
Diana Morant, al referirse a los hechos ocurridos durante un mitin en la campaña electoral de Aragón, puso de manifiesto su preocupación por lo que describió como una normalización de los insultos y la hostilidad en el discurso político actual, especialmente desde el Partido Popular. Según detalló Europa Press, la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades manifestó en declaraciones recogidas por La Sexta su escepticismo sobre la posibilidad de que Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, condene los insultos que una concejal de su partido dirigió recientemente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Durante la citada entrevista, reportó Europa Press, Morant cuestionó abiertamente que el líder del Partido Popular vaya a recriminar dichos comportamientos dentro de su organización. Sostuvo que resulta improbable esta condena ya que las expresiones insultantes, según sus palabras, “se han convertido en un lema” dentro de su formación política. Para respaldar su argumento, la ministra rememoró un episodio ocurrido en el Congreso de los Diputados, cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid llamó al presidente del Gobierno con un insulto, lo que posteriormente habría dado lugar a una consigna interna que, según Morant, disimula el insulto bajo el eslogan “me gusta la fruta”.
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El medio Europa Press relató que Morant insistió en que es responsabilidad de Feijóo repudiar públicamente estos ataques y alertó sobre las consecuencias que tiene el mantenimiento de este tipo de lenguaje beligerante en el ámbito público. Atribuyó a la dirección del Partido Popular una actitud que, a su juicio, alimenta la polarización social y abona un clima político que califica de perjudicial, considerando que nadie en el país merece estar sometido constantemente a ese ambiente de confrontación.
En línea con los acontecimientos más recientes, la ministra reaccionó a las explicaciones proporcionadas por el presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, quien señaló que la concejal que vertió el insulto ha pedido disculpas y no será apartada del partido. Según refleja Europa Press, Morant interpretó estas declaraciones como una muestra de indulgencia interna, afirmando con tono irónico que “es un día bonito dentro del Partido Popular, se perdonan entre ellos”.
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Sin embargo, la ministra remarcó que tanto el comportamiento de la concejal como la resolución del partido de no tomar medidas son “imperdonables”, advirtiendo que la falta de consecuencias fomenta una percepción de impunidad dentro de la vida política. De acuerdo con la información difundida por Europa Press, Morant argumentó que este tipo de actitudes proyectan un mensaje erróneo al conjunto de la sociedad. Declaró que, como representante institucional, nunca defenderá tales comportamientos y manifestó su compromiso con combatirlos y señalarlos públicamente.
En sus palabras, recogidas por La Sexta y Europa Press, Morant atribuyó al Partido Popular una estrategia que, en su visión, amplifica los discursos hostiles y dificulta que los líderes del partido exijan a sus propios miembros rectificaciones o disculpas sinceras. Insistió en que la responsabilidad de los líderes políticos incluye marcar límites claros en cuanto al respeto y la convivencia democrática. Ante este panorama, la ministra reiteró la necesidad de detener la escalada de insultos en la política española e instó a una reflexión sobre el ejemplo que se transmite tanto a la ciudadanía como a otros representantes públicos.
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