciones que podría marcar un futuro entendimiento de mayor envergadura entre las derechas, con la mirada puesta en la Moncloa.
Tras el intento fallido de hace tres años cuando compartieron varios gobiernos autonómicos de los que Vox decidió salirse al año, el pacto extremeño abre las puertas a una salida similar en Aragón y Castilla y León, donde el pacto entre ambos es imprescindible para evitar otras elecciones, así como en Andalucía, en el caso de que el popular Juanma Moreno no revalide su mayoría absoluta el próximo 17 de mayo.
Vox ha hecho prevalecer en el acuerdo dos de sus principales caballos de batalla: la inmigración, en este caso ligada más al acceso a los servicios públicos que a la seguridad y sobre la base del concepto de prioridad nacional, y el campo, donde los de Santiago Abascal suman muchos de sus votantes.
Y lo ha conseguido arrancando a los populares dos de los departamentos más poderosos del gobierno de coalición: uno ideológico - la Vicepresidencia compartida con la Consejería de Desregulación, Servicios Sociales y Familia- y otro económico - la Consejería de Agricultura, Ganadería y Familia-, con el que gestionará una gran parte de los recursos extremeños.
El ideológico será asumido por el líder de Vox en la comunidad, Óscar Fernández, quien tendrá las riendas en materia de servicios sociales, inclusión, infancia, familia o juventud. Aún se desconoce quién se encargará de las competencias relacionadas con el sector primario.
Para Vox lo conseguido es vital, pues consideran que les permitirá cambiar las prioridades políticas, tal y como ha destacado este viernes su secretario general, Ignacio Garriga. "Un punto de partida en la dirección correcta", ha añadido.
Sin embargo, en su primer balance público del acuerdo, Santiago Abascal, desde Granada, celebró este jueves el pacto, pero al mismo tiempo cargó contra el PP al acusarle de "repartirse" cargos con Moncloa, como el CGPJ o RTVE.
El PP también está satisfecho con lo logrado, especialmente porque no es solo un acuerdo de investidura de María Guardiola, sino un pacto para gobernar, dar estabilidad durante cuatro años y, por ejemplo, poder aprobar presupuestos.
En el partido liderado por Alberto Núñez Feijóo también están contentos con el transcurso de las negociaciones, que han sido mucho más fáciles de lo que a veces se ha transmitido, aseguran. El ambiente ha sido de cordialidad y entendimiento.
Especialmente, desde que presentó el documento marco para todas las negociaciones, en principio duramente criticado por Vox, pero que luego fue clave para desatascarlas.
Todo ello porque desde el principio ambas formaciones sabían de qué se podía hablar y, sobre todo, cuáles eran los ntemas que no iban a ponerse sobre la mesa, los límites de las negociaciones.
Aun así, el pacto en Extremadura ha tardado semanas en llegar, porque se ha negociado medida a medida y se ha pulido al máximo el texto del acuerdo, en el que llevaban varios días trabajando.
Pese a que en los equipos de negociación participan miembros de la directiva nacional de PP y Vox, las negociaciones fueron en Extremadura (y están siendo en Aragón) lideradas en todo momento por los presidentes autonómicos.
Los dirigentes nacionales están interviniendo poco en las negociaciones y se ocupan, principalmente, de que se respeten los principios de coherencia y proporcionalidad en cada territorio.
En opinión de ambas formaciones, pronto sonará la misma "música" en Aragón. Así lo ha confirmado Garriga, que ha indicado que el acuerdo con el PP en esta comunidad, donde la fecha límite para impedir la repetición electoral es el 3 de mayo, será el siguiente.
En Génova explican que no es momento de hablar públicamente de otros territorios para no embarrar los procesos, pero reconocen que el acuerdo en Aragón está muy avanzado, en términos muy parecidos de lo que estaba Extremadura hace unos días.
Más atrasadas van las negociaciones en Castilla y León, la última comunidad que celebró comicios, aunque tras el pacto de Extremadura se espera que todos los procesos se aceleren porque la idea es que los principales ejes del acuerdo se repliquen en el resto de territorios.
Donde el PP no espera tener que negociar con Vox es en Andalucía, comunidad que celebra comicios el 17 de mayo, pues a día de hoy todavía siguen confiando en que Juanma Moreno logre revalidar la mayoría absoluta. EFE
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