Natalia Arriaga
París, 5 ago (EFE).- Cuando David Cal habla de una maldición, no dice ninguna tontería.
¿Cómo se explica, si no, que durante veinte años, entre 1984 y 2004, el piragüismo español no ganase ninguna medalla olímpica, pero sí veintinueve medallas mundiales, entre ellas cinco de oro?
David Cal fue el encargado de romper esa maldición. Con sus dos medallas en los Juegos de Atenas 2004 (oro en C1 1.000 y plata en C2 500), el palista gallego acabó con la sequía para siempre, porque los piragüistas no han vuelto a bajarse del podio y en París las perspectivas son también excelentes.
Otros veinte años después, en este 2024, Cal recuerda "como si no hubiera pasado tanto tiempo" aquellos metales, los primeros para España desde el bronce que Enrique Míguez y Narciso Suárez ganaron en C-2 500 en Los Ángeles. Con el tiempo, Cal se colgaría tres más: dos platas en Pekín 2008 y una en Londres 2012.
"Recuerdo todo lo que trabajamos para llegar ahí (Atenas), muchísimas horas, y al final el resultado se vio reflejado. La de C1 1000 es la única medalla olímpica de oro que tengo y la guardo con mucho cariño", comentó a Efe el piragüista, ahora con 41 años.
"Cada una tiene su cosa. La última que conseguí en Londres, que fue plata, casi toda la carrera estuve fuera de las medallas y en el último tramo me pude colar en el segundo puesto. Sufrí muchísimo y también la guardo con mucho cariño. Cada una tiene algo especial", afirmó.
Ganar una medalla es, explicó, "completar un ciclo".
"Yo siempre soñé de pequeño en ir a unos Juegos. Lo veía lejano, pero poco a poco vas consiguiendo metas y te vas acercando y cuando tienes la oportunidad de luchar por una medalla es una sensación inigualable. Si la consigues, claro, mucho mejor", dijo el de Pontevedra.
Las medallas, destacó, "están muy caras, sobre todo en los Juegos Olímpicos".
"En España, tuvimos una sequía de 20 años, desde Los Ángeles 1984 hasta el 2004, y parecía una maldición, porque se conseguían medallas en campeonatos del mundo y de Europa, que se celebran todos los años. Pero los Juegos son cada cuatro. Tienen ese punto especial: si no la consigues cuando tienes la oportunidad, tienes que esperar otros cuatro años. Por eso es tan complicado conseguirlas", apuntó.
Cal, que fue abanderado del equipo español en los Juegos de Pekín, aunque según él había otros "con más méritos" para serlo, mira las fotos de entonces y se ve "un poco más joven, cambiado". Pero sobre todo lo que ve es la imagen de "una etapa muy bonita", la que vivió cuando estaba en competición.
Las cinco medallas están bien custodiadas en casa de sus padres.
"A mi madre le gusta guardar todo eso. Tiene allí los trofeos, las medallas olímpicas y lo que fui consiguiendo a lo largo de los años", dice David Cal, empatado a cinco con otro piragüista, Saúl Craviotto, como el máximo medallista olímpico del deporte español. Por poco tiempo, dice, porque está "convencido" de que el catalán ganará en París la sexta. EFE
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