Elegir bien la compañía de la luz puede ahorrarte hasta 300 euros al año en la factura

Las tarifa media de electricidad puede variar desde los 29 euros hasta los 55 euros mensuales y se registran diferencias notables también en el mercado de gas, según un estudio de Roams

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Dos bombillas sobre billetes de 50 euros (Ricardo Rubio / Europa Press)
Dos bombillas sobre billetes de 50 euros (Ricardo Rubio / Europa Press)

El coste anual de la factura de la luz puede variar hasta en 300 euros dependiendo de la compañía seleccionada para el suministro energético, según el Informe Global de Energía 2026 de la comparadora Roams. Esta disparidad no solo evidencia la falta de uniformidad en las ofertas en mercado libre, sino que convierte la comparación de tarifas de electricidad y gas en una tarea decisiva para cualquier consumidor.

El análisis de Roams, que abarca 48 compañías y ocho comercializadoras, revela un escenario donde el precio del kWh puede cambiar drásticamente según la empresa: la opción más cara puede superar en más de diez veces a la más barata. Para un consumo medio de 290 kWh mensuales, optar por una tarifa de 0,10 euros/kWh significa pagar 29 euros al mes, mientras que una tarifa de 0,19 euros/kWh eleva el gasto hasta los 55 euros. La diferencia anual alcanza los 312 euros solo en la parte variable de la factura eléctrica.

En el caso del gas, la variación también resulta considerable. Los precios oscilan entre 0,051 y 0,091 euros/kWh. En este caso, el mercado regulado se mantiene como la alternativa más económica, ya que el precio medio del último año apenas supera los 0,05 euros/kWh, situándose incluso por debajo en la actualidad.

Elección de compañía y condiciones de permanencia

En paralelo, la libertad para cambiar de proveedor se ha incrementado en el mercado de la electricidad. Del total de compañías analizadas, cerca del 80% no exige permanencia en sus tarifas fijas de luz. Esta condición permite que los clientes puedan cambiar de compañía sin penalización.

En el segmento del gas, sin embargo, la flexibilidad es menor. Solo 25 compañías de las que ofrecen tarifas fijas de gas permiten abandonar el contrato sin penalización, mientras que siete mantienen compromisos mínimos de 12 meses, generalmente acompañados de penalizaciones en caso de ruptura anticipada. En el mercado regulado, la normativa prohíbe las penalizaciones y garantiza la movilidad del consumidor sin restricciones contractuales.

Torres de alta tensión.
Torres de alta tensión.

El informe también subraya que el origen de la electricidad varía considerablemente entre las comercializadoras. Mientras una veintena de compañías suministra energía de origen 100% renovable, otras mantienen un mix donde predominan fuentes como la nuclear o el gas.

Digitalización y experiencia de usuario

La digitalización es otro factor que avanza de manera desigual entre las comercializadoras. De las 48 compañías estudiadas, el 56% ofrece aplicación móvil junto con el área de cliente en la web, mientras que el resto limita la gestión al entorno online tradicional. En el mercado regulado, la digitalización está más extendida debido a la pertenencia de las comercializadoras a grandes grupos empresariales. La mayoría dispone de web y aplicación móvil, salvo algunas excepciones en territorios extrapeninsulares donde el desarrollo digital aún es limitado.

En cuanto a la calidad del servicio al cliente, las reclamaciones alcanza una media de las 4,8 por cada 100 puntos de suministro en el mercado libre de electricidad, aunque ciertas comercializadoras apenas registran incidencias. En gas, la media sube a 8,6, y algunas compañías superan ampliamente este valor. En el mercado regulado, la dispersión es menor: la electricidad registra una media de 1,2 reclamaciones y el gas 1,55 por cada 100 suministros.

En el mercado libre, la nota media en las valoraciones de Google se sitúa en 3,1 sobre 5, con una brecha de más de tres puntos y medio entre las compañías mejor y peor valoradas. En el regulado, la media desciende a 2,09 sobre 5. Según Salazar, “los factores que más perjudican la percepción global del servicio no siempre están relacionados con el precio, sino con la calidad de la atención y la gestión”.