El patrullero Tagomago de la Armada concluye su operación de vigilancia marítima en el mar de Alborán

La nave realizó tareas clave de protección, vigilancia y control en aguas de interés nacional, contribuyendo a la seguridad y estabilidad de la región, según ha informado la Armada, cumpliendo además labores de disuasión frente a riesgos y amenazas en la zona

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Un miembro de la dotación del patrullero Tagomago participó por primera vez en las misiones de vigilancia marítima en el mar de Alborán, oportunidad que, según recogió la Armada, le permitió aprender de los tripulantes más experimentados sobre el control del tráfico marítimo y la supervisión del cumplimiento normativo en navegación. La experiencia incluyó la contribución a mantener la presencia naval en áreas estratégicas, con el objetivo de disuadir riesgos y garantizar la seguridad. La noticia principal, según informó la Armada, es la finalización de la operación de vigilancia marítima del Patrullero de Vigilancia de Zona (PVZ) Tagomago en espacios considerados de interés nacional en la zona del mar de Alborán, dentro de las Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión (OPVD).

De acuerdo con la información proporcionada por la Armada, la misión del Tagomago se centró en la verificación y control del tráfico marítimo en aguas próximas a la isla de Alborán. Estas actividades buscan asegurar la libertad de navegación, la presencia naval en puntos clave y el conocimiento detallado del entorno marítimo. Además, corresponden a funciones de seguridad marítima definidas por las Fuerzas Armadas para prevenir y gestionar amenazas y actos ilícitos que puedan afectar la estabilidad y la seguridad en el área.

El medio detalló que el buque Tagomago opera bajo el control operativo del Mando de Operaciones y que, con una dotación compuesta por 25 hombres y mujeres, se ha integrado de manera habitual en tareas de protección de los intereses marítimos nacionales. Según consignó la Armada, el patrullero es el segundo de los diez construidos dentro de la clase Anaga en la década de los ochenta y forma parte de los ocho buques que dependen del Mando de las Unidades de la Fuerza de Acción Marítima situadas en Cádiz.

Entre las tareas que cumplió el Tagomago durante su reciente despliegue se incluiría, según reportó la Armada, el control y protección del tráfico marítimo, así como la vigilancia y control de la actividad pesquera en la zona. El papel de este tipo de patrulleros resulta fundamental en la supervisión y resguardo de los espacios marítimos de soberanía y de interés nacional marcados por la normativa vigente.

En relación con la estructura de mando, informó la Armada que el Mando Operativo Marítimo (MOM) es la instancia responsable del planeamiento, conducción y seguimiento de operaciones de presencia, vigilancia y disuasión en espacios atribuidos a la soberanía nacional. Subordinado al jefe de Estado Mayor de la Defensa, el MOM se encuentra dirigido por el almirante de Acción Marítima, vicealmirante Vicente Cuquerella Gamboa, desde su sede en Cartagena (Murcia).

El medio amplió que los buques de la Armada involucrados en estas tareas lo hacen bajo el control operativo del Mando de Operaciones, el cual coordina actividades para potenciar el conocimiento del entorno marítimo, proteger los intereses nacionales y anticipar posibles amenazas en colaboración con otras instituciones del Estado. Tal como publicó la Armada, estas Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión constituyen una herramienta esencial para detectar y responder rápidamente ante cualquier situación de crisis que pueda afectar la seguridad marítima.

Según agregó la Armada, el MOM integra su labor dentro de la estructura de Mandos Permanentes junto a los Mandos Operativos Terrestre, Aéreo, Espacial y Ciberespacial. El conjunto de estas entidades permite coordinar la vigilancia y protección diaria de los dominios estratégicos del país. En este contexto, aproximadamente 850 militares de las Fuerzas Armadas participan en operaciones permanentes a diario, bajo la dirección del Mando de Operaciones, reforzando así la capacidad de anticipación y respuesta ante riesgos que amenacen los intereses nacionales, tal como informó la Armada.

El papel del Tagomago en este despliegue apostó, según detalló el medio, tanto por la vigilancia como por la disuasión ante eventuales riesgos y amenazas. El buque, diseñado especialmente para la acción marítima y la protección de los intereses estratégicos en el entorno marino, reforzó la presencia de las Fuerzas Armadas en un área identificada como sensible por su relevancia en el tráfico marítimo y la soberanía nacional.

Durante la operación recientemente concluida, el patrullero no solo participó en labores de presencia, sino que contribuyó de forma activa al cumplimiento de la normativa y al control de situaciones irregulares o potencialmente peligrosas en las proximidades de la isla de Alborán. Esta presencia naval consolidó los mecanismos de defensa y prevención establecidos por el Estado, garantizando la estabilidad y la defensa de los espacios marítimos de interés, puntualizó la Armada en sus comunicados sobre el operativo.