Subinspector en Granada condenado por malos tratos a juicio este lunes por quebrantar orden de alejamiento

El agente afronta una nueva audiencia por supuestas infracciones de la restricción impuesta tras denuncias de acoso, la fiscalía pide multa e indemnización, mientras la acusación particular solicita la sanción más elevada contemplada por la ley

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El argumento principal del agente al explicar los fallos en el dispositivo de control fue una supuesta alteración accidental, alegando, según recogió Europa Press, que la pulsera telemática funcionaba de manera defectuosa en situaciones como cuando la sumergía en la playa, durante actividades como el barranquismo donde el aparato podía recibir golpes, o en escenarios donde se quedaba sin cobertura. Estos detalles forman parte del proceso judicial iniciado contra el subinspector de la Policía Local de Granada, quien ya había recibido una condena de dos años y ocho meses de prisión por ejercer violencia física y psíquica de manera reiterada contra su expareja. Actualmente, enfrenta un nuevo juicio como resultado de supuestas infracciones en la orden de alejamiento que se le impuso en 2023.

De acuerdo con Europa Press, el juicio tiene lugar este lunes en el Juzgado de lo Penal 4 de Granada. La sesión, programada para celebrarse a puerta cerrada, aborda las acusaciones formuladas tanto por la Fiscalía como por la representación legal de la víctima, quienes sostienen que el agente quebrantó varias veces la orden de alejamiento. Dicha orden iba acompañada de un dispositivo de localización electrónica cuyo uso era obligatorio para el subinspector tras las medidas adoptadas por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer.

Según informó Europa Press, la expareja del subinspector interpuso denuncias señalando reiteradas manipulaciones en la pulsera telemática. Parte de estos incidentes se examinan durante el actual juicio, mientras que otros episodios forman parte de una investigación diferente, en otra causa paralela que se mantiene abierta.

La postura de la Fiscalía determina que las alteraciones en el funcionamiento del dispositivo no responden a accidentes fortuitos, sino a actos deliberados. Según publicó Europa Press, el Ministerio Público entiende que estas conductas buscaban provocar situaciones de incomodidad y ansiedad en la víctima, ya que la activación del sistema, que incluye pitidos, le hacía revivir experiencias de «estrés y ansiedad». En consecuencia, la Fiscalía solicita la imposición de una multa de 5.400 euros y exige que el acusado indemnice a la víctima con 3.000 euros por daños morales.

Por otra parte, la acusación particular, representando los intereses de la víctima, ha pedido que se aplique la máxima sanción contemplada por la legislación vigente para delitos de esta naturaleza. En este sentido, Europa Press informó que esta parte reclama una multa de 7.200 euros y una indemnización adicional de 6.000 euros. La argumentación subraya que, dada la condición profesional del agente y su formación técnica, era plenamente consciente de las consecuencias y la mecánica de sus actos.

El historial judicial del subinspector incluye una condena dictada en diciembre por el Juzgado de lo Penal 5 de Granada, que lo halló culpable de un delito habitual de violencia física y psíquica y de otro delito de menoscabo contra su excompañera sentimental. La sentencia impuso dos años y ocho meses de privación de libertad. Tanto la defensa del agente como la Fiscalía y la acusación particular recurrieron la decisión ante la Audiencia Provincial de Granada, conforme reportó Europa Press. El tribunal se encuentra a la espera de fijar fecha para la revisión de este recurso, dado que la defensa solicita la absolución total, mientras las otras partes insisten en aumentar la pena.

Las circunstancias judiciales en torno a este caso incluyen distintos procedimientos paralelos. Por un lado, el juicio celebrado este lunes por presuntas violaciones persistentes de la orden de alejamiento asociada a la pulsera telemática; por el otro, diversas denuncias complementarias por incidentes similares, que aún están bajo análisis judicial en otro juzgado.

El proceso refleja la situación de seguimiento electrónico destinado a proteger a víctimas de violencia de género y el control judicial sobre quienes reciben este tipo de órdenes restrictivas. Conforme detalló Europa Press, la interpretación de los hechos por parte de la Fiscalía y la acusación particular difiere significativamente de la versión ofrecida por el subinspector. Para el agente, la manipulación del aparato se debió a una serie de desgracias técnicas o accidentes en contextos deportivos o recreativos, lo que habría originado fallos como interrupciones del servicio o activaciones no intencionadas del sistema de alarma de la pulsera. Frente a ello, los acusadores insisten en que existió voluntad consciente de vulnerar las medidas impuestas para asegurar la seguridad de la víctima.

El desarrollo de las actuaciones judiciales, reportó Europa Press, mantiene en suspenso tanto la resolución definitiva de este nuevo procedimiento como la tramitación del recurso relacionado con la condena por violencia de género. Así, permanece abierta la posibilidad de que se modifiquen las penas o se introduzcan sanciones adicionales, en función de las valoraciones judiciales sobre la responsabilidad y la intencionalidad en las conductas del acusado.