Paula Fernández
Santiago de Compostela, 7 feb (EFE).- El salmón languidece en Galicia y la Xunta ha vedado su pesca esta temporada, pero los ecologistas lo ven insuficiente y quieren que lo declare en peligro de extinción, un paso que pondría a la comunidad gallega a la cabeza de la conservación de una especie en declive en España.
En los ríos de la vertiente cantábrica y atlántica norte de España cada vez se ven menos salmones. Asturias ha decretado restricciones a su pesca, Navarra lleva tres años vedándola y Galicia se ha sumado a la veda esta temporada.
Los ecologistas gallegos quieren que la Xunta dé un paso más allá ante una situación que consideran dramática.
"Alguien tiene que dar el primer paso. Veremos si por una vez Galicia se pone a la cabeza en una iniciativa de conservación o si vamos a esperar a que simplemente ya no lleguen salmones a nuestros ríos", ha señalado a EFE el presidente de la Sociedade Galega de Historia Natural, Serafín González.
Esta entidad y la Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galiza (Adega), la Federación Ecoloxista Galega y AEMS – Ríos con Vida solicitaron esta semana a la Dirección Xeral de Patrimonio Natural que incluya al salmón atlántico en el catálogo gallego de especies amenazadas como "en peligro de extinción".
Esto supondría que su pesca quede vedada hasta que la especie saliese del catálogo y que la Xunta elabore un plan de recuperación de la especie.
Los datos facilitados a EFE por la propia Consellería de Medio Ambiente dan cuenta de la merma del salmón en sus ríos.
En el Ulla, donde es una especie simbólica, la estación de control de Ximonde contabilizó una media de 173 salmones que remontaban sus aguas entre 2000 y 2017, dato que no alcanzó los 40 ejemplares en 2023 y 2024.
Los contadores instalados en los últimos años en el Ulla, el Eo y el Landro tampoco arrojan buenas cifras y las capturas de salmón se han reducido. A mediados de la primera década de los 2000 llegaron a superar las 300, pero en 2025 (datos provisionales) solo se pescaron cuatro.
La Xunta reconoce que "el descenso detectado pone en serio riesgo el futuro de sus poblaciones", pero ni los ecologistas ni los expertos ven voluntad en las administraciones para apostar en condiciones por su recuperación.
"La situación actual es la crónica de un fracaso de gestión absoluto por parte de quien debería encargarse de ello", ha lamentado a EFE Fernando Cobo, catedrático de Zoología de la Universidad de Santiago.
Cobo considera que la veda tiene sentido pero llega tarde, ya que desde hace años es necesario un plan de control de la especie y restaurar y corregir los focos de contaminación de los ríos.
Sí se ha hecho, ejemplifica, con la anguila, con un "intenso apoyo" de la administración europea y proyectos internacionales para controlar su evolución. "Algo semejante tendría que haberse hecho con el salmón", ha insistido.
En España, el Ministerio para la Transición Ecológica propondrá a las comunidades este mes declarar a la anguila en peligro de extinción.
¿Qué ha llevado al salmón a la situación actual? El catedrático Cobo apunta que han perdido su hábitat de manera significativa por la construcción de presas, que dificultan su remonte, y la sobrepesca en la fase marina también lo ha mermado.
También hay otros factores que pueden ser "localmente muy graves", como la contaminación, que provoca una pérdida de zonas reproductoras de calidad.
En el caso del Ulla, son frecuentes los avisos de los ecologistas sobre las amenazas que representan la reapertura de la mina de cobra de Touro-O Pino (A Coruña) y la instalación de la macrocelulosa de Altr en Palas de Rei (Lugo), que sería la "puntilla" para el río, según Cobo.
Los ecologistas que han pedido a la Xunta catalogar al salmón en peligro de extinción defienden que el plan de recuperación incluya medidas para mejorar la calidad de las aguas de los ríos, pero también que se eliminen o se establezcan dispositivos de franqueo en las infraestructuras que dificultan sus desplazamientos.
"Los embalses y cualquier presa o azud que haya en ríos con potencial salmonero tienen que ser permeables a su desplazamiento. Es una medida imprescindible para garantizar la recuperación", concluye Serafín González. EFE
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