España publica la primera estrategia nacional contra la proliferación de armas de destrucción masiva

El Gobierno español da a conocer un plan novedoso que busca fortalecer la seguridad frente a amenazas nucleares, químicas o biológicas, impulsando medidas de protección nacional y una coordinación más estrecha con actores internacionales ante el creciente riesgo global

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El reciente señalamiento del Ejecutivo español acerca de las amenazas derivadas de organizaciones no estatales capaces de obtener materiales o conocimientos necesarios para fabricar armas nucleares, radiológicas, químicas o biológicas marca un cambio en la forma de enfrentar riesgos relacionados con la seguridad nacional. Según informó Europa Press, España ha oficializado la Estrategia Nacional contra la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva, cuyo contenido fue aprobado el 16 de diciembre por el Consejo de Seguridad Nacional y publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

El medio Europa Press detalló que esta nueva estrategia representa la primera vez que España articula de manera detallada sus objetivos y directrices ante la amenaza de proliferación de armas de destrucción masiva en un entorno internacional caracterizado por creciente complejidad. La publicación del documento sucedió dos días después de que el presidente Pedro Sánchez se manifestara en contra del desarrollo y despliegue global de armas nucleares en la Conferencia de Múnich, declarando que el rearme nuclear registrado recientemente, con un gasto estimado en 11 millones de dólares cada hora, no constituye el rumbo deseado.

El documento estratégico reconoce el impacto que ha tenido la invasión rusa de Ucrania y la dificultad añadida a la cooperación multilateral, en especial tras la suspensión del diálogo estratégico entre Estados Unidos y Rusia motivada por el fin de la extensión del tratado Nuevo Start. Esta suspensión, según reconoce la estrategia, ha dificultado la resolución de la actual crisis en el sistema de control de armamento nuclear. El texto también se refiere a la necesidad de autoprotección frente a la posibilidad de que grupos no gubernamentales traten de acceder a materiales o competencias para producir armas de destrucción masiva.

De acuerdo a lo publicado por Europa Press, este plan estratégico persigue un doble objetivo. Por un lado, busca reforzar la protección de los intereses nacionales en cuanto a seguridad global a través de una coordinación entre los distintos órganos de la Administración General del Estado. Por otro, plantea la importancia de preparar tanto a las administraciones públicas como a la sociedad civil para impedir cualquier intento de proliferación dentro del territorio español. Así, el Estado asume un papel político-estratégico para hacer frente a las amenazas derivadas de la proliferación de estas armas, en respuesta al riesgo creciente identificado por las sucesivas estrategias nacionales de seguridad.

Europa Press consignó que, en consonancia con la Estrategia Española de Acción Exterior y la Directiva de Defensa Nacional, la nueva estrategia aboga por una mayor implicación de España en las iniciativas europeas e internacionales de desarme, así como una defensa robusta del derecho internacional. El documento destaca la relevancia de participar en la construcción de paz y seguridad desde el marco del control de armamentos y del sistema multilateral, siguiendo la tendencia marcada desde el final de la Guerra Fría y los atentados del 11 de septiembre de 2001.

El gobierno recuerda en el texto que la Estrategia Europea contra la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva, aprobada en 2003 por la Unión Europea, ya expuso los riesgos crecientes tanto por el intento de países de desafiar tratados internacionales y desarrollar armas nucleares, radiológicas, biológicas y químicas como por el peligro de que materiales peligrosos pudieran llegar a manos de organizaciones terroristas. El ejecutivo español señala que la nueva estrategia nacional refleja los desafíos identificados en aquella estrategia de 2003, incorporando la evolución del panorama internacional agravada por la guerra en Ucrania y las tensiones actuales en el sistema multilateral, especialmente en cuestiones de no proliferación.

Hasta la fecha, la política estratégica de España en materia de armas de destrucción masiva se limitaba a considerarlas una amenaza dentro de las sucesivas estrategias nacionales de seguridad, pero no había desarrollado un plan sectorial para abordarlas de manera específica. El gobierno explicó, según reportó Europa Press, que desde 2011 las distintas estrategias nacionales han reconocido la proliferación de estas armas como una amenaza relevante y se ha contemplado la necesidad de enfrentarlas como parte integral de la política de seguridad nacional y del compromiso del país con la estabilidad y la paz internacionales. Los informes del Departamento de Seguridad Nacional ubican este riesgo, de manera consistente, entre los de menor probabilidad pero con potencial de causar grandes consecuencias.

En el contexto internacional descrito por la estrategia –que Europa Press tilda de "fase crítica"– se enfatiza que tanto la agresión de Rusia sobre Ucrania como el debilitamiento progresivo del multilateralismo han puesto en riesgo los cimientos de los acuerdos de control de armamentos, proliferación y desarme. El Gobierno identificó, además, una acumulación de crisis no resueltas vinculadas a la proliferación, como las situaciones en Irán y Corea del Norte, que muestran signos de agotamiento del sistema internacional de no proliferación.

El texto gubernamental expone que la agresión rusa en Ucrania contribuye a debilitar la arquitectura internacional en varios frentes. Así, el incremento en la producción y venta internacional de material militar mina los fines del régimen de no proliferación y desarme, aunque no se vincule directamente con un aumento del riesgo de proliferación. Ejemplos de esta tendencia son la transferencia de vehículos aéreos no tripulados por parte de Irán a Rusia y la intensificación de la cooperación militar entre Corea del Norte y Rusia. Además, la paralización del diálogo estratégico entre Estados Unidos y Rusia ha impedido avances y ha agravado la crisis del sistema de control de armamentos. El Ejecutivo añade que la postura de Rusia está obstaculizando numerosos foros internacionales y que ha suspendido su participación en iniciativas diplomáticas para resolver crisis de proliferación nuclear, dificultando la resolución de los expedientes pendientes.

La declaración del Gobierno señala también la utilización de “retórica nuclear irresponsable” por parte de autoridades rusas, que estarían empleando amenazas nucleares con fines propagandísticos y promoviendo acciones desestabilizadoras, como el despliegue de armas nucleares en Bielorrusia. Según el documento recogido por Europa Press, estos factores restan posibilidades de alcanzar progresos tangibles en materia de desarme.

En cuanto a Oriente Próximo, la estrategia reconoce un alto grado de inestabilidad que afecta de manera negativa la arquitectura internacional para evitar la proliferación de armas de destrucción masiva. Pese a ciertos avances como la realización de cuatro sesiones de la Conferencia para una Zona Libre de Armas Nucleares en la región, la situación sigue representando un reto. El gobierno español identifica, asimismo, los programas nucleares de Corea del Norte, el potencial uso de armas químicas en el conflicto sirio y los métodos de dispersión asociados como elementos que muestran el paulatino deterioro del sistema internacional para controlar la proliferación y avanzar en materia de desarme.