Guillermo Cabellos
Barcelona, 3 abr (EFE).- La banda barcelonesa Mujeres lanza 'Es un dolor inexplicable', un trabajo que regresa al 'garage pop' con el que denuncian la voracidad de la industria musical, la búsqueda de la notoriedad inmediata y la obsesión por la acumulación de oyentes y 'sold outs', algo que contrasta con su concepción del éxito: no descargar la furgoneta el lunes.
Pese al nombre, el grupo está compuesto por tres tíos que se conocieron estudiando cine en la ESCAC a comienzos de los 2000: el guitarrista y cantante Yago Alcover, el bajista Pol Rodellar y el batería Arnau 'Tito' Sanz.
Estos dos últimos reciben a EFE en su local de ensayo, un cubículo situado en el extremo Besós de Barcelona, ya en el término municipal de Sant Adrià, que forma parte de un complejo compartido con decenas de otras bandas.
"Somos un grupo que se dio a conocer en salas de concierto pequeñas y comprando discos, en un entorno musical que crea una escena. Y lo que nos interesa es proteger justamente estos espacios que están desapareciendo", explica Rodellar, quien ve en ese espíritu la chispa que llevó a muchas de las letras de 'Es un dolor inexplicable' (Sonido Muchacho).
"Es un disco que habla un poco de verse en un mundo en el que hay unos intereses generales que no van mucho en sintonía con lo que uno puede sentir. Son canciones que hablan sobre esta incomodidad general", sigue el bajista.
"Nos sentíamos muy poco a gusto con cómo está yendo la industria musical, sobre todo referente a todo el tema de escuchas, de Spotify, de esta obsesión de querer sacar ya un single y que en 24 horas sea un récord. De querer hacer un 'sold out' en dos días, de esta obsesión de las bandas medianas al acabar el WiZink o el Sant Jordi. No nos sentimos cómodos con estas obsesiones, con estos objetivos que tienen ciertas bandas y sellos", analiza a su vez Sanz.
Es por eso que Mujeres tiran de carretera y recorren festivales y salas por todo el territorio, una apuesta aprendida de "una escena que funcionaba totalmente de forma autónoma e independiente", lo que ahora ven como uno de sus motivos de supervivencia tras cerca de dos décadas de trayectoria.
"Hemos compaginado nuestro trabajo con el grupo los fines de semana y no hemos tenido tampoco muchas expectativas, simplemente hacer las canciones que nos gustaban y poder tocar", admite Sanz, que explica que el crecimiento del grupo ha sido paulatino y que poco a poco han podido incorporar a su equipo a un técnico de sonido o a un conductor que además se encarga del material.
"¡El éxito es no descargar la furgoneta el lunes!", bromea el batería mientras matiza que hasta 'Desde flores y entrañas', el anterior disco de 2023, el proyecto les obligaba a mantener otro empleo en paralelo.
Su huella, ineludible en el panorama independiente español, ha servido como referente para que otras bandas como Carolina Durante, The Parrots, Hinds, Biznaga o Axolotes Mexicanos se lanzaran a las guitarras y, "aunque ellos lo estén petando más, tú estás allí, en una posición estable".
En lo musical, este séptimo trabajo de estudio parte de la idea de "volver al disco corto, rápido", tal y como habían hecho en 'Siento muerte' (2020), y envolver sus letras de ese 'garage pop' inconfundible.
"Jugamos con la diferencia entre las dos caras. Quizás si lo escuchas digitalmente ves que es una ristra de temas seguidos, pero en el vinilo tienes una primera cara que es frenética, y cuando lo giras se va relajando", detalla Rodellar, que insiste en la diferencia de matices entre la cara A, que va de 'Alucinante' a 'Cristales', y la B, que comprende de 'Es un dolor inexplicable' a 'Si pudieras ver mi futuro'.
De hecho, su apuesta por el vinilo es otra de las batallas que juegan en favor de la creación de escenas, ya que sacaron los singles 'Alucinante', 'Después destello' y 'Caen imperios' en formato siete pulgadas con uno o dos temas inéditos en la cara B, un material que distribuyeron por unos pocos comercios especializados.
"La idea era sacar a la gente de Spotify y llevarlos a las tiendas de discos, justamente porque queremos una ciudad en la que, al salir a la calle, te puedas encontrar una tienda de música o una sala de conciertos pequeña", cuenta el bajista.
"También pensamos, aunque no explícitamente porque nos lo encontramos después, en que estas tiendas están maltratadas cuando salen ciertas ediciones tochas que les pueden salvar el mes, como pasó con Rosalía, que en un principio solo distribuyó a grandes superficies", agrega Sanz.
Ahora, los barceloneses se preparan para enseñar este 'Es un dolor inexplicable' en primavera y verano por festivales como el Vida de Vilanova i la Geltrú, el Blockparty de Arganzuela o el Ebrovisión de Miranda de Ebro, antes de arrancar con más de 20 fechas por salas de todo el territorio entre octubre de 2026 y febrero de 2027. EFE
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