FMI alaba la política económica de Turquía y prevé inflación media de 43 % para fin de año

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Estambul, 29 ago (EFECOM).- Turquía ha logrado reducir drásticamente el riesgo de crisis económica gracias al giro que ha dado su política monetaria a mediados de 2023, aunque la inflación se mantendrá elevada, con un 43 % interanual en diciembre, estima el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En un informe sobre Turquía presentado en Washington y difundido este jueves por la prensa turca, el FMI alaba así la gradual subida de los tipos de interés del Banco Central turco, hasta el 50 %, iniciada inmediatamente después de que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, fuera reelegido en los comicios de mayo de 2023.

Las políticas monetarias restrictivas en vigor frenarán la inflación al tiempo que ralentizarán el crecimiento económico, vaticina el análisis, que por otra parte ve aceptables los indicadores de déficit y deuda publica.

El FMI estima que el producto interior bruto (PIB) de Turquía subirá en 2024 y 2025 un 3,4 % y un 2,7 %, respectivamente.

Paralelamente, la tasa interanual de la inflación se moderará hasta el 43 % a fines de este año (desde el 62 % de julio) y bajará hasta el 24 % hacia finales de 2025, según los cálculos de la entidad internacional.

Se espera que el marcado retroceso de la inflación estimule la confianza e impulse el crecimiento, de forma que a medio plazo éste vuelva a situarse entre el 3,5 % y el 4 %, analiza el FMI.

Pese al positivo panorama, la institución financiera alerta sobre los riesgos que pueden suponer alargar el proceso de las subidas de los tipos de interés.

La táctica de elevarlos de forma gradual, si bien busca limitar el impacto negativo de la medida en el crecimiento económico, también prolonga el periodo en el en el que un eventual choque, por ejemplo por tensiones geopolíticas, podría hacer descarrilar el proceso para frenar la inflación, considera el informe.

El FMI recomienda, por ello, una política aún más restrictiva, especialmente en el ámbito fiscal, lo que conllevaría a corto plazo un coste en términos de crecimiento, pero reduciría la inflación con mayor rapidez y, con ello, de manera más sostenible y con perspectivas de mayor estabilidad.

Durante años, Erdogan había presionado al Banco Central turco para que mantenga los tipos de interés por debajo del 10 %, pese a una inflación superior al 80 %.

El objetivo del presidente era mantener un ciclo de creciente consumo, producción y empleo, evitando un descontento social antes de las cruciales elecciones de 2023. EFECOM

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