Rafaela Carrasco dice adiós a la Carmen de Bizet para retratar a las cigarreras en 'Humo'

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Madrid, 14 abr (EFE).- La bailarina y coreógrafa Rafaela Carrasco deja atrás a la Carmen de la copla, a la de Mérimée y a la de Bizet para retratar en 'Humo', a través de la danza, el paisaje de las cigarreras del XIX, un colectivo al que rinde homenaje "sin caer en el tópico", pero rescatando de esas obras lo que le interesa.

Una pieza, que presenta en el Centro Danza Matadero del 16 al 19 de abril, con la que quiere mostrar y desmitificar "el mito y el estereotipo de la Carmen", creado desde la visión de un hombre.

Un espectáculo "femenino y feminista", detalla este martes Rafaela Carrasco (Sevilla, 1972), porque gracias a las cigarreras se consiguieron muchas mejoras laborales como la reducción de jornada, guarderías y mejor salario para "unas mujeres que trabajaban en un mundo de hombres".

'Humo' es un "trabajo de mujeres que recuerdan a otras mujeres", detalla Carrasco, que está acompañada en el escenario por Cristina Soler, Magdalena Mannion, Carmen Coy, Nazaret Oliva, Alejandra Gudí y Cristina San Gregorio, además de por la voz flamenca Gema Caballero y de la lírica de Marta Estal, además de Isidora O'Ryan.

Premio Nacional de Danza 2023, asegura que las cigarreras fueron "valientes en un sistema hecho para hombres, eran miles y resistieron".

El dramaturgo Álvaro Tato vuelve a colaborar con la coreógrafa y ha armado una dramaturgia en la que resuenan de lejos la Carmen de Mérimée y Bizet, también la Amparo de Emilia Pardo Bazán o la Colasa del chotis. Ha creado "un canto a unas figuras míticas que han tenido algo de mujer moderna, de 'femme fatale' y de la mujer trabajadora", a las que se les deben mucho las mujeres de hoy.

"Un canto generacional a un gremio y a un colectivo", detalla Tato.

'Humo' cuenta con música grabada y voces en directo, "un equilibrio con el que han logrado conseguir la calidez que deseábamos" y en donde a la popular habanera de la ópera le han dado una vuelta hasta transformarla en guajira.

La coreografía se estructura en dos partes: la primera más centrada en una jornada de trabajo y la segunda concentrada en los personajes en la que se muestra a la mujer andaluza y se juega con sarcasmo -señala Carrasco- con la figura del toreador, "casi parodiándolo". EFE

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