Alberto Garzón alerta de la foto internacional "peligrosa" con Trump: "'El cuento de la criada' parece verosímil"

La escalada de tensiones globales, el avance de posturas extremas y el debilitamiento de Europa generan un clima similar al retratado en distopías televisivas, mientras se agudizan las disputas por recursos en un contexto de creciente inestabilidad internacional

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Durante una entrevista con Europa Press, Alberto Garzón advirtió sobre la erosión de las instituciones democráticas y el gradual deterioro social en países como Estados Unidos, donde el avance de fuerzas extremas y el uso de agencias como el Servicio de Control Migratorio (ICE) reflejan una deriva preocupante. Tal como publicó Europa Press, el exministro de Consumo alertó de que series distópicas como "El cuento de la criada" o "Years and years" parecen empezar a asemejarse a la realidad, debido al crecimiento de la tensión internacional, el auge de dinámicas autoritarias y la progresiva desestabilización geopolítica.

Según informó Europa Press, Garzón destacó que la Unión Europea ha perdido peso como actor internacional y se ha convertido en un espacio donde potencias como Estados Unidos y China compiten por recursos y control estratégico, dejando a Europa en una posición de vulnerabilidad. El exlíder de IU argumentó que la situación actual, marcada por disputas por recursos naturales y la transformación de los equilibrios de poder globales, presenta rasgos similares a los vividos durante la época del mercantilismo en los primeros imperios coloniales. Según Garzón, aquellos tiempos estaban definidos por la premisa de quitar los recursos a otros pueblos para obtener oro, plata o especies, una lógica que observa ahora en la pugna por minerales críticos, hidrocarburos y rutas comerciales, especialmente en el caso de la política de intervención estadounidense en Venezuela y las ambiciones sobre Groenlandia.

El exministro señaló, de acuerdo con Europa Press, que Estados Unidos ha dejado de justificar sus intervenciones internacionales en nombre de los derechos humanos, y, bajo la administración del presidente Donald Trump, se muestra abiertamente motivado por el control de recursos, sin justificaciones ni disimulos. Garzón explicó que aunque los análisis suelen describir a Trump como extravagante o narcisista, existen motivos estructurales compartidos por administraciones previas, como las de Barack Obama o Joe Biden, que también percibían el ascenso de China como una amenaza para la hegemonía estadounidense.

Al abordar el cambio estratégico estadounidense, Garzón indicó que la presión militar y la coacción han ido desplazando a la diplomacia, y que la administración actual actúa guiada por los intereses nacionales "de forma descarnada", restando importancia a la democracia. Según consignó Europa Press, Garzón opinó que es fundamental visibilizar el deterioro de la situación global y consideró "fea" la fotografía actual, donde las distopías televisivas parecen plausibles. El exministro remarcó la existencia de un proceso de desgaste democrático que avanza gradualmente, no de manera repentina, y advirtió de la normalización de hechos como la validación gubernamental de ejecuciones a manifestantes.

Europa Press detalló también que Garzón considera que el poder de la política permite cambiar el curso de los acontecimientos, por lo que defendió la necesidad de buscar alternativas al actual clima de crisis e inestabilidad internacional. En su libro "La guerra por la energía", Garzón aboga por opciones de cooperación y denuncia la lógica de enfrentamiento y competencia que atribuye a los Estados Unidos de Trump.

Sobre la función actual de la Unión Europea, Garzón manifestó que el continente sufre una "parálisis absoluta" y ha desarrollado tres grandes dependencias: militar respecto a Estados Unidos, industrial y tecnológica ante China, y energética por el petróleo y el gas de Rusia. Según publicó Europa Press, el exministro considera que para superar estas vulnerabilidades, la UE debería profundizar en su unidad política, apostar por los eurobonos y las finanzas públicas, fortalecer la política industrial, impulsar una transición ecológica acelerada y crear fuerzas militares propias. No obstante, señaló que Europa no está avanzando en esa dirección y que los dirigentes europeos parecen estar sumidos en la inacción, lo que convierte al continente en un terreno de disputa para otras potencias.

Garzón también abordó el impacto de estos procesos a nivel nacional, ejemplificando con el crecimiento de la extrema derecha y el riesgo de deterioro institucional en España. Europa Press reportó que advirtió sobre la posibilidad de que surjan gobiernos de signo radical capaces de minar las instituciones democráticas y crear fuerzas o entidades de naturaleza paramilitar semejantes al ICE estadounidense. Señaló que la experiencia reciente en Estados Unidos sirve de referencia, subrayando que hace una década pocos estadounidenses habrían considerado posibles tales situaciones.

En el ámbito político nacional, Garzón apuntó que percibe al gobierno español atento a las amenazas que supone el actual contexto geopolítico. Europa Press recogió que dentro de España la derecha mantiene posturas de negacionismo en torno a la crisis climática y sigue dependiendo del petróleo, mientras antiguos dirigentes neoliberales tratan de reubicarse ante los cambios en el escenario global.

Respecto a la situación económica, Garzón expuso su enfoque ecosocialista como alternativa viable al capitalismo, argumentando que este último ignora los límites físicos del planeta. Según Europa Press, el exministro defendió la importancia de la planificación y la gestión pública para garantizar derechos sociales fundamentales, como la vivienda, y planteó que hace falta voluntad política para proteger esos derechos frente a su mercantilización. A modo de ejemplo, ironizó sobre Trump afirmando que, pese a sus contradicciones, incluso en ocasiones respalda propuestas correctas como la restricción para adquisiciones inmobiliarias por parte de empresas.

En cuanto al mercado laboral, Garzón sostuvo que la reducción de la jornada laboral se erigirá como una conquista frente a la dinámica capitalista que prioriza el incremento constante de la producción y contribuye a la proliferación del síndrome de burnout. Europa Press recogió la reflexión de Garzón sobre la fatiga social ante el frenético ritmo laboral y su apuesta por la potencial mejora de la productividad con jornadas más cortas, en línea con propuestas internacionales por el "buen vivir" y el decrecimiento.

A lo largo de la entrevista, Garzón insistió en la necesidad de una ciudadanía vigilante y activa, capaz de evitar que estos procesos desemboquen en una erosión aún más profunda de las instituciones democráticas. Según Europa Press, el exministro consideró que la clave está en que la sociedad comprenda los riesgos presentes y no permanezca en silencio frente a la posibilidad de una deriva autoritaria y de crisis prolongada.