Luis Miguel Pascual
París, 17 abr (EFE).- ¡Paren las máquinas! Francia tiene una nueva perla en el ciclismo, el joven Paul Seixas, 19 años, un prodigio del pedal que, además, compagina su carrera deportiva con los estudios en una prestigiosa Escuela de Negocios.
Un diamante en bruto en el país que alberga el Tour de Francia y que no lo gana desde que Bernard Hinault hizo sonar por última vez La Marsellesa en los Campos Elíseos en 1985, que ha llegado a las más altas instituciones del Estado.
Algunos medios han publicado que el mismísimo Emmanuel Macron ha tomado cartas en el asunto para que Seixas no abandone el equipo Decathlon, con quien tiene contrato hasta 2027, lo que le coloca en el punto de mira de las principales escuadras del pelotón.
Empezando por el UAE de Tadej Pogacar, cuyo director deportivo, Mauro Gianetti, aseguró recientemente que sería "un sueño" juntar a los dos prodigios bajo la misma bandera.
Ponerse a las órdenes del esloveno podría ensombrecer su progresión y todo el país quiere volver a vibrar en las cunetas durante el mes de julio con un auténtico candidato al primer escalón del podio.
Una sensibilidad que no ha pasado inadvertida en el palacio del Elíseo, que ya hace unos años salió de su habitual reserva en materia deportiva para pronunciarse en favor de la continuidad de Kylian Mbappé en el París Saint-Germain.
En el caso de Seixas, supone un reto para la formación Decathlon, que cuenta con altas ambiciones en el pelotón y un presupuesto que ronda los 40 millones de euros para servir de trampolín a las ambiciones de su nueva promesa.
¿Será suficiente para convencerle de no escuchar los cantos de sirena que le llegan de diversos rincones?
El propio interesado no parece estar demasiado preocupado por la burbuja que está creándose en su entorno y sus hazañas deportivas, como la última en la Itzulia (Vuelta al País Vasco), que no perturban su carácter tranquilo y algo introvertido.
Prodigio desde muy temprana edad, el oriundo de Lyon, que comenzó a practicar el ciclismo desde los ocho años, no ha dejado de lado sus estudios pese a sus éxitos deportivos.
A su llegada al instituto, fue inscrito en un curso especial destinado a los deportistas profesionales, que le permite conciliar estudios, entrenamientos y competiciones, aunque pronto optó por la educación a distancia, que coincidió en 2023 con su fichaje por el AG2R, el antecesor del Decathlon.
Además de seguir su progresión deportiva, Seixas se obstinó en pasar la selectividad para poder acceder a estudios universitarios, algo que consiguió en las especialidades de ciencias económicas y literatura inglesa, con una nota de notable.
En ese momento se planteaba una gran decisión en su futuro: proseguir su formación académica o consagrarse al deporte de alto nivel en cuerpo y alma.
"Apuesto por tener un proyecto paralelo, nunca sabes lo que te puede pasar", dijo el ciclista hace un año al diario L'Équipe para justificar su decisión de inscribirse en una escuela de negocios.
La elegida fue la BBA de Lyon, que cuenta con un programa específico para deportistas de alto nivel que les permite seguir sus cursos a la carta.
El estudiante puede optar por completar la carrera en cuatro años o extenderla a ocho, pero también ofrece diferentes modalidades de clases y exámenes, que en todo caso pueden seguirse a distancia.
Sus profesores están encantados con la actitud que Seixas muestra en la Escuela. "Está muy implicado y motivado, es un gran currante", cuenta a Le Figaro el responsable de pedagogía de la BBA, que desvela que su nota ronda los 14 sobre 20.
A la pregunta que aún no ha respondido el corredor es la que Francia entera espera: ¿Correrá el próximo Tour? Al menos en la escuela tendrá vacaciones en julio. EFE

