Madrid, 18 dic (EFE).- Con el objetivo de seguir fomentando la integración de la escultura en el discurso expositivo, el Museo del Prado ha ubicado en la Galería Central las estatuas de la emperatriz Isabel de Portugal, la reina María de Hungría, Carlos V y Felipe II que fueron realizadas en los talleres de Leone y Pompeo Leoni.
Ambos eran los talleres más influyentes de su época al servicio de la Corte Española. Las obras, en bronce y mármol, conviven ahora junto a las telas de pintores como Tiziano, cuyas obras sirvieron de igual modo y en las mismas coordenadas espacio-temporales a la difusión de la imagen de la familia real, creando así una vinculación iconográfica y de indumentaria.
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Las cinco esculturas destacan por su "gran simbolismo en el contexto del retrato dinástico de los Habsburgo", ha señalado el Museo en una nota.
"La alta calidad técnica y formal de diversos retratos de la familia del emperador Carlos V se sitúa en uno de los estadios más elevados de excelencia artística de lo que se estaba llevando a cabo en la escultura europea del siglo XVI", indican desde el Museo.
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Con piezas como estas se buscaba perpetuar el linaje y la fama a través de la representación plástica, las esculturas suponen un "verdadero alarde no sólo en su mismo concepto compositivo, derivado de los consagrados modelos grecolatinos, sino en un esmerado acabado, de extraordinaria minuciosidad", propia de un trabajo de orfebrería.EFE
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